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UNICEF suministra agua y saneamiento

© Unicef/Jimani2010/J.Bakody

Suministros para las familias hatianas que reciben atención médica a ambos lados de la frontera

Por Jennifer Bakody

JIMANI, República Dominicana.- 28 de enero de 2010.-  Un área despejada como del tamaño de un campo de futbol, un espacio amplio con yerba –luce como el lugar apropiado para que un grupo de niños corra golpeando una pelota.  En su lugar, el espacio, de propiedad del Hospital Buen Samaritano, está ocupado por filas de colchones manchados de sangre y protegidos por sábanas clavadas con troncos, como si fueran tiendas de campaña.  Los niños y sus familiares llegaron hasta estas instalaciones luego del fuerte trauma que los afectó y los dejo como en el limbo,  sin nada.  Madres y padres prefieren tener a sus hijos a la intemperie, en un sitio abierto donde nada les pueda caer encima y causarles daños adicionales.En total, son cinco los lugares fronterizos donde están dando asistencia médica a los haitianos afectados por el terremoto del 12 de enero que golpeó el corazón de Puerto Príncipe, cuatro de éstos están en Jimaní, mientras uno llamado Ama a un niño está localizado a unos 20 kilómetros en Fond Parisien, Haití.  Con la excepción del hospital público, en Jimaní todas las facilidades están llenas de médicos y enfermeras extranjeros, la mayoría procedentes de Estados Unidos de América.  Con el apoyo de las autoridades dominicanas  están haciendo todo lo que pueden para dar asistencia médica y salvar vidas.  En muchos casos, lo primero es recolocar huesos fracturados y tomar medidas para evitar infecciones.

Hoy el número total de haitianos en estas improvisadas instalaciones es de algunos miles.  Bajo esas condiciones, las provisiones y facilidades existentes de agua y saneamiento han resultado sobre demandadas.  En respuesta, la oficina de UNICEF en Santo Domingo ha tomado medidas urgentes para apoyar a unas 3,000 personas, de las que al menos 40 por ciento se estima son niños y niñas;  negociando y trabajando con sus aliados, así como con el Ministerio de Salud para instalar sanitarios y tanques de agua donde se necesitan.  Se han adquirido suministros de limpieza y se está dando apoyo técnico.

Elizes y su hijo mayor Malachy, 13 años,  esperan para darse una ducha.  Desde que el terremoto derrumbó su casa en Puerto Príncipe nadie ha podido cambiarse las ropas. Eso fue hace dos semanas.  Elizes no se queja, al contrario, solo tiene palabras de reconocimiento para las autoridades dominicanas y los profesionales de la salud que han ayudado a salvar la vida de su hijo, herido y con una pierna fracturada, y que han tomado todas las medidas para mantenerlo aseado.  “Nosotros estamos bien”, dice.  “No se así, Malachy”, y el niño muestra una amplia sonrisa, orgulloso de mostrar todo el aparataje que lo mantiene sujeto en el lugar.

Una ducha de bienvenida y facilidades sanitarias limpias, acceso a agua y a facilidades sanitarias pueden ser en algunas situaciones asuntos de gran importancia; es un asunto de vida o muerte, dado que el agua y el saneamiento se relacionan a enfermedades como la diarrea, que es la mayor asesina de niños menores de cinco años.  Por lo tanto, el programa llamado WASH –agua, saneamiento e higiene por sus siglas en inglés-  es de cara a esta emergencia, prioritario para UNICEF.  A tal fin, a través de todas las áreas afectadas, UNICEF está suministrando agua limpia a más de 300,000 personas diariamente.

Sentada en un colchón al lado de Malachy y  su madre, está una joven madre llamada Alicia, quien amamanta a su hija recién nacida;  solamente tenía dos semanas de nacida cuando ocurrió el terremoto, arrojándole piedras sobre su pequeño cuerpo y fracturándole ambas piernas.  Ahora está con una escayola, recuperándose.

Alicia dice que está muy agradecida por el cuidado que ella y su hija han recibido en la República Dominicana, y ella misma ha decidido hacer todo lo posible para mantenerse fuerte a fin de pasar los nutrientes básicos e inmunidad a su hija.  Por eso, para ella beber agua limpia nunca ha tenido un sabor tan bueno.

 

 

 

 
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