Algunos resultados
La evaluación de los resultados para el período 2000-2004 de la Iniciativa Buen Inicio, contempló indicadores de impacto y efecto a nivel de comunidades, e indicadores de progreso a nivel de establecimientos de salud. El primero evaluó la desnutrición crónica , las deficiencias de micronutrientes (hierro, vitamina A y yodo) y las prácticas de crecimiento y desarrollo. El segundo evaluó el bajo peso y el promedio de peso al nacer, el inicio y el cumplimiento del control prenatal y la desnutrición crónica en niños controlados por los establecimientos. Los resultados de impacto obtenidos a nivel de comunidad indican que las metas iniciales de reducción del 20% de la desnutrición crónica y deficiencia de micronutrientes, se lograron y en muchos casos se superaron, con excepción de la anemia por deficiencia de hierro en Cusco. Estos resultados guardan coherencia con los resultados de progreso obtenidos en los establecimientos de salud. Los relativos a las prácticas de crecimiento y desarrollo muestran igualmente logros muy importantes. Entre estos se resalta el mejoramiento de la duración de la lactancia materna exclusiva, el incremento en el consumo de alimentos de origen animal, el cumplimiento de los controles de crecimiento y desarrollo, la práctica frecuente de la estimulación psico-afectiva a nivel del hogar, y la participación del padre en la atención y el cuidado del niño
Desde el punto de vista del aprendizaje logrado, los resultados obtenidos son un indicativo de que, a pesar de las dificultades propias de la exclusión, la estrategia de monitoreo y promoción del crecimiento y desarrollo temprano muestra ser una estrategia viable y factible para reducir la desnutrición crónica y los efectos y consecuencias en el desarrollo del potencial humano, y para hacer posible el pleno ejercicio del derecho de todos los niños a tener un buen comienzo en la vida. La experiencia muestra también que el monitoreo y la promoción del crecimiento y desarrollo es un elemento poderoso para desarrollar capacidades a fin de tomar acciones efectivas más allá de la supervivencia de los niños. En efecto, el crecimiento es uno de los indicadores más sensibles del desarrollo general de los niños y puede monitorear no solo la nutrición y las enfermedades infecciosas, sino también la calidad del ambiente familiar y comunitario, y las oportunidades en la educación y el desarrollo de la comunidad. Una prueba de ello son los numerosos testimonios de padres, autoridades, agentes comunitarios, y de animadoras de los PRONOEIs sobre el perfil de desarrollo y el rendimiento en la educación inicial observado en los niños, como también la reducción de la violencia intrafamiliar, el alcoholismo, el mejoramiento de las viviendas y el desarrollo de iniciativas comunitarias para reducir los factores de riesgo.
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