Mi nombre es Ambar de León
"Los límites se los pone uno mismo” Ámbar, una joven multiplicadora. Santo Domingo.- Recientemente conocimos a dos estudiantes, que llamaban la atención por la participación entusiasta y su facilidad para expresarse. Además, desde el momento de su presentación expresaron claramente su interés en estar en ese Taller de Comunicación para el Desarrollo. Ámbar de León, se identificó como multiplicadora de Politécnico María de la Altagracia y expresó que quiere “ayudar a todas las madres de bajos recursos, donde estas madres le transmiten el VIH a sus bebés y donde podemos ayudar motivando e informando sobre este tema.” Por su lado, Chani, su amiga, dijo que quiere “brindar charlas para la orientación de los jóvenes y las madres de su comunidad”. En los dos días del “Taller Comunicación para el Desarrollo y la Reducción de la Eliminación de la Transmisión Vertical del VIH y la Sífilis Congénita en República Dominicana”, que facilitara Iván Amézquita, de la Oficina Regional de UNICEF, tanto Ambar como su amiga Chani se “movieron como pez en el agua” en cada ocasión que se les presentó para intervenir. Luego de oírlas, me preguntaba cual es el real interés de estas jóvenes? Están aquí porque la enviaron o por interés personal? Me dispuse conocerlas mejor y comparto con ustedes lo que cuenta Ámbar, una joven estudiante de bachillerato, que vive al otro lado del río, en la conocida barriada de Villa Duarte, en Santo Domingo Este. “Me interesa bastante estar al auxilio de los demás, porque creo que es la mejor manera de demostrar el verdadero amor, yo aprovecho todas las oportunidades de solidaridad”, dice con brillo en los ojos, y es que le emociona ayudar y por eso siente deseos de pertenecer a alguna organización comunitaria. No obstante, desde ya se involucra en todo lo que puede. “Recientemente estuve en la campaña de vacunación como voluntaria, para la tragedia de Haití estuve en un grupo de voluntarios recolectando dinero en el puente flotante, también de parte de la iglesia visito enfermos, etc.,….otras cosas más”. En cada una de sus respuestas Ámbar da muestra de su autoestima y seguridad. Viene de una familia muy unida y ella es la mayor de dos hijas, la más pequeña tiene 10 años. Nos cuenta de la gran admiración que siente por su padre, que según ella “sabe tener a su familia feliz”; de su madre que “es una hermosa persona” y de su hermana, que es una “niña muy inteligente”. Esa joven es de baja estatura, pero cada vez que habla se crece ante nuestros ojos. “Desde siempre me he caracterizado por mi alegría, inteligencia y humildad. Al cierre del taller Ámbar dejo muy claro su plan inmediato para aplicar las habilidades desarrolladas en el taller. “Debemos desde hoy convertirnos en verdaderos multiplicadores, ampliando primero lo que ya sabemos (empaparnos bien del tema) y luego usar el vinculo de influencia para llevar el mensaje” dijo Ámbar, ganando el aplauso de todas las personas presentes.
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