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Protección de Niñez no Acompañada

© UNICEF/JIMANI2010/JBakody

UNICEF y las autoridades dominicanas trabajan juntas para proteger a los niños no acompañados

Por Jennifer Bakody

JIMANI, República Dominicana, 26 de enero de 2010.- Nacido y criado en Haití, Loveson , con 13 años , pero con una contextura física que fácilmente puede pasar por un niño de nueve ó  diéz años.  A unos 5 kilómetros de la frontera entre República Dominicana y Haití, en las afueras del lugar donde Naciones Unidas ha establecido oficinas, él juega con una marioneta de Tiger y un teléfono celular de juguete. 

Bajo estas circunstancias se entiende que Loveson  se muestre tímido, pero con una sonrisa en los labios y cuando le preguntamos cómo se siente, dice que está bien.  “Tengo a toda este gente a mi alrededor”, dice tranquilamente en Creole, “ahora todo el mundo está pendiente  de mí”.

Moyra Tames, del personal de UNICEF, ha estado atenta de Loveson.  “La primera prioridad de Loveson es su seguridad, que es la necesidad básica y luego de dársela, él ha sido examinado, alimentado y colocado en un ambiente seguro y supervisado”, según expresa.

Durante las últimas dos semanas, Loveson ha estado en este lugar.  El 12 de enero el terremoto que impactó en el corazón de Puerto Príncipe derribó su casa.  Mientras él se las arregló para escapar inmediatamente del peligro,  su familia no pudo hacerlo.   Solo y asustado, la serie de eventos que siguieron lo dejaron llorando en las calle y empujaron a Loveson a recorrer los 70 kilómetros que lo separaban de la frontera de su país con República Dominicana.  En ese caos, el cruzó la frontera, donde primeramente una familia local lo protegió antes de traerlo a las oficinas de UNICEF en Jimaní.

Para tales fines, ella  hizo inmediatamente  los arreglos con aliados de UNICEF en el lugar, para que  Loveson fuera alojado en el Centro de Nutrición que existe en Jimaní.  Moyra le dio agua y jabón, así como alimentos y otros artículos para su cuidado.  También le buscó un profesional con el que el niño pudiera hablar para apoyarlo a comenzar el proceso de recuperación del trauma sufrido por el terremoto, algo que a veces hasta para los adultos resulta difícil de manejar.

UNICEF, junto a sus aliados está ofreciendo todo su apoyo al Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI) en los esfuerzos de relocalizar a Loveson cerca de sus parientes y que pueda volver a un hogar seguro. 

Y este caso no es único; UNICEF ha estado dando seguimiento en República Dominicana a docenas de casos de niños no acompañados desde el terremoto, y cada día el número va en aumento.  Sin importar las circunstancias que empujan a los niños haitianos a cruzar la frontera, cada caso requiere seguimiento y cada niño necesita apoyo para su supervivencia y protección.

Hasta ahora Loveson mantiene su sonrisa.  El ha conocido a un nuevo amigo –un niño de su misma edad que vive en Jimaní pero de origen haitiano- y los dos están siempre juntos.  Pasan la mayor parte del tiempo jugando; se pueden ver corriendo alrededor del lugar entre los cooperantes, llamándose uno a otro.  Cuando llega la hora de comer, ya ellos han gastado gran cantidad de energía y como la mayoría de los adolescentes, no hay nada que le quite el apetito.

 

 
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