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El nombre y la nacionalidad abren la puerta a todos los otros derechos

© María E.del Pozo 2011

Santo Domingo.- Una adolescente llegó a la delegación de la oficialía de Registro Civil  de la maternidad Nuestra Señora de la Altagracia para declarar a su hermanita de un año. Su solicitud sorprendió a las empleadas de esa delegación y de pronto surgieron varias interrogantes: acerca de los motivos de su decisión y cómo podía solucionarse aquella situación.

“Su madre murió y no la había declarado. Ella se quiere hacer responsable, pero es menor de edad, cumple los 18 años en diciembre”, explicaron Aridia José López y Gladis Raquel Soto, empleadas de esa delegación al hablar de los casos que reciben a diario de personas que llegan con la intención de permitir a más niños y niñas gozar de su derecho a un nombre y una nacionalidad.

Aridia y Gladis comentan que a esa oficina, que funciona en el primer piso de la maternidad, llegan abuelos y abuelas, y hermanas de madres que han dado a luz en ese u otro centro médico, solicitando el registro de los niños, sin embargo, sólo los padres y las madres pueden declarar a sus hijos. El caso de la adolescente, al que dan seguimiento, es el primero de ese tipo que llega a esa oficialía.

“Ella debe solicitar cédula y esperar cumplir 18 años. Debe solicitar una constancia de nacimiento de su hermanita en la maternidad y llevar el acta de defunción de su madre a la segunda circunscripción para solicitar el registro de nombre”, precisan acerca del procedimiento que debe llevar a cabo la adolescente.

Explican que ella vive con dos hermanos menores de 18 años en esta ciudad. Estudia y una tía les ayuda en sus gastos. Señalan que al hacer la solicitud la joven le dijo que el papá de su hermana de un año desapareció desde que murió la madre, y que no puede esperar a que pase el tiempo sin que el nombre de su hermana esté inscrito en el registro civil.

“El 25% de las que declaran son adolescentes, aunque aquí vienen más padres que madres a declarar. Algunos vienen aquí de otros centros médicos, incluso de clínicas, pero no se les acepta. Aquí solo se registra a los niños que nacen en la maternidad”, agregan Aridia, mientras Gladis le pide a un padre y una madre que firmen el libro de registro.

200 declaraciones a la semana
 “La delegación de la oficialía de Registro Civil de la maternidad Nuestra Señora de la Altagracia funciona desde el año 1997. Nuestras funciones son entregas de actas, transcribir libros y digitalizar los datos. Trabajamos de lunes a viernes en horario de 8:00 de la mañana a 5:00 de la tarde, pero hay un equipo que viene los fines de semana y los días feriados. A la gente le gusta nuestra forma, dice que damos un buen servicio”, manifiesta Aridia José López.

“No tomamos descanso a veces, por la gran cantidad de personas que acude y preferimos dejar de comer para que no se vayan sin sus documentos”, expresa Gladis Raquel Soto.

Aridia y Gladis estiman que al terminar el año habrán llenado 40 libros con 200 declaraciones cada uno. El promedio de registros diarios es de 42.

A pesar de esta cifra, aseguran que no todas las personas están aprovechando esta facilidad de declarar a sus hijos desde el momento de su nacimiento, pues una gran cantidad deja de hacerlo y luego deben recurrir a las llamadas “declaraciones tardías”, procedimiento más complejo para las familias.

“Las horas en que más personas acuden son al momento de abrir la oficialía, a las 8:00 de la mañana, y entre las 11:00 y la 1:00 de la tarde. A veces estamos hasta las 3:00 de la tarde sin comer, para que esa gente no se vaya sin declarar a sus hijos”, señalan.

Esa oficina aún no cuenta con libros de extranjería, por lo que los hijos de padres y madres extranjeros que nacen en esa maternidad deben acudir a otro local para solicitar el registro.

“Aquí vienen muchos extranjeros, por eso tenemos recortados papelitos con la dirección de la oficialía de la segunda circunscripción, que es donde deben de ir a declarar, y le explicamos todo lo que deben hacer. Nos han capacitado para utilizar un nuevo sistema y cómo manejar los libros de extranjería. Está por iniciarse ese proceso en esta oficialía”, precisan.

La Encuesta Demográfica y de Salud (ENDESA) de 2007 indica que el 22% de los niños y niñas entre 0 y 5 años de edad carece de registro de nacimiento.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) inició a nivel regional, en el año 2000, un proceso que garantice el respeto al derecho al nombre y a la nacionalidad.

María Eugenia del Pozo

Septiembre 2011

 

 
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