Participación de personas menores de edad viviendo con VIH
“Nuestras voces también deben oírse” Durante el primer taller “Consolidación de la Propuesta de la Comisión Conjunta Bi-Temática Niños, Niñas y Adolescentes y Programa Nacional para la Reducción de la Transmisión Vertical”, el grupo FORLIMA (Formadores de Niños para el Mañana) de la Casa Rosada y formado por niños, niñas y adolescentes, tuvo por primera vez la oportunidad de expresarse e intercambiar con técnicos y compartir sobre su situación, a fin de que las personas participantes en el taller consideren la realidad de los que serán beneficiarios directos de sus acciones. Desde hace varios meses a iniciativa de la Dirección General de Control de Infecciones de Transmisión Sexual y Sida (DIGECITSS), representada por la doctora Rosa Sánchez, del Consejo Presidencial del Sida (COPRESIDA) a través de Paula Disla y de la Oficina de UNICEF se había estado celebrando reuniones con un grupo de niños, niñas y adolescentes viviendo con VIH y que viven en la Casa Rosada o acuden al Hospital Dr. Robert Reid Cabral. El objetivo de esas reuniones era crear un espacio de participación para permitir que sus necesidades fueran escuchadas y tomadas en cuenta para mejorar la calidad de la atención y también su calidad de vida. Durante este tiempo estos niños, niñas y adolescentes han ido adquiriendo poder hasta crear su propio grupo: FORLIMA Atención integral e información También sugirieron que se creen materiales donde se les explique, con un lenguaje adaptado a sus edades, qué es el VIH y el SIDA, porque, según dijeron, hasta ahora todo lo que saben sobre el VIH se lo explican personas adultas (médicos, psicólogos, familiares) y que estos materiales les ayudarían a entenderlo mejor e incluso a explicárselo a otros niños y niñas en su misma situación. Desean que se disponga de medicamentos específicos para las diferentes edades, que se les den pastilleros y horarios con las dosis personales y que se les permita manejar los medicamentos. Angel (nombre ficticio) de 14 años, quien desde su nacimiento vive con VIH, se constituyó en vocero de los niños, niñas y adolescentes presentes en este primer taller. “Mira estoy en segundo de bachillerato y la verdad, aunque en ocasiones no tengo clara lucidez de lo que quiero, actualmente estoy pensando y observando lo que me gustaría estudiar, por lo pronto deseo Medicina, pues me sería grato ayudar a las demás personas que viven con VIH, y además me gusta la carrera.” Este adolescente, vive desde los 9 años en la Casa Rosada, con su hermano Alejandro, pues ambos son huérfanos de padre y madre. Angel manejó los temas y las inquietudes con tal dominio que dejó a los presentes sorprendidos, mostrando que aunque vive con VIH está lleno de energía y posee gran de inteligencia. ”Queremos que se nos de apoyo psico-social. En cuanto a este punto, sucede que a veces por nuestro problema nos sentimos aislados, en ese sentido pedimos que se nos incorpore en los programas sociales del gobierno como son Solidaridad, Progresando y los que puedan surgir”. “Deseamos que se disminuya la transmisión del virus de madre a hijo/a, por abuso sexual, por lo que solicitamos que se promocionen políticas de prevención que puedan surtir efecto; necesitamos recursos para ir al chequeo, la presencia de algún tutor, y no que un niño acompañe a otro niño”, prosigue expresando Angel. Manifestó que los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a saber cual es su condición, si se hallan afectados por la enfermedad, y que los padres y madres de igual manera si son ellos quienes padecen debieran confesarlo a los hijos.
Este solo fue un primer paso para hacer realidad la participación de los niños, niñas y adolescentes viviendo con VIH en los espacios donde la toma de decisiones o acciones les afecten directamente. Se espera que con un poco más de esfuerzo que sus voces no sólo sean escuchadas sino tomadas en cuenta y su participación sea imprescindible en las actividades referentes a las personas que viven con VIH. Por: Loreta Acevedo
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