La historia de Yoffré y Olga
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LA HISTORIA DE YOFFRÉ Y OLGA: “UN COMIENZO DIFÍCIL”
Colcabamba (Apurímac)
A Olga se le ilumina la cara cada vez que habla de su hijo pequeño.
Yoffré cumplirá 4 años este mes de abril, goza de plena salud y disfruta de una feliz infancia en
compañía de su familia y de los demás niños y niñas en la localidad de Colcabamba, situada en la
provincia de Aymaraes, en la región andina de Apurímac.
Yoffré tal vez se sorprenda cuando sea un poquito mayor y su mamá y hermanos le cuenten los
problemas y dificultades que tuvo que superar durante su primer año de vida. Porque Yoffré nació de
forma prematura. Su madre tenía 6 meses y medio de gestación y él, tan pequeñito, apenas llegaba
a un kilo y 450 gramos de peso. A su mamá Olga ya le habían advertido de que su hijo iba nacer
prematuro. “Yo sabía que iba a ser un embarazo con riesgo, porque antes de salir embarazada había
tenido una operación en el útero por un mioma”.
Los primeros meses de vida del “enano”, que es como su mamá le llama cariñosamente, fueron
duros. Yoffré pasó sus dos primeros meses dentro de una incubadora del hospital de la capital en
Abancay, con el fin de que pudiera alcanzar los dos kilogramos de peso recomendados. “En todo ese
tiempo él no lactaba, porque no tenía fuerzas para succionar, me sacaban la leche a mí y se la
daban con una jeringa”, recuerda Olga.
Yoffré consiguió salir de la incubadora después de ocho semanas y logro volver con su mamá a
Colcabamba. Pero los siguientes meses tampoco fueron fáciles, pues Yoffré tenía una salud muy
débil y caía enfermo con demasiada frecuencia. “15 días estaba sanito y al mes paraba enfermo”.
Olga explica cómo durante todo ese tiempo le proporcionó la lactancia materna exclusiva en los seis
primeros meses, y a continuación, comenzó con la alimentación complementaria. “Yo le daba de
lactar y comía de todo, con tal de que mi leche fuera excelente para que él subiera de peso. Pero
nunca hasta que cumplió el año logré que alcanzara un peso adecuado como cualquier otro niño de
su edad”, apunta.
Su dedicación resultó decisiva
Para superar esa falta de peso al nacer la dedicación, exigencia y el esfuerzo diarios que Olga le
brindó a su hijo fueron claves. “Seguía los controles que me daban en la posta médica al pie de la
letra y estaba pendiente de él a lo largo de todo el día”, indica. De esta forma, con paciencia,
decisión y mucho amor, Olga consiguió sacar adelante su cuarto y último hijo logrando que
finalmente creciera y se desarrollara de forma adecuada.
Desde el establecimiento asesoraron a Olga en los temas de alimentación, lavado de manos y otros
cuidados. “Antes nunca no le daban importancia a este tema, recién desde que UNICEF está por
acá han enfocado la nutrición y cómo se debe dar de comer a los niños con fundamento” señala.
Y así lo explica también Maruja Tello, técnica en enfermería del establecimiento de salud de
Colcabamba desde el 2001, que destaca sobre todo el buen equipamiento con el que cuenta el
centro médico gracias a la cooperación de UNICEF. Sin embargo, lo más importante para ella es la
ayuda brindada en el tema de “capacidades humanas”. “A nosotros UNICEF nos ha enseñado cómo
debemos tallar y pesar a los bebés de forma adecuada, cómo ubicar el tallímetro o la balanza, y
cómo hacer para que los equipos estén en buenas condiciones y poder manejar buenos datos, en lo
que se refiere al peso y la talla en los niños y gestantes”, comenta Maruja agradecida.
En el distrito de Colcabamba, una zona eminentemente rural pobreza, el 37,4% de las niñas y niños
menores de 5 años padecen desnutrición crónica, según los datos del SIEN (Sistema de Información
del Estado Nutricional) de 2008. En este contexto, el programa de cooperación de UNICEF en el área
de salud, ha estado focalizado fundamentalmente en el fortalecimiento de capacidades del personal
de los establecimientos en todo lo referente al componente de crecimiento y desarrollo temprano y
supervivencia infantil. Todo ello con el objetivo de lograr una mejor atención a las gestantes y
proporcionarle un seguimiento adecuado y un cuidado integral al niño desde su concepción.
Un ejemplo con final feliz
Al referirse al caso de Yoffré, Maruja afirma que “el control fue estricto durante todo el proceso” y
alaba la labor y el coraje empleados por Olga, que tuvo que cuidar de su hijo ella sola. “En este caso
ha tenido mucho que ver el interés y la dedicación de la mamá que supo estimularle bien a su hijo, en
todos los sentidos”.
Olga es en la actualidad responsable municipal de desarrollo social del distrito de Colcabamba donde
la cooperación de UNICEF interviene desde hace ya 9 años. Ella admite abiertamente cómo hasta
hace unos años no sabía prácticamente criar a un bebé. De hecho, sus dos primeros hijos no fueron
cuidados con la misma dedicación con la que ha criado a Yoffré y a su hermanita mayor de ocho
años. En este sentido, es consciente de que los primeros no tuvieron una buena alimentación y
cuidados durante esta primera etapa de vida. “Si hubiera sabido también me hubiera empleado en
ellos, y hubiera obtenido seguro otros resultados”.
Y es que las diferencias con sus dos últimos hijos saltan a la vista. “Mi hija es súper hábil, muy
inteligente, todos los años a mí me saca diploma. Porque todo la experiencia, el conocimiento que
adquirí lo adapté con ella. Al igual que con Yoffré que también es bien inteligente y despierto”, afirma
satisfecha.
Para Olga la capacitación y la asesoría que recibió desde el establecimiento de salud fue de gran
ayuda porque le permitió dar los cuidados oportunos y adecuados para sacar adelante a su hijo
Yoffré y conseguir desarrollar en él la capacidad y las habilidades sociales que hoy tiene. “Si yo no
hubiera tenido todo ese conocimiento no me sentiría como me siento yo ahorita. Me siento feliz,
tranquila, orgullosa de ver a mi hijo así de sano”, concluye.
Para mayor información, por favor contactar a Jon Areses, teléfono 083 983701175,
e-mail jareses@unicef.org