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Aljibes que dan agua y esperanzas a niños y niñas indígenas

© UNICEF/Paraguay/Echagüe

La historia de Antonia y su familia

Para llegar a la población de Macharety se deben transitar 15 km por caminos de tierra desde la ruta Transchaco. Este asentamiento indígena de la etnia Guaraní Occidental está ubicado a unos 650 km de Asunción en la región del Chaco paraguayo donde el suelo es semiárido.

Durante 21 años, es decir desde su conformación, los pobladores de Macharety padecieron la falta de agua. Sin agua, era prácticamente imposible tener una huerta o criar animales, dos actividades importantes para asegurar la alimentación de las familias. Al mismo tiempo, la falta de agua significó durante muchos años la propagación de enfermedades prevenibles, como las diarreas y la deshidratación, que afectaban principalmente a los niños y niñas de la comunidad.

“Para nosotros, el agua es el principal elemento, sin agua no podemos vivir”, sostiene Antonia Parada de Barrientos, líder de la comunidad. Ella tiene 15 hijos y 17 nietos y confía en que con los aljibes, los pobladores podrán tener sus huertas familiares y criar animales. Así, podrán asegurar su alimentación durante todo el año. Esto significa que niños y niñas podrán alimentarse mejor, comer verduras y beber leche, en suma, crecer más sanos.

Por primera vez, Macharety eligió a dos mujeres como su líder y vicelíder para promover acciones tendientes a solucionar el problema del abastecimiento de agua. “Hicimos una asamblea y me eligieron a mí”, comenta con orgullo Antonia.

“Teníamos que caminar mucho pero, ¿qué íbamos a hacer? No podemos vivir sin agua. Nada podíamos hacer, solamente traíamos para tomar el agua, no era ni para bañarnos, ni para lavarnos la cara, ni para lavar los cubiertos, sólo un poco para cocinar y para tomar. Llevábamos a los niños y niñas, les hacíamos cansar, en vez de quedarse a estudiar”, comenta Antonia.

La líder recuerda con pena que, en épocas de sequía, debían vender los animales porque no tenían agua para mantenerlos con vida. “Ahora vamos a poder atender mejor a nuestros animales y vamos a poder ampliar nuestro campo para poder ordeñar nuestras vacas y así darle más leche a los niños y niñas también”.

Ahora, con los aljibes familiares, el agua es de mejor calidad y ya no será un problema para las 75 familias que viven en Macharety.

 

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