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El Mundial del Barrio, ¡en todos los barrios!

© UNICEF/Panamá/M.Ostrander
Fernando Acosta, de 12 años, juega en el equipo "Esparta", en la sub-13.

PANAMA, 29 de enero de 2010.- Para Fernando Acosta, de 12 años, el poder jugar fútbol y competir con cientos de niños este verano “no tiene precio”. Oriundo del barrio de El Chorrillo, un centro urbano con altos niveles de violencia, la copa de fútbol “Mundial de los Barrios” ha sido la manera de “sacar a los niños de la balacera y maleantería, y de las drogas”, opina.

Fernando juega en uno de los 46 equipos, en cinco categorías, en la cancha de fútbol del Plaza Amador, y uno de los 4,500 niños y niñas a nivel nacional que participan en este Mundial de los Barrios,  desarrollado por el Movimiento Nueva Generación, MEDCOM, UNICEF y la empresa privada.

El “Mundial de los Barrios”, como se llama hoy día, inició hace 10 años como una iniciativa del Movimiento, y comprendía sólo de niños y niñas que residían en la “zona roja” del Chorrillo, Barraza, Curundú, San Felipe y áreas aledañas. Héctor Brands, su líder, lo vio como un primer paso para la salida de la violencia que se viven en su barrio, y a la que los niños, niñas y adolescentes están expuestos a diario. Ese primer verano eran menos de 300 niños los que podían pasar sus días en canchas improvisadas y mal cuidadas en los largos y calurosos días de vacaciones de la escuela, cuando el sol brilla 12 horas del día y no hay ningún otro entretenimiento sano para los “pelaos” del barrio.

El Movimiento Nueva Generación es una organización social de base comunitaria que realiza trabajo en prevención integral, dirigido a la niñez y la juventud que se encuentra en situación de vulnerabilidad a la violencia, drogas y pandillas, a través de actividades sociales, culturales y deportivas.

Mucho camino se ha recorrido desde entonces. El año pasado, mediante la “Copa UNICEF”, el torneo se amplió a las áreas de Tocumen y San Miguelito, y este año, por medio de alianzas con los medios de comunicación, el sector privado y UNICEF, la copa se juega en 7 estadios, y en otras locaciones como las provincias de Chiriquí y Herrera, y ciudades como Chorrera y Arraiján en Panamá Oeste. Gracias a MEDCOM / RPC Televisión, la Copa –un “pre-mundial” de fútbol- es televisada y vista por miles de personas a nivel nacional. El inicio de las “finales” es el 18 de febrero, con una gran final que se jugará a principios de marzo.

Niños y niñas de entre 1 año de edad y los 16 años están participando, explica Ayela Osorio, funcionaria del estatal Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) que apoya al Movimiento. “Debería de realizarse no sólo en los meses de verano, sino todo el año, porque mantiene a los niños entretenidos”, opina. Ella vive de cerca a diario los casos de niños que encuentran en estas canchas su único entretenimiento del día, y un escape a la violencia que los rodea.

Y para Osorio, no se trata solo de deportes: todos reciben una charla sobre valores antes de entrar a la cancha. “Aunque salgan de aquí y lleguen a sus casas a otras cosas… no importa, algo les queda”. Osorio sabe que muchos llegan a casas donde no encuentran amor, respeto ni orientación, “donde en vez de libertad, ven y tienen libertinaje”. Pero sí piensa que ellos, por medio del fútbol, pueden hacer la diferencia.

El Mundial también ha sido una manera de unificar familias. Padres, madres, amigos, tíos y abuelos se reúnen para hacerle barra a sus equipos, y pasar un rato agradable en un lugar público seguro –la policía usualmente ronda el área para evitar confrontaciones-. “Tiene que ver los juegos de los bebés, de los niños de 1 a 4 años… ¡Todos vienen a verlos!”, dice emocionado un dirigente.

Y Edgardo Barcasnegra, de 13 años, coincide. Para él, es una forma de diversión sana, que “aleja a los pelaos de la droga. A mi no me gusta eso, me gusta el fútbol”, dice. El vive sólo con su madre y su hermano, quienes lo apoyan, y quiere trabajar y estudiar para ser futobolista profesional y doctor. Y con el “Mundial de los Barrios”, está más cercano a alcanzar esa meta.

 

 
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