Historias de vida

Vidas reales

 

Pepe, un héroe cocama

    

“Cuando venían los médicos decían hay tres tipos de diarrea, yo pedía la palabra y les explicaba que para nosotros los cocama existen siete tipos de diarrea”. Quien nos hace este comentario es José “Pepe” Alves, responsable comunal para el trabajo con promotores de la Parroquia de Santa Rita de Castilla en la Región Loreto.

Su rostro serio y curtido por las altas temperaturas de la Amazonía y su baja talla contrastan con la grandeza de su labor. La satisfacción de ver a los niños y niñas cocamas crecer saludables lo motiva a recorrer permanentemente treinta de las comunidades indígenas que atiende su parroquia. Lo hace para compartir sus conocimientos con los agentes comunitarios y vigilar que se esté cuidando el crecimiento y desarrollo de los niños y niñas.

Su labor se remonta a los años noventa en que la fiebre del cólera empezó a cobrar vidas entre las poblaciones amazónicas. Él y otros líderes locales fueron alertados por las religiosas de la parroquia y por los profesionales de la salud de la necesidad de reforzar las medidas de higiene y auxiliar con sales rehidratantes a las víctimas. Entonces, empezaron a llevar este mensaje a sus hermanos cocama. No les importaban las largas horas de viaje ni las interminables caminatas. Su misión era salvar vidas y ellos, sin pensarlo dos veces, la cumplían. “En esos años, gracias al apoyo de UNICEF con sus bolsitas salvadoras y difundiendo el mensaje del lavado de manos y de alimentos evitamos que murieran muchos niños”, recuerda.

Luego de vencer al cólera, Pepe tuvo la misión de apoyar el programa Buen Inicio que se desarrolló entre los años 2000 y 2006 en Loreto y que se orientaba a que las autoridades locales y las comunidades se organizaran para cuidar el crecimiento y desarrollo de los niños y niñas menores de tres años y a las madres gestantes.

La Parroquia de Santa Rita de Castilla, a la que pertenece, ha continuado con esta labor. Actualmente apoya a 70 comunidades de las etnias Cocama Cocamilla y Urarinas. Los buenos resultados ya se evidencian. Por ejemplo, la desnutrición crónica se ha reducido significativamente de 23.8% en el 2010 a 16.9% en el 2012 en San Roque, una de las comunidades.

La buena relación que ha construido con Alcides Navarro, consultor en nutrición de UNICEF, ha sido clave para contribuir a mejorar la salud de niños, niñas y embarazadas cocamas. Pepe conoce, entiende y goza del respeto de su comunidad. Eso permite una buena transmisión de información y adecuación cultural de las prácticas saludables.

Él es consciente que todavía hay problemas por resolver. Uno de ellos es la anemia. Por lo pronto ya está capacitado para empezar a detectarla y enseñar a prevenirla. Así lo dejamos, pendiente de que su lancha llegue puntual y de las comunidades que le toca visitar el fin de semana.

 

 
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