Tragedia en Supermercado: Abriendo las puertas para ir a jugar
Retornar la alegría a los niños y las niñas del barrio Trinidad de la ciudad de Asunción se volvió una prioridad luego del terrible incendio sucedido en el Supermercado Ycuá Bolaños el domingo 1 de agosto de 2004, que cobró la vida de más de 400 paraguayos y paraguayas, muchos de ellos niños y niñas, dejando cientos de heridos y familias enteras sin consuelo. “Más que todo, lo que yo espero es que estos chiquitos de a poquito vuelvan a su vida normal, sin olvidar lo que pasó, pero sin que eso sea una marca que les duela todavía por mucho tiempo” nos dijo Alicia (19 años), una de las 150 jóvenes que trabajó de manera voluntaria para el programa “Retorno de la alegría”. Ella, como muchos otros jóvenes, sintió la inmensa necesidad de ayudar de alguna manera, de no quedarse con los brazos cruzados ante la terrible tragedia. Fue por eso que no dudó cuando se le presentó la oportunidad de trabajar como voluntaria para el programa "Retorno de la alegría" implementado por UNICEF. Alicia nos confesó en aquel momento que ofrecerse como voluntaria para trabajar en la recuperación psicosocial de los niños y las niñas afectados fue una decisión muy grande para ella. Sin embargo, se la veía muy entusiasmada y contenta de poder hacer algo por ellos, “me gusta trabajar con niños” afirmó. Con la ayuda de los/as voluntarios/as y a través de meriendas compartidas, juegos, músicas, cuentos y otro tipo de recursos lúdicos, los niños y niñas fueron expresando lo que sentían y curando las heridas. Así pudimos observar a Sergio, un niño de 7 años que vive en el barrio Trinidad, dibujando muy concentrado. Quién sabe en qué estaba pensando. Cuando uno de los voluntarios se le acercó y le preguntó qué era eso que estaba dibujando, Sergio respondió “ellos es la gente que entró y se murió todo”. De esa manera él pudo expresar lo que vio, lo que sintió y, a partir, de ahí reconstruir su realidad para continuar con su vida como los demás niños y niñas de su edad. Pero los voluntarios no estuvieron solos en esto, fueron acompañados por 23 psicólogas y 1 psicólogo, que también participaron del entrenamiento, quienes se encargaron de organizar y coordinar los grupos y las actividades. Repartidos en turnos de mañana y tarde, las 50 parejas de voluntarios/as partían todos los días, con la mochila didáctica al hombro, desde el puesto de operaciones –ubicado en la radio FM Trinidad– hacia los distintos sitios públicos (plazas, polideportivos e iglesias) de los barrios afectados asignados, siempre con la esperanza de poder ayudarlos a sonreír.
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