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UNICEF: Las inversiones en los adolescentes pueden interrumpir el ciclo de la pobreza y disparidad

NUEVA YORK, 25 de febrero de 2011 - Mediante las inversiones en los 1,200 millones de adolescentes de 10 a 19 años de edad del mundo es posible interrumpir el arraigado ciclo de la pobreza y la disparidad, afirmó hoy UNICEF en su informe sobre El Estado Mundial de la Infancia de 2010, que se publicó bajo el título “La adolescencia: una época de oportunidad”.

Las inversiones en los niños y niñas menores de 10 años que se realizaron en las dos décadas pasadas han logrado avances enormes en beneficio de ese sector de la población mundial. La reducción en un 33% de la tasa mundial de mortalidad de menores de cinco años demuestra que se salva un número cada vez mayor de vidas jóvenes. Además, en la mayoría de las regiones del mundo la asistencia escolar primaria de las niñas está casi a la par de la de los varones y millones de niños disfrutan de mayor acceso al agua potable y a servicios médicos vitales, como las campañas periódicas de vacunación.

Por otra parte, los avances logrados con relación a ciertos aspectos que afectan profundamente a los adolescentes han sido menores. Más de 70 millones de jóvenes en edad de cursar los primeros años de educación secundaria no asisten a clases, y en el plano mundial, las niñas aún están rezagadas con respecto a los varones en materia de educación secundaria. Si los adolescentes no reciben educación no pueden adquirir los conocimientos y las aptitudes que necesitan para eludir los peligros de la explotación, el abuso y la violencia a los que están expuestos, especialmente en la segunda década de sus vidas. En el Brasil, por ejemplo, entre 1998 y 2008 se salvaron las vidas de 26.000 niños y niñas menores de un año, lo que determinó una notable reducción de la mortalidad infantil. Pero en ese mismo decenio murieron asesinados 81.000 adolescentes brasileños de 15 a 19 años de edad.

“La adolescencia es un período crucial en el que tenemos la posibilidad de consolidar los avances que hayamos logrado en la primera infancia, pero también es una época en la que se corre peligro de perder todo el terreno conquistado”, afirmó Anthony Lake, Director Ejecutivo de UNICEF. “A partir de ahora, debemos dedicar más atención a los adolescentes, y en especial a las niñas adolescentes, invirtiendo en su educación y su salud y adoptando otras medidas que les permitan incorporarse en el proceso de mejorar sus propias vidas”.

La adolescencia es una etapa de la vida de importancia capital, ya que es durante esa segunda década de existencia cuando las desigualdades y la pobreza se manifiestan de manera más descarnada. Los adolescentes que viven en situación de pobreza o marginalidad tienen menos probabilidades de pasar de la educación primaria a la secundaria y corren mayor peligro de ser objeto de explotación, abuso y violencia, especialmente si se trata de niñas. Este es el caso de las niñas explotadas como empleadas domésticas o que contraen matrimonio cuando aún son demasiado jóvenes. En el mundo en desarrollo, con la excepción de China, las adolescentes más pobres tienen unas tres veces más probabilidades de contraer matrimonio antes de cumplir 18 años que las niñas de su misma edad del quintil más rico de la población. Las niñas que contraen matrimonio cuando aún son demasiado jóvenes corren mayor peligro de quedar atrapadas en el ciclo negativo de la maternidad prematura y las altas tasas de mortalidad materna y de desnutrición infantil. Como promedio, las niñas también son víctimas con más frecuencia que los varones de la violencia sexual y doméstica, así como más susceptibles a infectarse con el VIH.

La abrumadora mayoría de los adolescentes del mundo (el 88%) vive en países en desarrollo. Muchos de ellos confrontan una serie de desafíos sin precedentes. Aunque en términos generales los adolescentes del mundo son hoy más saludables que en el pasado, aún están amenazados por muchos factores, como las lesiones y heridas, los desórdenes alimentarios, el uso indebido de sustancias químicas y drogas y los problemas de salud mental. Se calcula que uno de cada cinco adolescentes padece algún problema de salud mental o de comportamiento.

En un mundo donde en 2009 había unos 81 millones de jóvenes desempleados, la falta de trabajo de ese sector de la población sigue siendo motivo de preocupación en casi todos los países. Un mercado laboral cada vez más tecnificado demanda conocimientos y aptitudes con los que muchos jóvenes no cuentan. Debido a ello, no sólo se derrocha el talento de los jóvenes sino que las comunidades donde viven pierden valiosas oportunidades. En muchos países, la numerosa población adolescente constituye una riqueza demográfica que se suele pasar por alto. Invirtiendo en la educación y la capacitación de los adolescentes, esos países pueden generar una fuerza laboral nutrida y productiva que contribuirá de manera significativa al crecimiento de sus respectivas economías.

Los adolescentes confrontan un gran número de desafíos mundiales tanto presentes como futuros. Entre ellos, la actual inestabilidad económica, el cambio climático y la degradación ambiental, el vertiginoso proceso de urbanización y migración, el envejecimiento de algunas sociedades, el aumento constante del costo de la atención de la salud y las crisis humanitarias cada vez más numerosas y profundas.

A fin de capacitar a los adolescentes para que puedan superar esos desafíos, es necesario realizar inversiones en las siguientes esferas principales:

• El mejoramiento de los mecanismos de obtención de datos, a fin de lograr una mejor comprensión de la situación de los adolescentes y avanzar hacia la vigencia de sus derechos;
• La educación y capacitación de los adolescentes, para que cuenten con los medios necesarios para superar la pobreza y hacer aportaciones valiosas a las economías de sus países;
• Los mecanismos que brinden a los jóvenes más oportunidades de participar y manifestar sus opiniones. Por ejemplo, asistiendo a congresos nacionales de la juventud y a foros juveniles, o tomando parte en iniciativas de servicio comunitario y de activismo en línea, así como en otras actividades que les permitan hacer oír sus voces;
• El fomento de las leyes, las políticas y los programas que protejan los derechos de los adolescentes y que les potencien para que puedan superar las barreras que les impiden el acceso a los servicios esenciales;
• La profundización de la lucha contra la pobreza y la desigualdad mediante programas que tengan en cuenta las necesidades de los niños, a fin de prevenir que los adolescentes tengan que iniciar una vida de adultos de manera prematura.

“Millones de jóvenes en todo el mundo esperan que hagamos más por ellos”, terminó diciendo el Director Ejecutivo de UNICEF. “Si les facilitamos las herramientas que necesitan para mejorar sus vidas posibilitaremos la aparición de una generación de ciudadanos económicamente independientes que participen activamente en la vida cívica y que colaboren de manera positiva con sus comunidades”.

Sobre los adolescentes en Panamá
Una McCauley, representante de Unicef en Panama, ha dicho que “en Panamá y América Latina, los y las adolescentes están sufriendo las consecuencias de la estigmatización y discriminación, al ser considerados en muchos casos como protagonistas de los conflictos en la sociedad. Pero la realidad es otra. Si a los adolescentes se les da una oportunidad, pueden ser agentes de cambio, recursos vitales, participantes del desarrollo del país”.

McCauley explica que en Panamá se está llevando a cabo, junto con 35 aliados, la campaña  “Yo puedo ser más si me das la oportunidad”, que busca recordarle a la sociedad, y hasta a los mismos jóvenes, de todo lo que pueden ser si aprovechan esa oportunidad.  “Debemos recordar que los y las adolecentes son hoy individuos con un potencial enorme para contribuir a la sociedad. Invertir en los adolescentes hoy tiene sentido desde todos los puntos de vista, y constituye una herramienta estratégica para romper el ciclo de la pobreza y reducir la desigualdad, así siendo una herramienta para la consolidación de la democracia en el continente”.

Cifras de Panamá
Deserción escolar. De acuerdo a las estadísticas del Ministerio de Educación (MEDUCA) en el 2008, un total de 8,839 alumnos a nivel nacional (4,527 niños y 4,312 niñas) desertaron de los planteles educativos de premedia y media oficial. Del total de las deserciones escolares, el 73.6% se registró en el área urbana.

Trabajo infantil. La Encuesta de Trabajo Infantil 2008 reporta que en Panamá 43,394 adolescentes entre los 10 y los 17 años de realizan trabajos peligrosos, lo que representa el 48.3% del total de los 89,767 trabajadores infantiles del país. Además del involucramiento de niños y adolescentes en trabajos peligrosos, la Encuesta identificó que 3,005 personas de 5 a 17 años realizaban formas aún más críticas de trabajo peligroso; esto es, que “simultáneamente estaban, no sólo están expuestos a sustancias químicas o tóxicas, sino que en su trabajo las manipulaban y, a su vez, estaban expuestos a temperaturas excesivas y consideraban tenían riesgos de cortarse, golpearse, caerse”.

Embarazo adolescente. En 2009, 3,152 niños nacidos vivos tuvieron como padres a un igual número de adolescentes menores de 20 años. De ese total, 161 (5.1%) nacimientos se dieron en madres menores de 15 años y 2,177 (69.0%) en madres entre los 15 y 19 años.  Sólo el 1.5% de estos niños nacieron de padres casados.

Inseguridad. El 49% de los niños, niñas y adolescentes de El Chorrillo participantes del estudio “El Diagnóstico Rápido de Situación en Niños, Niñas y Adolescentes del Corregimiento de El Chorrillo 2008“ dijo sentirse inseguro de jugar o pasear en su barrio. De los que respondieron afirmativamente, las principales razones de su sentir fueron en un 77% debido a las balaceras, un 16% a otros tipos de violencia como peleas y “maleantería” (robos, asaltos, delincuencia común), un 2% por las drogas, un 1% debido a la insalubridad y un 4% lo relacionó a otros problemas que incluye la prostitución.

Puede encontrar la publicación en http://www.unicef.org/spanish/adolescence/files/sowc2011_main_report_sp.pdf

Nota a los editores
En el marco de su preocupación por comunicarse con los adolescentes de todo el mundo, UNICEF restableció hoy las operaciones de La Juventud Opina, un sitio Web de y para los jóvenes. Se trata de una plataforma impulsada por jóvenes que les permite aprender, participar en discusiones y debates y pasar a la acción con respecto a las cuestiones que afectan sus vidas. Para obtener más información sobre La Juventud Opina, sírvase consultar http://www.voicesofyouth.org

Nota a las emisoras
En www.thenewsmarket.com/unicef pueden obtener, sin cargo, material de vídeo con calidad de emisión.

Acerca de UNICEF
UNICEF trabaja sobre el terreno en más de 150 países y territorios para ayudar a los niños y niñas a sobrevivir y avanzar en la vida desde la primera infancia hasta la adolescencia. El mayor proveedor de vacunas a los países en desarrollo, UNICEF apoya la salud y la nutrición de la infancia, el abastecimiento de agua y saneamiento de calidad, la prestación de educación básica de calidad para todos los niños y niñas y la protección de los niños y niñas contra la violencia, la explotación y el SIDA. UNICEF está financiado en su totalidad por las contribuciones voluntarias de individuos, empresas, fundaciones y gobiernos. Para obtener más información acerca de UNICEF y su trabajo, sírvase visitar www.unicef.org

Para obtener más información, gestionar una entrevista u obtener una copia del informe, sírvase dirigirse a:

En Panamá, Marti Ostrander, UNICEF Panamá, 6672-0874, mostrander@unicef.org

Janine Kandel, UNICEF Nueva York, + 1 212 326-7684, jkandel@unicef.org

Rebecca Fordham, UNICEF Media, New York, Tel + 212 326 7162, rfordham@unicef.org

 

 
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