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Juana, ayudando a nacer

    

Su nombre es Juana Hilmer Murayari, tiene 51 años de edad, diez hijos e igual número de nietos. Es la partera de San Roque una comunidad loretana que se levanta a orillas del Marañón­.

Ella no es natural de lugar. Nació en Ucayali y a los 17 años, acompañando a su esposo emprendió caminatas y viajes por ríos amazónicos que la llevaron a vivir en la apacible comunidad donde la encontramos. Este lugar es su hogar, aquí han nacido la gran mayoría de sus hijos y nietos y ha enviudado.

La aparente fragilidad de su cuerpo esconde la energía, los nervios de acero y la sabiduría de quien desde hace 10 años se encarga de atender los partos de la lejana comunidad. Son sus manos las primeras que acogen a los niños y niñas que nacen en San Roque.

“En el 2003 el pueblo me eligió como partera y desde entones todos los años viajo seis horas para llegar a Santa Rita de Castilla y me quedo seis días capacitándome”, comenta Juana. En efecto, todos los años la parroquia de Santa Rita de Castilla con el apoyo técnico de UNICEF reúne a las parteras de las treinta comunidades en las que trabaja para capacitarlas en el cuidado del embarazo y la atención del parto.

Las manos, los ojos y la experiencia de Juana se encargan de vigilar que los embarazos lleguen a buen término. Las gestantes llegan a buscarla desde que descubren su embarazo. Ella controla la posición del bebé y va preparando a la madre para el gran momento. En San Roque como en la mayoría de las comunidades cocama los niños y niñas siguen naciendo en sus casas y son recibidos por parteras.

Cuando Juana reconoce alguna complicación deriva a la gestante al establecimiento de salud Santa Rosa de Lagarto, que es el más cercano y está a dos horas de viaje por el Marañón. Ahí sólo atiende un técnico de salud.

Dejamos a Juana preparándose para partir en unos días a su capacitación anual y rodeada de sus pequeños nietos a los que también ayudó a nacer.

 

 
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