Prensa

Comunicados UNICEF Panamá

Noticias interesantes de los niños y niñas panameños

Comunicados UNICEF Regional y Mundial

Emergencia en Haití

Noticias interesantes de la niñez

Galería de fotos

 

OPINIÓN: Nuestra juventud es rescatable

EL DESAFÍO DE LA EDUCACIÓN.
Por: Ana Matilde Gómez Ruiloba

La educación, tema de vital importancia, presenta contradicciones entre los grupos que conforman el conglomerado social, ya que, en función de los resultados esperados, pedimos a los centros educativos que atiendan todos los requerimientos que surgen del avance de las sociedades.

Pero, ¿Está nuestro sistema educativo, como instrumento para el cambio social, en condiciones de llenar nuestras expectativas frente a situaciones como la violencia intrafamiliar, los embarazos prematuros, los suicidios en adolescentes, el abuso infantil, el consumo de drogas, la pornografía y la influencia de los medios de comunicación? ¿Qué es lo que se requiere para que la educación no sea solo un tema de aula, calificaciones, y programa curricular?

En mi opinión, el desafío de la educación consiste en definir, "qué es posible enseñar en las aulas de clases y qué realmente los alumnos pueden aprender y aplicar más tarde en la vida".

El sistema educativo y los planes curriculares de nuestros centros de enseñanza, deben, no solo suministrar información, sino transmitir los conocimientos adecuados para que nuestros niños y jóvenes puedan asumir retos, como el manejo de la presión de grupo, la toma de decisiones acertadas, el desarrollo del pensamiento crítico, el fortalecimiento de la autoestima con una actitud positiva frente a la vida, los derechos humanos y ciudadanos, basados en valores éticos y morales.

Es por ello que hay que plantearse, tanto desde la enseñanza obligatoria, como desde el núcleo familiar, si la formación en valores que estamos ofreciendo a nuestros jóvenes es la más adecuada para ser agentes de cambio hacia una sociedad más justa, respetuosa y competitiva. La respuesta evidente, no.

Paralelamente, el entorno permite y facilita que otros actores propicien la tenencia de antivalores en la juventud, ejemplo de ello, el asedio mediático al que están expuestos y que instruyen de manera violenta la visión del sexo y su rol en la sociedad. Como vemos, el problema no es el millón 280 mil panameños que oscilan entre 0 y 18 años, cifra que incluye aproximadamente 663 mil adolescentes que están entre los 14 y 18 años, de los cuales tenemos a 150 cumpliendo condenas severas en privación de libertad y a mil 640 con sanciones de orientación ambulatoria, todos ellos, resultado de una formación ética y moral deficiente, sino la falta de compromiso por parte de la familia que prioriza otras actividades a la transmisión de valores, del fracaso histórico de las políticas educativas aplicadas en este campo, y de nuestros medios de comunicación social como formadores de opinión.

Padres de familia, medios de comunicación, autoridades y educadores, debemos tener presente que somos modelos a imitar, razón más que suficiente para que cada día seamos mejores hombres y mujeres, ciudadanos ejemplares en busca de niveles de excelencia académica, ética y cultural. Finalmente, ante la situación actual de abandono de nuestra juventud, la elaboración de una política integral debe ser materia urgente de Estado, cimentada sobre sólidos valores éticos, entendiendo que la ética busca la perfección de las personas. Las cifras no son del todo desalentadoras, ellas muestran que nuestra juventud es rescatable, ya que solo el 0.9% presuntamente, delinque. En un esfuerzo conjunto y seriamente comprometido, es nuestro deber rescatarla.
                                                                           
                                                                           
La autora es Procuradora General de la Nación
Publicado en el Diario La Prensa, Panamá
Feb. 18, 2008

 

 
unite for children