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VIH, prueba no superada

(Tomado del Diario La Prensa). Las cifras de infecciones con sida en el país han aumentado. Mientras que en 2008 se reportaron unos 600 casos nuevos, en 2009 fueron 800. 
 
  
RELLA ROSENSHAIN
rrosenshain@prensa.com

Tener una vida sexual activa y sin protección marcó la vida del panameño Ariel Muñoz. A sus 30 años creía tener “el futuro en mis manos”. Al obtener su título de licenciado en Ciencias Contables en Brasil en 1994, decidió volver a su tierra natal, donde se enteró de una cruda realidad: era portador de VIH (virus de inmunodeficiencia humana).

Como aún no tenía los síntomas, hizo caso omiso al resultado clínico durante años. “En aquel momento todavía se vivía un clima de mucha estigma y discriminación (...) Intenté alejarme de todo”, recuerda.

Ocho años transcurrieron para que su organismo llegara a la etapa sida (síndrome de inmuno-deficiencia adquirida), con la que desarrolló neumonía, tuberculosis, infecciones por hongos y adelgazamiento extremo. “Perdí más de 40 libras en cuestión de semanas”, dice.

Fue entonces cuando ingresó al hospital, donde le diagnosticaron que moriría. Varios amigos, familiares y hasta médicos les cerraron las puertas.

Han pasado 14 años y Ariel está con vida y “satisfecho”. Ya no presenta sida, pero sigue viviendo con VIH. Cree que está vivo no solo por los medicamentos, sino por “el apoyo” recibido.

Acercarse a la organización Probidsida lo llenó de fe. “Trabajaron conmigo la parte psicológica, me comenzaron a educar [sobre la infección]. Me hablaron de oportunidades”, afirma.

Hoy tiene 44 años y está encargado de la subcoordinación de Programas y Proyectos de Probidsida. “Ya no estoy pensando en el futuro, ¡lo estoy viviendo hace buen tiempo! No ha sido una vida fácil: he tenido que estudiar y trabajar para salir adelante, y eso me ha llenado de satisfacción”.

En tanto, a Gabriela*, que es portadora de VIH, la mantiene viva su deseo de ver crecer a sus hijas y nietos. “El virus no me mata, no me roba la calma”, dice. Hace 13 años que su ex esposo le transmitió el virus, desconociendo que su novia anterior era portadora.

Su hija mayor tenía ocho años cuando se le diagnosticó el virus. “¡Ni siquiera pensé que iba a tener nietos! Ahora tengo tres”, cuenta Gabriela, de 38 años.

Además de seguir la terapia antirretroviral, su secreto para vivir ha sido encomendarle “pedidos” a Dios. “Ahora quiero ver a mis nietas llegar a los 15 años”, recalca.

Cifras en aumento
En 1984 se detectó el primer caso de VIH en el país y desde entonces los casos han ido en aumento, cita Orlando Quintero, director ejecutivo de Probidsida.

Desde 1984 hasta 2008 se han registrado 9 mil 200 casos de personas con sida, según estadísticas del Ministerio de Salud (Minsa).

Pero en 2009 la cifra ascendió a 10 mil 381. De estos casos, más de la mitad han fallecido. “En vez de disminuir el número de casos de sida, aumentó. En 2008 fueron unos 600 casos, sin embargo, en 2009 subió a 800. Eso nos dice que la población no se está haciendo la prueba de VIH; estamos dejando que todo siga avanzando”, cita.

Incluso se estima que las cifras de casos infectados con VIH (etapa inicial del sida) superan los 20 mil, añade Quintero.

Según la estadística del Minsa, desde 2001 a 2008 solo se detectaron 4 mil 848 casos de VIH. “¡Es ridículo el número de gente que se ha hecho la prueba frente a los más de 20 mil que no saben su condición”, enuncia el doctor.

Empero, los esfuerzos en el país han dado frutos positivos. “Antes, el sida era la séptima causa de muerte en Panamá; ahora estamos de novena”, plantea Quintero, quien agrega que la mortalidad se ha reducido porque la población cuenta con más acceso a los medicamentos.

El VIH, en altas y bajas
Panamá es el tercer país de la región centroamericana que reporta la mayor cantidad de nuevas infecciones por VIH (virus de inmunodeficiencia humana). Honduras encabeza la lista, seguido de Guatemala.

Así lo afirma el director regional de Onusida para América Latina, el doctor César Núñez, quien no descarta que en Latinoamérica el número de nuevas infecciones vaya en incremento.

En 2008, 170 mil nuevas infecciones con VIH se registraron en América Latina, por lo que el número de personas que viven con VIH ha aumentado a dos millones, según las últimas tendencias epidemiológicas recopiladas por Onusida. De este promedio, 77 mil personas fallecieron por enfermedades vinculadas al sida durante el último año.

“No tenemos una epidemia explosiva como la que existe en países de África Austral [donde se registran cerca de dos millones de nuevos casos de infectados con VIH anualmente], pero continúa aumentando”, señala Núñez.

Controlando el VIH
Sin embargo, el panorama en la región no es del todo turbio. En América Latina, poco a poco, distintos países han logrado poner el tratamiento para el VIH a disponibilidad de la población que lo necesita, mientras que existen otras naciones que no han alcanzado esta facilidad.

A diciembre de 2008 “América Latina reporta la cobertura más alta de tratamiento en el mundo: arriba del 54% [de la población infectada lo recibe], lo cual es muy bueno, pero hay 46% que no lo tiene. Esa es una brecha que nos debe preocupar”, explica Núñez.

Los costos de esta terapia han disminuido notablemente. Según el médico, hace una década el tratamiento anual costaba alrededor de los 10 mil dólares por persona. “¡Era una cantidad impagable! Ahora, dependiendo del tipo de medicamento, particularmente los genéricos, se puede tener un tratamiento de base que puede costar 300 dólares al año”.

La terapia contra el VIH consiste en un “tratamiento antirretroviral” que está dirigido a bloquear la réplica del virus con diferentes enzimas”, explica el director ejecutivo de Probidsida, Orlando Quintero. Así, el virus, al no poder atacar las células CD4 del sistema de defensa del cuerpo, baja la carga viral por lo que el sistema inmunológico empieza a recuperarse, explica.

Sin embargo, ambos médicos coinciden en que de nada vale que exista el tratamiento si hace falta que la población tome medidas de prevención contra el VIH.

Y es que mientras que el 80% de la población que recibe el tratamiento antirretroviral reacciona bien a la terapia en el transcurso del año, el 20% restante manifestará rechazo a ese esquema de medicamentos, por lo que necesitará cambiar a otra medicina.

“Si bien es cierto la terapia antirretroviral ha bajado importantemente de precio, pero cuando los tratamientos de ‘rescate’ para las personas que no responden al primero, estos son muchos más caros. En una época de crisis financiera necesitamos ser muy ahorradores, y reducir el número de nuevas infecciones es el mejor camino”, aclara el especialista.

La conclusión de la sociedad médica se resume en que se necesita que se ejecuten diversos esfuerzos, al mismo tiempo, para ganar la batalla contra el VIH.

Para el doctor Núñez no existe una sola acción que va a ser “la varita mágica”, por lo que propone una prevención combinada: la educación en los adolescentes, los métodos barrera y los microbicidas están disponibles para que sean puestos en práctica. Para el doctor Quintero, que la gente tome conciencia es la clave.

Tomado del Diario La Prensa, 10 de mayo de 2010.  http://www.prensa.com/t.asp?d=100510r2181849

*El nombre fue cambiado

 

 

 
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