Infancia y Adolescencia

Situación de la infancia en Paraguay

 

Situación de la infancia en Paraguay

© UNICEF/Paraguay/Crespo

En Paraguay, el sistema nacional de estadísticas aún enfrenta desafíos. A continuación, se presentan cifras y datos estadísticos nacionales que reflejan la situación de los niños y niñas del país.  

 

Salud

Las estimaciones nacionales acerca de la tasa de mortalidad infantil varían entre 21 y 34 por 1.000 nacidos vivos. Entre las principales causas están aquellas relacionadas con el parto en un país donde el 74% de los nacimientos son atendidos por personal capacitado (solamente 58% en zonas rurales). Las enfermedades respiratorias agudas y diarrea son otras causas importantes de mortalidad infantil. El desafío de la inmunización universal todavía está presente; hay un 76% de cobertura para la DPT3 y 82% para la tuberculosis. La tasa de mortalidad materna fue de 180 por 100.000 nacidos vivos en el 2002. Hay esfuerzos por alcanzar el Objetivo de Desarrollo del Milenio -previsto para el 2015- de mejorar la salud materna, pero éstos continúan siendo insuficientes.

Nutrición

Los primeros años de vida son claves ya que establecen las bases y condicionan las posibilidades de desarrollo en el futuro de las personas para que puedan llegar a ser adultos plenos. La nutrición en esta etapa de la vida es fundamental. La prevalencia de bajo peso en niños y niñas menores de 5 años es 7,3 veces más común entre aquellos que son pobres en relación a los no-pobres. La malnutrición crónica es la que se va acumulando en el tiempo y se identifica por el deficiente desarrollo físico e intelectual de niños y niñas. La tasa para este tipo de malnutrición es de 13,7 %, aumentando a 41% en poblaciones indígenas. La lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida del niño o niña es sólo del 22%. En el año 2005, el Estado dio inicio a un importante esfuerzo en materia de nutrición con el lanzamiento del Programa Nacional de Asistencia Alimentaria y Nutricional (PROAN) orientado a combatir la desnutrición de menores de 5 años y embarazadas.

Agua y saneamiento

En el 2004, solamente el 58% del total de la población tenía acceso a agua segura para consumo humano. Esta proporción disminuye a 33% en áreas rurales y a 2,5% en poblaciones indígenas. El 44% del total de la población tiene acceso a servicios sanitarios básicos. El Estado ha incrementado la inversión en salud pública en el 2005, aunque la financiación es todavía insuficiente para llegar a los grupos más excluidos, en particular a los pueblos indígenas y las comunidades rurales pobres. El desafío está aún presente en cuanto a seguir incrementando la inversión y mejorar la eficiencia en la utilización de los recursos.

VIH/SIDA

La prevalencia del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) en adultos fue de 0,5% en el 2003. El Programa Nacional de Control del SIDA/ITS (PRONASIDA) estima que actualmente existen entre 15.000 y 17.000 paraguayos con VIH. Los informes refieren también que la mayor proporción de personas afectadas tiene entre 25 y 49 años (81,1%). Los niños y niñas menores de 15 años conforman el 14,65% del total, para ambos sexos.

La "feminización" de la epidemia es una tendencia que preocupa. En la actualidad, por cada dos hombres infectados existe una mujer con el virus. Esto es una señal de alerta si se compara con el indicador de 28 hombres por cada mujer con VIH, de principios de los años 80. El Programa Nacional de Prevención de la Transmisión Vertical del VIH/SIDA, lanzado por el Gobierno Nacional en diciembre 2005, está en proceso de implementación y representa un importante paso en la respuesta nacional a la epidemia. Este Programa provee a las mujeres embarazadas y a sus parejas el acceso gratuito a testeo voluntario y consejería. Sin embargo, las acciones de prevención del VIH/SIDA son aún débiles y presentan importantes desafíos en cuanto a calidad y cobertura.

Educación

La Reforma Educativa iniciada en 1992 ha logrado importantes resultados. La tasa neta de escolarización para el preescolar aumentó de 17% en 1992 a 74 % en el 2002, mientras que la tasa neta de matriculación para la educación primaria, tanto de varones como de niñas, había alcanzado el 89% en el 2002/2003. Esto indicaría que es posible lograr el segundo Objetivo de Desarrollo del Mileno para el año 2015, es decir, llegar a una cobertura universal de la educación primaria. De todos modos, en el 2001/2002 solamente el 70% de todos los niños y niñas completaban el 5º grado y únicamente un 20% lo hacía en las poblaciones indígenas.

La metodología y la didáctica dentro del sistema educativo no han podido responder aún de manera efectiva al contexto de bilingüismo de los niños y niñas, en un país en el que el 59% de los hogares tiene como lengua principal el idioma guaraní.

El embarazo en adolescentes continúa siendo una de las causas de exclusión de las mujeres del Sistema Educativo. La tasa neta de matriculación en la escuela secundaria es de 51%, dejando por el camino a muchos niños y niñas. En términos de calidad de la educación, los niños y niñas están alcanzando solamente el 50% de los estándares de aprendizaje establecidos en áreas claves como matemática y comunicación.

Trabajo infantil

Según la Encuesta Permanente de Hogares de 2004, en Paraguay trabajan 322 mil niños y niñas entre 5 y 17 años (casi 18 niños/as de cada 100 trabajan), predominando el trabajo rural en actividades agrícolas y ganaderas. Se estima que no más del 8% de los niños y niñas que trabajan lo hacen en las calles.

Aquellos niños y niñas que trabajan todos los días muestran bajos niveles de desempeño académico en los exámenes educacionales nacionales. Los varones trabajan en mayor proporción que las niñas, pero éstas dedican más horas al trabajo “invisible” del tipo doméstico, comenzando a muy temprana edad.

En Paraguay todavía existe una forma de trabajo que conserva prácticas análogas a la esclavitud denominada “criadazgo”, que consiste en trabajo doméstico infantil en hogares de terceros a cambio de techo, alimentación y educación. Los niños y niñas son entregados por familias de escasos recursos –en general provenientes de áreas rurales– a familias con mejores ingresos de zonas urbanas con la creencia de que sus hijos e hijas tendrán un mejor futuro.

El Estado está impulsando el “Programa Abrazo” para la eliminación progresiva del trabajo infantil en las calles, desde el año 2005. A pesar de ello, la cobertura de ésta y otras iniciativas similares continúa siendo insuficiente y hacen falta otros programas para responder a otras variantes del trabajo infantil a nivel nacional.

Registro civil

Se estima que el 22,3 % del total de los niños y niñas menores de 18 años no está inscripto en el Registro Civil. Solamente el 30% es registrado dentro del primer año de nacido. Un niño o niña que no está inscripto no existe ante los ojos de la ley, por lo tanto no puede ejercer sus derechos.

Explotación sexual y trata de personas

La explotación sexual de los niños y niñas, junto con la trata de personas, están particularmente presentes en las zonas de frontera, como en la denominada “Triple Frontera” compartida por Paraguay, Brasil y Argentina. Las mujeres y las niñas, en particular, son las víctimas más frecuentes de la trata de personas. Las principales causas subyacentes a éste y los demás problemas planteados en los diferentes temas, incluyen la escasa capacidad institucional, las limitaciones financieras y una coordinación interinstitucional insuficiente, tal como lo enfatizan las recomendaciones a Paraguay del Comité de los Derechos del Niño/a.

Marco legal

El Paraguay ha ratificado la mayoría de los tratados internacionales en derechos humanos y ha avanzado en el ajuste del marco legal a la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño. No obstante, este progreso debiera estar acompañado por una respuesta institucional aún más fuerte que incluya la incorporación efectiva de las nuevas prácticas por parte de los responsables de hacer cumplir las normas vigentes. El nuevo Sistema Nacional de Protección y Promoción de los Derechos del Niño/a establecido por el Código Nacional de la Niñez y la Adolescencia, en vigencia desde el 2001, todavía presenta desafíos en su implementación para proteger a los niños y niñas de la violencia, explotación, abuso y maltrato.

 

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