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Aprendizaje en Derechos Humanos

2009: Año Internacional del Aprendizaje sobre los Derechos Humanos

El año 2009 fue declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas como Año Internacional del Aprendizaje sobre los Derechos Humanos. El tiempo es propicio para realizar actividades que permitan ampliar y profundizar el conocimiento y aplicación de estos derechos como forma de vida, basándose en los principios de universalidad, imparcialidad, objetividad y no selectividad, así como de diálogo y cooperación constructivos (resolución 62/171 de 18 de diciembre de 2007).

El objetivo es consolidar la promoción y la protección de todos los derechos humanos y libertades fundamentales, incluido el derecho al desarrollo.

De manera que un año dedicado al aprendizaje en Derechos Humanos constituye un reforzamiento de las iniciativas en procura de que se realicen esfuerzos reales para cambiar hábitos y costumbres que vulneran derechos fundamentales y se avance en la  construcción de ciudadanía.

El compromiso del Estado no sólo se refiere al cambio de leyes, también implica políticas claras que sumadas al esfuerzo de la sociedad permitan la modificación de actitudes y prácticas.
En los 60 años desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos la humanidad ha vivido su propia historia y desarrollo. Así se llega a entender que la dignidad de la persona humana, donde quiera que ella esté, y por el hecho mismo de serlo prevalece, no sólo en el plano moral sino en el legal, sobre el poder del Estado, cualquiera que sea el origen de ese poder y la organización del gobierno. Es esa la conquista histórica de estos tiempos.

En este período la evolución de los Derechos Humanos ha tenido progresos significativos a la vez  que existe un enorme camino por recorrer. Se ha hecho un importante esfuerzo de traspasar su carácter declarativo o normativo hacia espacios de exigibilidad positiva y de respeto a la dignidad humana desde la cotidianidad.

En las últimas décadas hemos asistido a incontables esfuerzos intelectuales y jurídicos para favorecer éticamente y garantizar políticamente la práctica de los Derechos Humanos. Sin embargo, muchos de estos esfuerzos no han sido más que espacios reflexivos, que han tenido poca influencia en los comportamientos de las personas vinculadas, pues no han sido integrados e internalizados por la sociedad en su conjunto, incluyendo las propias autoridades. La Declaración de los Derechos Humanos establece en su artículo 28 su objetivo más ambicioso a largo plazo: «Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos». La Declaración es un estímulo ético y político para la humanidad; lo ha sido en el pasado y lo seguirá siendo en el futuro.

El incumplimiento de las exigencias derivadas de los Derechos Humanos en nuestro tiempo tiene mucho que ver con la enorme e imparable extensión de la pobreza. Ésta constituye la principal denuncia de violación de derechos. Dentro de la misma los derechos económicos, sociales y culturales se hacen prácticamente inalcanzables, y los derechos civiles y políticos en esas condiciones se ven gravemente amenazados o simplemente resultan desconocidos por los que ejercen el poder.
Más allá de las fronteras de los Estados nacionales, se han plasmado normas jurídicas que han permitido la reclamación eficaz de las exigencias éticas que corresponden a los Derechos Humanos. No sólo por su aceptación teórica, sino por lo convincente que para el progreso histórico ha significado su proclamación, los movimientos sociales bajo su impulso han reivindicado y hecho irreversibles los derechos de los trabajadores, de las mujeres, de los inmigrantes, de los pueblos indígenas, de los niños y adolescentes, entre otros grupos vulnerados históricamente en sus derechos fundamentales.

En el plano nacional es conocido por todos y todas que las ideas y los planteamientos orales (discurso) han avanzado más rápido que los cambios en los comportamientos. Esto se evidencia en el uso cada vez más frecuente de los Derechos Humanos como fundamento de discursos políticos que buscan cautivar o seducir al electorado.

El gran reto en este año 2009 es la educación de la ciudadanía sobre sus Derechos Humanos, tomando en cuenta los avances que en esa materia se han realizado, tales como la elaboración del Plan Nacional de Educación en Derechos Humanos (2003), como un producto de la sociedad con apoyo de los organismos internacionales. En este sentido tendríamos una magnífica oportunidad de incorporar estos conocimientos al sistema educativo en un momento en que es muy necesario buscar un código común, unos valores cívicos que nos identifiquen y que son el mínimo imprescindible para poder convivir.

Pero de manera más amplia la educación en Derechos Humanos debe trascender los procesos educativos formales y ser asumida con de forma más sistemática por las diversas organizaciones de la sociedad. Además, los propios ciudadanos tienen el derecho y el deber de exigir a las instituciones del Estado la materialización de sus derechos, pues este ejercicio es parte de la adquisición de poder ciudadano y fortalece al Estado de derecho y la democracia.

Por: Dra. Dorina López Matías
Especialista en Derechos Humanos, de la Niñez y Adolescencia. 

 

 
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