La adolescencia
La adolescencia es esencialmente una época de cambios. Trae consigo enormes variaciones físicas y emocionales, transformando al niño en adulto. En la adolescencia se define la personalidad, se construye la independencia y se fortalece la autoafirmación. La persona joven rompe con la seguridad de lo infantil, corta con sus comportamientos y valores de la niñez y comienza a construirse un mundo nuevo y propio. Para lograr esto, el adolescente todavía necesita apoyo: de la familia, la escuela y la sociedad, ya que la adolescencia sigue siendo una fase de aprendizaje. ¿Cuál es la situación en México? México cuenta con un total de 12.8 millones de adolescentes entre 12 y 17 años de edad, según el II Conteo de Población y Vivienda del 2005. Muchos de ellos enfrentan serios problemas para ejercer sus derechos, lo que se refleja en los valores del Índice sobre los Derechos de la Niñez y la Adolescencia Mexicana (IDN) para jóvenes entre 12 y 17 años, que son más bajos que para los niños más pequeños. De acuerdo con la Secretaría de Educación Pública, en el 2004 casi 4 millones de adolescentes entre 12 y 17 años no asistían a la escuela. Del total de niños y jóvenes que no asistían a la escuela, correspondían a este grupo de edad 30% de hombres y 29% de mujeres. Dejar la escuela antes del tiempo establecido significa el riesgo de continuar el aprendizaje predominantemente en las calles. Con esto, las capacidades y oportunidades de los adolescentes se ven recortadas de manera drástica, y sus riesgos de salud aumentan. La mayoría de ellos además estará condenada a vivir en situación de pobreza. Según datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, el 55% de los adolescentes mexicanos son pobres, uno de cada 5 adolescentes mexicanos tiene ingresos familiares y personales tan bajos, que no le alcanzan siquiera para la alimentación mínima requerida.
Hay muchas razones por las que los adolescentes dejan de ir a la escuela, entre ellas la baja calidad de la educación, especialmente en las escuelas públicas; la discriminación que muchos jóvenes enfrentan, la falta de oportunidades y de oferta educativa, así como la necesidad de trabajar. Casi tres millones (aproximadamente uno de cada tres varones y una de cada ocho chicas) de este grupo de edad trabajan. Su bajo nivel de educación en muchos casos los obliga a aceptar trabajos mal pagados, peligrosos o incluso en condiciones de explotación. La explotación se torna aún más violenta cuando se trata de la explotación sexual comercial. Se estima que en México 16,000 adolescentes, en su gran mayoría niñas, son víctimas de este delito. La falta de orientación y de oportunidades también se refleja en el alto número de adolescentes que mueren cada año en México por accidentes de tránsito, homicidios y suicidios. Según los datos oficiales, éstas son las tres principales causas de muerte entre los jóvenes de 12 a 17 años de edad en México. En el 2004, morían diariamente cuatro adolescentes por accidentes de tránsito; cada semana eran asesinados 12 jóvenes y 10 cometían suicidio. Otro impacto de la falta de orientación es el alto número de embarazos prematuros. Casi medio millón de mexicanas menores de 20 años dieron a luz en el año 2005. La paternidad y la maternidad tempranas conducen a las niñas, de manera abrupta, a un mundo adulto para el cual no están preparadas, con efectos desfavorables sobre su vida y la de sus hijos. El embarazo prematuro además conlleva un alto riesgo para la vida y la salud de la madre y del bebé. La orientación callejera, la curiosidad y la presión social también propician que muchos adolescentes contraigan adicciones al alcohol, al tabaco y a los estupefacientes, lo que constituye un grave problema que es cada vez mayor en México. Por ejemplo, de los 14 millones de fumadores que hay en México, 10 millones comenzaron a fumar antes de los 14 años. La difícil situación de muchos adolescentes en México también tiene que ver con el hecho de que la sociedad los considera muchas veces más como una amenaza que como lo mejor de si misma. No obstante, el número de adolescentes en conflicto con la ley no es más alto que en otros países: en el año 2005, de acuerdo con estadísticas del Consejo de Menores Federal, había 8,481 menores de edad infractores privados de libertad en centros de tratamiento. La mayoría de ellos se encontraban internos por haber cometido delitos del fuero común, como el robo y otros delitos no graves, que constituyen casi el 80% de los casos registrados.
Indice de los derechos de la niñez mexicana |