Ana Zunilda, de la preocupación a la acción
Santiago.- Llegó el grupo de Dajabón, anunció Rayvelis por el micrófono y todos aplaudieron con entusiasmo. “Llegar desde la frontera a Santiago es un largo viaje” comentó alguien por lo bajo. Y realmente en las caras de los 25 jóvenes recién llegados se notaba el cansancio. Queremos conocerlos y saber de sus motivaciones para unirse a este proceso de Consultas Juveniles Regionales de la Estrategia Nacional de Desarrollo. Nos acercamos a unas jóvenes que con cierta timidez se sentaron en la parte trasera. ¿Cómo se enteraron en Dajabón de esta actividad? Se miran y sonríen, y Ana Zunilda es quien finalmente contesta. “llegó la invitación a través del colegio y yo me quedé así… creía que no me iban a dar permiso”, pero finalmente lo logró. “Mi papá me dijo que quería que una hija de él estuviera en algo así” nos explica con mucha seguridad, dando a entender la importancia que su familia le ha dado a su participación en la consulta. Personalmente dice sentirse preocupada por la pobreza, pues “hay bastante en Dajabón” y por la salud. Ana Zunilda Domínguez, 16 años, estudía el 3ro. de bachillerato en el colegio La Altagracia en la ciudad fronteriza y desde hace un par de años participa en el proyecto “Por un futuro compartido” sobre la prevención de VIH & Sida entre niños, niñas y adolescentes que se ejecuta en Wanamenthie y Dajabón. Conversando con ella nos damos cuenta que sus preocupaciones sociales las traspasa a la acción. Hace unas semanas estuvo de vacaciones en Santiago y se unió a un operativo de salud. “Estuve inyectando niños de 2 a 8 años con una vacuna contra la rubeola. Anduve Puñal de pie a cabeza, sin comer en todo el día”, dice, gesticulando con entusiasmo, pues quiere ser doctora. Mientras sostenemos este diálogo, Rainier y Zuleika, dos de los facilitadores preguntan a los participantes ¿Qué es lo que necesitan los jóvenes y las familias? interrogante que sirve de enlace para entrar a la discusión del eje 2 referente a Una Sociedad cohesionada con igualdad de oportunidades y bajos niveles de pobreza y desigualdad. Viviendo en Dajabón toda su vida, día a día Ana Zunilda observa la gran circulación de haitianos que se da en esa ciudad fronteriza, sin embargo expresa que “cada día más haitianos hay, son un problema muy grande… no entienden”, concluye con cierto desazón. Disfruta la música que se oye en la actividad, pero su timidez no la deja unirse en la comba de jóvenes que sonrientes circular alrededor del salón. Con sus amigas permanece sentada, pero su mirada denota alegría y sorpresa. “Me ha gustado mucho (la actividad) por la creatividad, los temas que se discuten” dice cuando nos despedimos. Al inicio del año escolar dice que compartirá toda la información sobre la Estrategia Nacional de Desarrollo con sus compañeros de colegio, al igual que su compromiso.
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