Verlo para Contarlo
Osmar Trinidad es un joven que sufrió los embates de la riada que en mayo del 2004 devastó gran parte de esta comunidad y que a pesar de su situación logró sobreponerse y participar activamente en el proceso de recuperación que benefició a decenas de niños, niñas y adolescentes. “He aprendido la experiencia que espero no se quede en mí, darle la enseñanza a los demás. Nos enseñaron a ser positivos, nos dieron una alegría…” decía Osmar, al momento de concluir el proceso de recuperación psicoafectiva en el cual había participado.” Durante las actividades de “Retorno a la Alegría” que la oficina de UNICEF-Santo Domingo desarrolló en Jimaní, conjuntamente con Visión Mundial y otras organizaciones, Osmar escribió un relato de su experiencia, que bajo el título “Vivir para contarlo” narra sus vivencias en la madrugada de un lunes de mayo, que nunca olvidará. Cuenta el joven que en esos momentos “un extraño olor a tierra penetra por la nariz de cientos de personas”, que se preguntaban sobre lo que ocurría, sin saber que “un terrible monto de aguas negras y luces misteriosas perseguían sus vidas”. La comunidad de Jimaní fue gravemente impactada por la riada causada por el Río Blanco o Rio Soleil, afectando a más de 600 familias, muchas de las cuales perdieron seres queridos, así como sus viviendas y enseres. Se estimó en 309 el número de desaparecidos y en 427 los fallecidos. Osmar fue uno de los sobrevivientes de su familia, pues dice que pudo subirse a un árbol y desde allí “verlo para contarlo”. “Vientos que azotaban sus ramas, escombros y palos que golpeaban su tronco. Desde allí escuche voces que pasaban desesperadas, clamando auxilio -“Dios ayúdame”. Con tristeza Osmar cuenta que aquella madrugada perdió a su madre y en su testimonio se pregunta “a quién le daré lo que soñé para ti”. Para él la tragedia es “algo real, porque es algo que he vivido y lo he sentido en carne propia.” de Retorno de la Alegría) Sin embargo, como muchos otros jóvenes de Jimaní ha podido sobrepasar la tragedia, retornando a sus tareas cotidianas, aún cuando esta población todavía espera recuperarse de los daños sufridos en mayo del 2004.
|