Madre reclama que impartan docencia a niños y niñas damnificados
“Mire yo le digo sinceramente, que prefiero mil veces que se arregle este lío de la escuelita pa’ lo muchachos, a que me den la casita que tanto necesitamos, sí porque eso es más importante…” dice Denicia Marte Proyecto Aglipo II, Arenoso.- En la región nordeste del país, el Bajo Yuna es la zona que ha sido más afectada por las inundaciones causadas por las tormentas Noel y Olga. Cientos de familias quedaron sin casas o con sus viviendas muy dañadas. Desde noviembre aquí están residiendo 65 familias, formadas por cien personas adultas y 105 niños y niñas menores de 15 años. Diariamente reciben productos alimenticios, atención médica de Salud Pública, y la Secretaría de Educación (SEE) ha designado una profesora para continuar el año escolar de todos los niños y niñas, sin embargo el agua y los alimentos específicos para niños y niñas escasean. Aunque en el lugar, perteneciente al Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), existe un buen ambiente, recientemente ha habido dificultades en el uso de los espacios y las clases no se han podido reanudar, lo que ha causado protestas y malestar entre las madres de los niños y niñas.
“Yo quiero que mis hijos echen pa’lante … que no se queden como una…”(sin educación), dice enfáticamente al personal de UNICEF que visitó recientemente el lugar. Para ella el que su hija mayor no pueda seguir el año escolar donde está viviendo es un problema grave, pues la escuela donde podría asistir en Arenoso, queda lejos y no podría, al igual que los otros niños en el lugar, ir sola siguiendo la carretera. Es el caso de Denicia Marte, refugiada junto a sus tres hijos y quien a pesar de las perdidas y carencias, reclama el reinicio de la docencia en el aula que la Secretaría de Educación ha designado a los niños y niñas que residen allí. Esta joven madre declara con mucha seguridad, que para ella es más importante la educación de sus hijos que el recibir una casa. Providencia Amparo, del Departamento de Orientación y Psicología, explica que en coordinación con el Distrito Escolar y la Regional de la SEE en San Francisco de Macorís, se ha designado una profesora para atender un multigrado para los niños y niñas de 7 a 9 años, que cursan del primero al cuarto grado. Sin embargo, una persona que desea aparecer entre los refugiados, pero que no reside en el lugar, había bloqueado el aula asignada para las clases. “No entiendo como una persona como él le pueda negar la educación a tantos muchachos”, expresaba Denicia con gestos de preocupación y molestia al mismo tiempo. Otras madres a su lado asentían, pero ella con su hija más pequeña en brazos, llevaba la voz cantante, explicando que para llevar a su hija mayor a la escuela en Arenoso no tendría con quien dejar a los más pequeños. UNICEF, como parte de sus Compromisos básicos para la infancia en situaciones de emergencia, promueve el pronto restablecimiento de las actividades educativas. Luego de las tormentas Noel y Olga ha colaborado con la Secretaría de Educación en la capacitación de personal en la metodología de recuperación psico-afectiva Retorno de la Alegría y con la entrega de materiales y equipos para el acondicionamiento de locales escolares dañados por las inundaciones. Antes de la salida del personal de UNICEF del refugio en Aglipo II y con su intervención, y la de la funcionaria de la Secretaría de Educación, el aula multigrado se había abierto, y la tranquilidad volvía a las madres del lugar.
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