Sistemas de salud y el factor humanoLa Prensa 08-04-08 OPINION. Inicio esta reflexión reconociendo los esfuerzos que por más de 20 años ha realizado la sociedad panameña para alcanzar un sistema de salud eficiente, eficaz y que logre en nuestros pacientes o usuarios externos y los trabajadores de la salud un grado de satisfacción aceptable. Hablo de 20 años, pues me remonto al Foro de Salud 1984, en que nos tocó participar con algunos actores que hoy han desfilado por la mesa de concertación nacional en la búsqueda de esos objetivos y metas. Los problemas de salud son complejos y también lo son sus soluciones. Todos conocemos los distintos factores de orden demográfico, epidemiológico sociales y financieros que han llevado a la provisión de servicios de salud a un estado de máxima calamidad. Creo que los aportes de cada uno de los grupos allí representados, incluyendo a los colegas médicos, hoy retirados, así como los gremios de ese entorno son positivos, pero la construcción de ese marco legal y conceptual debe tomar en cuenta con prioridad el recurso humano, verdadero actor de la provisión de esos servicios. Debe analizarse en profundidad que si continuamos midiendo la calidad de la atención con indicadores mayormente cuantitativos y no cualitativos, perpetuaremos un error histórico. En medicina no se maquilan pacientes, se deben evaluar integralmente y eso toma tiempo. Hoy, el promedio de consulta ambulatoria, la mayor en la atención, es de 15 a 20 minutos por paciente. Igual se hace con los indicadores hospitalarios, los que en su mayoría miden una producción cuantitativa mayormente técnica y no humana. Por cierto, algunos de estos indicadores han sido superados por otros que miden esa calidad integral. Juran y Deming, gurús de los conceptos de calidad, fueron claros al indicar que se logra calidad cuando los usuarios internos y externos están satisfechos. Pero si vemos, a manera de ejemplo, en qué condiciones se desarrollan las actividades y tareas de la atención a la salud y la enfermedad nos encontramos con escasez de personal, limitaciones de material, equipos, transporte para el trabajo, estructuras físicas en condiciones lamentables, sobre trabajo, etc. Todos, elementos propiciadores de una salud mental y física deteriorada, que se expresa en esa deshumanización a que hemos llegado. Se necesitan presupuestos robustos en salud, tan importantes o más que los utilizados en otras esferas de la sociedad, y liderazgo para encauzar esas renovaciones con nuevos modelos de atención y gestión. Igualmente se requiere que el Gobierno central cumpla con los compromisos financieros en la atención de la población no asegurada. Recientemente en un medio periodístico se indicaba que el programa de Invalidez y Muerte mantenía déficit, y aún el aporte del Gobierno central de acuerdo a la Ley 51 no se había dado. Cuidado y que esto no ocurra cuando se promulgue la ley de unificación, integración o coordinación de los sistemas de salud, pues todo quedaría en promesas, promesas y promesas y una Caja de Seguro Social en probable extinción.Nuestros líderes en salud, además de competencias auxiliares como el conocimiento, habilidades y destrezas, deben poseer grandes valores morales y éticos que los encaminen a verdaderos compromisos con esta sociedad y no a utilizar el poder para otros menesteres. Los concursos, un camino más, para ocupar posiciones y liderar esas transformaciones, son necesarios siempre que sean objetivos y científicos. No contaminados por la amistad, la politiquería, montones de cursitos, falsificaciones de títulos u otro vicio social….De no profundizarse en ese factor humano, los sistemas de atención a la salud coordinados, integrados, mixtos, etc. serán meras quimeras, pues las leyes, decretos y reglamentos no son fuerzas transformadoras de la conciencia humana. Y vendrán nuevas mesas… La sociedad juzga y penaliza moralmente. El autor es ex viceministro de Salud
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