Derecho a Nombre y Nacionalidad: ¡Un gran paso… pendiente!
El año pasado cuando la delegación dominicana regresó de la Reunión Regional sobre el Derecho a la Identidad y Registro Universal de Nacimiento, teníamos mucha esperanza de que finalmente el país resolviera el problema del gran número de niños y niñas que no tienen actas de nacimiento. La Junta Central Electoral mostraba interés en el tema, así como el Gabinete Social a través del programa Solidaridad; había unos proyectos innovadores y hasta un grupo de niños y niñas – beneficiarios de un proyecto en la provincia Hermanas Mirabal – había recibido simbólicamente sus actas de nacimiento de manos del Señor Vicepresidente en el Palacio Nacional; y el Congreso se prestaba a aprobar un ley de amnistía que garantizaría el derecho a nombre y apellido a miles de adolescentes a través de un proceso que ofrecía una simplificación práctica del actual procedimiento para la declaración tardía. Además, todavía estaba fresca en la mente de muchas personas aquella cifra que arrojó la ENHOGAR 2006 – que 22% de los niños y niñas nacidos durante el quinquenio previo no tenían sus actas de nacimiento y en efecto “no existían” en ningún registro civil. Un año más tarde, parece que seguimos igual que antes: ni un sólo adolescente ha podido aprovechar la Ley de Amnistía que el Senado aprobó -y que entró en vigencia a finales de agosto de 2007- para beneficiarse del derecho a ser reconocido como ser humano legal; y ya es demasiado tarde para toda una “cohorte” de adolescentes que en el entretanto cumplieron los 16 años. Miles de procesos normales de declaración tardía que se estaban tramitando están paralizados, privando así a otros miles de niños, niñas y adolescentes de ejercer finalmente su derecho más fundamental; y lo peor de todo, miles de personas, entre ellas muchos jóvenes y adolescentes son acusados de haber hecho algo mal porque se sospecha – sin ningún motivo ni prueba en muchos casos – que hubo “irregularidades” en el otorgamiento de sus documentos, o “irregularidades” en el cumplimiento de sus derechos. Ciudadanos dominicanos transformados de repente en “delincuentes” por razones que ellos no controlaban, castigados por la incompetencia de los funcionarios, que posiblemente ignoraban que estuvieran cometiendo error alguno. Una de las reglas universales de la práctica legal en el mundo es la no aplicabilidad retroactiva de las leyes, lo que hace incomprensible el hecho de que a partir de una medida reciente se cambie la situación legal de personas registradas hace décadas. La Convención de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas dice en su artículo 7 “el niño será inscrito inmediatamente después de su nacimiento y tendrá derecho desde que nace a un nombre, a adquirir una nacionalidades y, en la medida de los posible, a conocer a sus padres y a ser cuidado por ellos”. Y cada país, cada nación tiene el derecho de decidir a quien se otorga su nacionalidad. Pero lo que esta pasando hoy en día con el cuestionamiento de la identidad de miles de personas no es más que una violación de derechos humanos. Hacemos un llamado a la ciudadanía, a las autoridades gubernamentales, al Estado Dominicano para que se resuelva lo antes posible este caos en que está el tema de la identidad, para que cada niño, cada adolescente y cada persona adulta que se encuentra dentro del territorio dominicano pueda gozar o seguir gozando de su derecho fundamental a la identidad – para que los que todavía no la tienen puedan seguir tratando de conseguirla y los que ya la tenían no la pierdan por motivos de la aplicación de una medida perversa. Tad Palac
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