Los primeros años
La primera infancia, de los 0 a los 5 años de edad, representa una etapa decisiva en el desarrollo de las capacidades físicas, intelectuales y emotivas de cada niño y niña, y es la etapa más vulnerable del crecimiento. En esta fase se forman las capacidades y condiciones esenciales para la vida, la mayor parte del cerebro y sus conexiones. El amor y la estimulación intelectual permiten a los niños y niñas desarrollar la seguridad y autoestima necesarias. Para ello, su entorno y las condiciones de vida de la madre son fundamentales. La situación de los niños y niñas de estas edades ha mejorado considerablemente durante las últimas décadas, pero aún así queda mucho por hacer. En 1960, de cada mil niños nacidos vivos, 134 morían antes de cumplir los 5 años de edad. Hasta el 2003 la mortalidad cayó a 25 de cada mil, una cifra todavía alta si se tiene en cuenta el poder económico de México, y comparado con otros países de la región como Costa Rica (10 de cada 1,000) y Cuba, donde ocho de cada 1,000 niños mueren antes de cumplir los 5 años. La reducción de la mortalidad infantil en México es resultado, por mucho, de los grandes esfuerzos nacionales en el área de vacunación y de combate a la malnutrición. En el año 2004, el Programa Universal de Vacunación alcanzó al 95.4% de los niños de un año. La prevalencia de bajo peso en menores de cinco años disminuyó de 14.2%, en 1988, a 7.6% en el 1999. A partir del año 2000, no obstante, se registró un incremento a 8.06% (según datos de la Secretaría de Salud) y a 7.66% (según el Sistema Nacional de Salud). El porcentaje de niños con altura inferior a la media de su edad es de 18%. Otro factor determinante para la reducción de la mortalidad infantil han sido los avances en la educación, sobre todo de las mujeres, ya que el nivel de educación de las madres tiene un impacto directo, no solo en la sobrevivencia de los niños, sino también en su salud en general y la nutrición en particular. El porcentaje de mujeres analfabetas bajó de 29.6 % en 1970 a 11% en 2000. Durante ese mismo período, el porcentaje de niñas que asistieron a la escuela se incrementó de 63.3% a 91.8%. En el campo de la educación pre-escolar también se registraron avances importantes, debido sobre todo al hecho de que se decretó su obligatoriedad a partir del ciclo escolar 2005-2006, para las edades de 4 y 5. Para los niños y niñas de 3 años de edad será obligatoria también a partir del ciclo escolar 2008-2009. La tasa de matriculación para los niños y niñas de 5 años llegó a 93.1% en el ciclo escolar 2004,-2005 y para los de 4 años a 76.2%, mientras que para los niños y niñas de 3 años fue de 25.6% en el mismo ciclo, según estadísticas de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Las condiciones más deficientes para los niños de 0 a 5 años se presentan en las entidades con una alta proporción de población indígena, es decir Guerrero, Chiapas y Oaxaca.
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