Más allá de la supervivenciaOpinión El Nuevo Herald 25-09-08 - Los jefes de Estado de América Latina y el Caribe se reúnen esta semana en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York para participar de los encuentros de la Asamblea General, durante la cual darán seguimiento al progreso alcanzado por cada uno de los países en torno a los ''objetivos de desarrollo del milenio'', establecidos por la comunidad internacional en el año 2000 y que deben cumplirse para el 2015. Los promedios nacionales indican que la mayoría de los países de la región están en camino a alcanzar las metas establecidas en salud; lo que estos promedios ocultan son las importantes brechas sociales y económicas existentes en Latinoamérica y el Caribe, la región más desigual del mundo. Cuna de uno de los hombres más ricos del mundo y de la décima y decimocuarta economía global más importante y de 26 países de ingresos medios, Latinoamérica y el Caribe es, al mismo tiempo, una región donde los indicadores de supervivencia infantil son comparables en algunas áreas con Timor Oriental y Bangladesh. En muchas partes de la región ser pobre significa quedar excluido, al margen del sistema de salud. Ser pobre significa también aumentar los riesgos de enfermedades debido a la malnutrición, a las condiciones de vida deplorables y a los inadecuados servicios de agua y saneamiento. El resultado es un círculo vicioso que sólo contribuye a ensanchar la brecha de inequidades entre los que tienen y los que no. El resultado es que la enfermedad más persistente y prevenible en la región es la inequidad en salud, es decir, las diferencias sistemáticas en el acceso a la atención de la salud entre los distintos sectores de la población.Mientras los países de Latinoamérica y el Caribe siguen muy de cerca los progresos en salud, van surgiendo preguntas cruciales:
La respuesta es sí, pero sólo si los gobiernos, donantes, la sociedad civil y otros actores sociales pueden ser capaces de aunar esfuerzos no sólo para alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio, sino también para lograr mucho más. Comprometidos con los derechos de los niños y niñas de esta región, hacemos un llamado a llevar adelante las acciones que sean necesarias para asegurar que podamos cubrir las necesidades de todos y cada uno de los niños, niñas y madres y a no conformarnos con los embusteros promedios nacionales. El desafío es dejar de lado la apatía y trabajar juntos para reducir las inequidades de la región en salud, con una visión más clara y energías renovadas, de manera a llegar a aquellos que han quedado atrás y posicionar la equidad en salud en el centro de la agenda de desarrollo como un acto de justicia social y compromiso con el derecho de todos los niños y niñas de América Latina y el Caribe a una vida digna. Kastberg es director regional de UNICEF para América Latina y el Caribe, y Montaner, artista y embajador de buena voluntad de UNICEF.
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