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La vacuna del papiloma humano esperanza contra el cáncer cervical

By ROSER TOLL

Aplicada en niñas de nueve a 14 años, las protege de los cuatro tipos más agresivos de VPH, evitando así lesiones precancerosas

El Nuevo HeraldPublicado el martes 11 de marzo del 2008 - El virus del papiloma humano (VPH) supone una de las infecciones de trasmisión sexual más comunes entre las mujeres de todo el mundo. Más del 80 por ciento de ellas con relaciones sexuales habrán podido estar en contacto con él. A la vez, este virus tiene más de 150 formas o tipos virales, 15 de las cuales pueden derivar en cánceres como el de cuello del útero o de vulva.

Si se tiene relaciones de riesgo (si no se usan métodos de precaución como el preservativo), se puede infectar fácilmente por el virus del papiloma, tanto hombres como mujeres. En el caso de ellas, el virus puede causar verrugas y lesiones genitales que, con el paso del tiempo, pueden derivar en un cáncer de cérvix, también llamado cáncer de cuello del útero.

La ventaja es que este proceso es lento y pueden pasar entre 10 y 30 años desde que se contrae la infección hasta desarrollar un cáncer, pero si no se visita periódicamente al ginecólogo para los controles correspondientes, se puede encontrar directamente con lesiones que estén avanzadas, o con el cáncer mismo.

En todo el continente americano el cáncer de cérvix es el cuarto más frecuente entre mujeres de todas las edades, según el Information Centre on HPV and Cervical Cancer. Esta cifra es el promedio de unos datos mucho más alarmantes: en Norteamérica --Estados Unidos y Canadá-- se sitúa en el puesto número 12 de los cánceres más comunes entre las mujeres, pero en América Central es el primero más frecuente, y en el Caribe y toda Sudamérica, el segundo.

''La incidencia de este tumor es muy alta en los países latinoamericanos y se explica por un nivel de infección importante y muy poca prevención secundaria. Si la práctica de citologías es irregular, las lesiones que pueden acabar en cáncer, terminan en la enfermedad'', explica Xavier Bosch, epidemiólogo español responsable del Centro de Información del VPH en Barcelona.

COMO PROTEGERSE
Ante todo, preservativo. Este es un lema útil para todas las enfermedades de trasmisión sexual. Aunque no es un método completamente seguro (también se puede contagiar por contacto con las zonas que no quedan cubiertas por el preservativo) es el más fácil y accesible para todo el mundo.

La segunda medida imprescindible es acudir al ginecólogo periódicamente para practicarse una citología, una prueba que mostrará si el virus tiene presencia ya en la vagina. Esta es la llamada prevención secundaria, que de ser llevada a cabo por la mayoría de las mujeres bajaría radicalmente el número de infectadas y de posibles cánceres desarrollados.

Existe la posibilidad, como en la mayoría de los casos, de que la infección se resuelva de forma espontánea, sin tan siquiera presentar síntomas. Pero si el cuerpo no consigue expulsar el virus, éste puede desarrollar lesiones internas y verrugas en el útero.

También existen algunos factores que pueden ayudar a desarrollar fases más peligrosas del virus: tomar durante mucho tiempo anticonceptivos orales, fumar o tener más de cinco partos. Padecer de sida puede también acelerar el proceso hacia un tumor canceroso.

UNA NUEVA VACUNA
CONTRA EL VPH

A partir del descubrimiento de la relación del virus del papiloma con el cáncer de cuello del útero, se empezó a trabajar para desarrollar una vacuna eficaz. Hasta el momento se han creado dos tipos de vacunas para evitar la aparición de lesiones provocadas por el virus del papiloma, que pueden derivar en cáncer.

Estas vacunas permiten la protección contra cuatro de los distintos tipos de virus, los más comunes a nivel internacional, pero que no son todos. Como quiera que es conveniente que se administre antes de tener relaciones sexuales, la idea es vacunar a niñas entre los nueve y los 14 años.

La efectividad es nula si la mujer ya ha estado en contacto con los tipos de virus de los que protege la dosis, razón por la cual no se vacuna a mujeres adultas sexualmente activas, para las que sigue siendo necesario mantener las revisiones y las citologías de forma regular como prevención.

Según Bosch, en estos momentos se está trabajando para alcanzar una vacuna polivalente que tenga una eficacia del 100 por ciento y que podría llegar ''en pocos años, quizá en dos''. Existen varias líneas de investigación, entre las cuales una vacuna ''terapéutica'' que podría ser útil para las mujeres que ya estuvieran infectadas, y extender así la protección a todas las edades.

También se está investigando la administración de la vacuna en varones, ya que se ha demostrado que ellos son portadores del virus del papiloma humano en sus genitales. Aun no existen resultados que recomienden la vacunación masculina, pero en un futuro se podría utilizar para prevenir el cáncer de pene o el anal, más frecuente en homosexuales.• 

 

 
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