Políticas Públicas
La inversión social en la infancia ha aumentado sostenidamente desde el año 2004. En el 2008, el 24% del presupuesto de la Administración Central se destinó a la inversión en la infancia. La mayor asignación de recursos hacia este sector ha impactado positivamente en las condiciones de vida de niños, niñas y adolescentes, especialmente de los estratos más vulnerables, pero todavía su magnitud resulta insuficiente. Algunos datos en destaque:
- A partir de 2003 se registró un continuado aumento en la asistencia escolar en todos los niveles de ingreso, beneficiándose particularmente el 20% de menor poder adquisitivo de la población. Sin embargo, aún subsiste una importante diferencia en el acceso entre estratos socioeconómicos, en tanto que los niveles de asistencia de la niñez indígena son aún más bajos que los del quintil menos favorecido.
- Se ha presentado un aumento en el acceso a consultas médicas, especialmente del 20% menos favorecido (del 29% subió al 67%). Sin embargo, sólo el 37% de la población infantil indígena accede a algún tipo de consulta médica.
- El acceso a agua potable del 20% más pobre ha aumentado considerablemente, pasando del 26% en el 2000 al 46% en el 2006. Sin embargo, un poco menos de la mitad de estos niños y niñas continúa sin acceder a agua potable.
Es imperativo proteger programas prioritarios y de elevada incidencia para el bienestar de la niñez paraguaya. Igualmente, mejorar la gestión y el monitoreo de programas estratégicos para la infancia y fortalecer los mecanismos de medición de su impacto.

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Sistema de Información Estadística
A pesar de que el Estado ha incorporado en los últimos años diferentes módulos a su sistema de recolección de información, todavía tiene desafíos importantes para lograr un sistema nacional de estadística que reúna los datos sociales relevantes y los presente de manera regular y oportuna, para contribuir con el seguimiento y la formulación de Políticas Públicas.
Por otro lado, los niveles de desagregación de las estadísticas son insuficientes para dar cuenta de desigualdades y brechas. Es notoria la falta de indicadores que permitan valorar, en cantidad y calidad, los avances de la inversión social y la detección de problemas sociales emergentes.