Protección de la Infancia contra la Violencia, la Explotación y el Maltrato

Prevención del Abuso Infantil

Protección Especial

 

Caminante: Un refugio para niños y niñas en situación de calle

© UNICEF_RD/L.E.González/2008
Jóvenes facilitadores del proyecto trabajan con niños y niñas en situación de calle explicándoles cómo pueden protegerse del riesgo de ser abusados

Boca Chica, Santo Domingo Este.- A algunos los convencen con bonitas palabras y llamativas promesas, a otros los obligan y los maltratan, pero en ambos casos existe una característica en común: son niños y niñas explotados sexualmente con propósitos comerciales, maltratados física y emocionalmente, para los que el futuro solo se reduce al siguiente amanecer.

La explotación sexual de niños y niñas es alimentada por la demanda nacional e internacional, lo cual amenaza a niños y adolescentes de todas las edades en todos los rincones del mundo. República Dominicana no es la excepción. De hecho, se cuenta entre los países con gran cantidad de víctimas de explotación sexual infantil con fines comerciales. 

De acuerdo a una investigación realizada por la Oficina Nacional de Planificación y UNICEF en 1994, se estimaba que en el país habían 25,445 niños, niñas y adolescentes involucrados en el comercio y la explotación sexual, de los cuales el 63% eran niñas y el 36% niños. Este fenómeno es más común en zonas turísticas como Puerto Plata, Sosua y Boca Chica.

Boca Chica, municipio famoso por su playa y las incesantes visitas de extranjeros, es uno de los lugares del país donde se considera que el problema es mayor, a pesar de la negativa de los residentes a reconocerlo.

Un estudio realizado en el 2001 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a través del Programa para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC), reveló que de los clientes de menores en prostíbulos de Boca Chica, el 88 % eran extranjeros. 

En el 2006 OIT realizó otro estudio que mostraba la tolerancia social que existe en el país en torno a esta actividad, ya que el 7% consideraba que pagar a una persona menor de edad para tener relaciones sexuales no debería considerarse un delito.

Protección

Existen algunas instituciones que trabajan para le erradicación de la explotación sexual comercial. Una de ellas es el Proyecto Educativo Caminante, que desde 1994 trabaja con niños, niñas y adolescentes victimas de explotación sexual comercial o en alto riesgo de ser explotados en la zona de Boca Chica.

“Es muy difícil hablar con los niños de este tema por que ellos no dicen que están siendo abusados, muchas veces nos damos cuenta por que un compañerito los acusa con nosotros o a veces la sicóloga detecta los síntomas, así que lo que hacemos es que comenzamos a hablarles del  VIH y de la necesidad de proteger su cuerpo etc.” Dice Denisse Pichardo directora de Caminante, quien califica la situación de Boca Chica como grave.

Por el turismo que predomina en el lugar algunos niños y niñas se trasladan desde Santo Domingo hacia allá, supuestamente a limpiar zapatos pero según explica Denisse nunca se les ve en el día, sino en la noche cuando ya se retiran. Generalmente a estos los usan como mulas para transportar drogas o para sexo oral.

Se ha demostrado que los niños y niñas  que viven o trabajan en las calles son los más vulnerables a ser explotados, por lo que Caminante les da especial atención a los que están en estas circunstancias.

Jóvenes facilitadores que participan en el proyecto reúnen a estos niños y niñas especialmente en el parque o en otros lugares públicos y con materiales bien ilustrados les explican cómo se pueden proteger de los abusadores y cómo pueden dar la voz de alerta cuando observan a sus compañeros o compañeras en riesgo de ser abusadas.

Además del trabajo que realizan con menores de edad en situación de calle, Caminante también lleva a cabo un Programa de Prevención de VIH en la Adolescencia, con niños en la escuela, que cuenta con  el apoyo de UNICEF

Entre las atenciones que Caminante brinda a las víctimas de explotación sexual infantil está acompañamiento al médico, donde los vacunan contra el tétanos y les ofrecen consejería sobre VIH, ubicación con sus familias y casas de acogida,  recreación, compra de medicamentos, alimentos y ropas a los que viven en las calles. Además, trabajan en coordinación con las escuelas a fin de que puedan tener acceso a educación.

El proyecto busca empoderar a las personas por lo que no sólo reúne a las víctimas sino también a sus familias, a sus vecinos y a cualquier persona que asista a su centro de documentación, lo que les resulta un poco difícil ya que los lugareños se rehúsan asumir que este problema esté sucediendo en su comunidad.

Según la directora de Caminante, otro desafío al que están sometidos es la falta de interés de las autoridades del lugar. Ella cuenta que “muchas veces la Policía Turística sabe que un extranjero esta abusando de algún menor y sin embargo se quedan cruzados de brazos por que dicen que su deber es proteger "la gallina de los huevos de oro", refiriéndose al turista.  Agrega que también algunos hoteleros permiten que personas menores de 18 años entren a las habitaciones con adultos que no son sus padres.

Para estos niños, niñas y adolescentes el Proyecto Caminante es como una “embajada”, un refugio a donde acuden cuando tienen hambre, tienen interés en estudiar o cuando los persigue la policía.

Por: Julissa Montilla

 

 
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