Situación del país

Contexto

Situación de la niñez

Primera Infancia (Desde la concepción-5 años)

Niñez (6 a 11 años)

Adolescencia (12 a 17 años)

Educación primaria

 

Adolescencia (12 a 17 años)

UNICEF
© L.Bonacini / UNICEF Perú

Continúa siendo de gran preocupación el alto índice de embarazos adolescentes. Según los resultados de la ENDES (Encuesta Demográfica y de Salud Familiar) 2011, del total de adolescentes de 15 a 19 años el 12,5 por ciento ya estuvo alguna vez embarazada. Los mayores porcentajes de maternidad adolescente se presentan entre  las mujeres con educación primaria (33,9 %), en las residentes de la Selva (25,3 %), entre las que se encuentran en el quintil inferior de riqueza (22,4 % )y en el área rural (19,7 %). Mientras que menores porcentajes se aprecian en Lima Metropolitana (8,3 %), entre aquellas con educación superior y en las del quintil superior de riqueza (8,6% y 2,5 %, respectivamente).

Perú se mantiene firme en la lucha contra el VIH/ SIDA. El primer caso diagnosticado de SIDA en el país fue en el año 1983. Hasta el 31 de diciembre de 2010, se han reportado 28 mil 445 casos de SIDA y 45 mil 876 casos notificados de VIH pero se estima que más de 100 mil personas estarían viviendo con el virus de inmunodeficiencia humana hasta el año 2040.

Según el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA - ONUSIDA, el 16,0%de los afectados son menores de 15 años de edad y cada año nacen en el país  450 niñas y niños con VIH. El número de casos identificados de VIH en adolescentes alcanzó su pico en el año 2009 (66 casos) mientras que hasta setiembre del 2010 se tenían 50 casos registrados. La mayoría de casos informados se refieren a adolescentes mujeres con excepción del año 2008, donde se reportaron un mayor número de casos de adolescentes varones.

Los casos de VIH/SIDA en este grupo de la población están relacionados más frecuentemente a la práctica de  relaciones sexuales en condiciones inseguras, falta de educación sexual apropiada, en el desconocimiento de  las medidas de protección, uso inadecuado de inyectables, situaciones de violación o patrones culturales de género, contexto que empuja, principalmente en los varones, a situaciones riesgosas, tanto para su salud sexual como para la de sus parejas.

En cuanto a la salud nutricional entre los años 2000 y 2009, la anemia en las adolescentes mujeres de 15 a 19 años disminuyó de 29% a 20% .  Sin embargo,  en este aspecto preocupa la creciente aparición del sobrepeso que afecta, en promedio, a 1 de cada 10 adolescentes hombres y mujeres peruanos, y suele ser más frecuente en la zona urbana (16%) que en la rural (7%); y entre los y las adolescentes no pobres (16%) frente a sus pares en condición de pobreza (8%).

En el aspecto educativo se ha incrementado la participación en la escuela secundaria. El porcentaje que culminaba la educación secundaria en el año 2003 entre los 17 y 18 años de edad era de 49%, para el año 2009 esta cifra pasó a 57,3%.

Si comparamos los ámbitos urbano y rural existe una brecha importante. Mientras que en el área urbana el 69,1% de las y los adolescentes sí termina la secundaria en la edad normativa, sólo el 35,7% lo hace en el medio rural.

Según el Estado de la Situación de la Infancia publicado en el 2011, del total de estudiantes de 12 a 17 años que asiste a la educación secundaria, un 37% lo hace en condición de atraso escolar, es decir, cursa un grado inferior al correspondiente para su edad.

Las probabilidades de experimentar atraso escolar serían ligeramente mayores para los adolescentes hombres (38%), en comparación con sus compañeras mujeres (35%). La condición de atraso pone en evidencia las amplias brechas por área de residencia, lengua materna y condición de pobreza.

El 53% de los y las adolescentes que asiste a la educación secundaria en la zona rural, lo hace a grados inferiores para su edad; en cambio, en la urbana lo hace el 26%; porcentaje que también es alto, pero que equivale a la mitad del observado en el área rural.

Las brechas por lengua materna y condición de pobreza son aún más acentuadas. Mientras que la tasa de atraso es cercana al 30% en el caso de los adolescentes no pobres (26%) y los que tienen como lengua materna el castellano (32%), es superior al 64% entre los y las adolescentes en situación de pobreza extrema (65%) ylos que tienen como lenguamaterna el quechua (66%).

A nivel nacional, la tasa de adolescentes que trabaja es mayor entre los varones (56%) que entre las mujeres (51%), diferencia que se presenta más en la zona rural, donde dicha brecha es de siete puntos porcentuales (85% de varones frente a 78% de mujeres), que en la urbana, con una brecha de tres puntos porcentuales (37% de varones frente a 34% de mujeres).

Si bien, las adolescentes presentan una menor participación en las actividades económicas, tienen una mayor participación en las tareas domésticas. Mientras el 73% de los y las adolescentes realizan actividades domésticas, este porcentaje asciende a 87% entre las adolescentes mujeres, quienes tienden a dedicar más horas que los varones a este tipo de actividades.

La proporción de adolescentes con lengua materna castellana que trabaja es relativamente alta (50%) y es aún mayor (79%) entre los y las adolescentes con lengua materna originaria.

En el área urbana más de la mitad de los y las adolescentes no trabaja (65%) y entre quienes sí lo hacen, la mayor parte dedica a estas actividades un máximo 20 horas semanales.  Destaca, sin embargo,  que el 18% de los y las adolescentes de 14 a 17 años en esta área tenga jornadas laborales que exceden las 20 horas semanales.

En el área rural el escenario es diferente, solo un 18% de los y las adolescentes no trabaja; y si bien, la mayor parte de adolescentes que trabaja lo hace en jornadas que no superan las 20 horas semanales (43%), el 38% de adolescentes de la zona rural enfrenta jornadas laborales mayores a las 20 horas semanales: el 24% trabaja entre 20 y 40 horas semanales y el 14% lo hace más de 40 horas a la semana.

En el Plan de Acción por la Infancia 2012 – 2021 se advierte que La explotación sexual infantil en el Perú es un problema grave que afecta a un número creciente de adolescentes. Entre las múltiples y complejas causas, destacan la tolerancia o indiferencia de la población, las equivocadas pautas de crianza basadas en la falta de respeto de parte de los varones a la integridad física y sexual de las mujeres, como pruebas de hombría, en el contexto de una cultura machista, en el uso de la violencia (sea psicológica, física o sexual), las deficiencias del sistema de administración de justicia que en ocasiones da lugar a la impunidad de los agresores sexuales y de los explotadores (proxenetas, clientes y facilitadores), así como las condiciones de pobreza y exclusión en las que vive un gran porcentaje de familias peruanas.

 

 
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