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Mi hijo nació sano gracias a una Casa de Espera Materna

Amazonas, febrero del 2009.- Con un brillo especial en los ojos y dibujando una sonrisa en el rostro, Nimia Tupuk Tupika, de 17 años, recuerda como si fuera ayer el nacimiento de su pequeño Jorge Luis en la Casa de Espera Materna “SUWA” del Centro de Salud de Galilea, ubicado en el distrito de Río Santiago en la provincia de Condorcanqui en la Región Amazonas.

Ella relata cada detalle del día 12 de julio del 2008 en que nació su primogénito. Eran las siete de la mañana y se encontraba en la comunidad Awajun del Bajo Santiago cuando comenzó a sentir dolores en el vientre debido a las contracciones uterinas por el embarazo.

Inmediatamente, le avisó a su esposo Freddy Mariano Pizango, agricultor de 19 años, quien corrió a buscar al promotor de salud de la comunidad, Moisés Mariano Shiraz, de 40 años.

En ese momento comenzó una gran aventura para trasladarse hacia la Casa de Espera Materna a dos horas de su comunidad. Todos corrieron a preparar la canoa y el peque peque y subieron Nimia, su esposo, la madre de Freddy y dos familiares más.

Estuvieron navegando durante dos horas el Río Santiago hasta llegar a la Casa de Espera Materna “SUWA” del C.S. de Galilea, en donde se alojaron y buscaron a la obstetriz que atendería el parto. Mientras comparte su historia, ella cuenta que asistió seis veces a sus controles durante su embarazo en el Puesto de Salud de Yutupis, en la jurisdicción de Shebonal. Sin embargo, como lamentablemente este establecimiento no contaba con una Casa de Espera Materna sus familiares decidieron llevarla hasta Galilea para ser atendida.

“A la una de la tarde comenzó mi trabajo de parto con la participación de la obstetriz, el enfermero, la técnica de enfermería, el promotor y mi esposo. Y a la 1:25 p.m. nació mi bebé”, dice emocionada. Después de que secaron a su recién nacido, Nimia lo llevó a su pecho para el contacto piel a piel y así estimularon al bebé para la lactancia. Cuando el enfermero atendió al pequeño, éste pesaba más de tres kilos y medía 47 centímetros.

Luego de que ella dio a luz, el promotor llevó la placenta cerca al centro de salud, hizo un hueco y lo enterró con las costumbres de su pueblo, mientras la madre de Freddy preparaba un caldo gallina negra para alimentar a Nimia porque estaba débil y debía alimentarse para que tenga leche y atienda bien al “uchi” (bebe varón).

Al día siguiente en la tarde, el promotor, Nimia, Freddy y sus familiares retornaron a su comunidad, felices en la canoa y el peque peque con el nuevo integrante de la familia.

 

 
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