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Contra la violencia: Eduquemos para la paz

© UNICEF Mexico/ACarlomagno
El programa abre espacios en las aulas para tratar el tema de la violencia

Por Amaia López Castelo

Ciudad de México. -  Rafael, con 9 años recién cumplidos, ha encontrado en su escuela el espacio adecuado para, por fin, poder contar su historia: “Un día mi papá y mi mamá se pelearon muy feo…”. María por su parte, levanta inquieta la mano y explica a la maestra que, desde que mataron a su papá, la situación que vive en su casa no es buena. “Ahorita vivo con mi tía y mis dos primitos porque mi mamá trabaja fuera”.

La escuela a la que acuden Rafael y María es una de las escuelas que, desde hace 5 años, forman parte del programa “Contra la violencia. Eduquemos para la Paz”  impulsado por UNICEF junto con la Secretaría de Educación Pública (SEP) de la Ciudad de México y la organización civil Grupo de Educación Popular con Mujeres (GEM). En sus aulas se ha abierto un espacio semanal para que todos los niños, niñas y adolescentes aprendan el valor del respeto y la importancia de una vida libre de violencia.

“Pelearse no es bueno; y cuando mi papá me pega, me lastima”, dice José, de 8 años. Este planteamiento es la base de todo el programa que aboga por desarrollar competencias en docentes, padres y alumnos para resolver sus conflictos de manera no violenta. La escuela se encuentra en una zona conflictiva de la capital mexicana, con un nivel socio-económico bajo que propicia la deserción temprana por la falta de recursos y de motivación. “Contra la violencia. Eduquemos para la Paz” pretende, a mediano y largo plazo, asegurar la permanencia en la escuela de todas las niñas y niños.

Los pocos datos que existen sobre la violencia contra la infancia en la república mexicana revelan que muchos niños y niñas crecen bajo condiciones deplorables: en el 2002 por ejemplo, el sistema de salud reportó más de 19,000 menores de 14 años con lesiones ocasionadas por violencia. Según datos de la Secretaría de Salud, en 2004 fueron asesinados 625 adolescentes de 12 a 17 años (505 hombres y 120 mujeres) en México, y 537 se suicidaron (casi 4 de cada 5 eran hombres).

El Estudio Mundial sobre Violencia contra los Niños del Secretario General de las Naciones Unidas, que fue publicado en Octubre de 2006, demuestra que en México como en toda América Latina y el Caribe, la violencia traspasa fronteras culturales, diferencias de clase, educación, origen étnico o edad. El alto nivel de violencia en la región está relacionado con la combinación de las extremas desigualdades económicas y sociales y en la cultura “machista” que  prevalece. Gran parte de esta violencia permanece escondida y en ocasiones, es incluso aprobada socialmente.

 

© UNICEF Mexico/ACarlomagno
"Con las actividades del programa se gana mucho y mejora la actitud de los estudiantes"

Una escuela libre de violencia
“Hasta hace poco los niños golpeados acudían a la escuela diciendo que se cayeron”, comenta Francisco Javier Olivares, director de la escuela. “Pero tras un arduo trabajo de sensibilización de los docentes, los propios alumnos construyen en sus aulas un ambiente favorable para hablar de la violencia, que no es más que el reflejo del entorno conflictivo en el que viven.”

Los 630 niños y niñas que asisten a esta escuela aprenden a través de talleres de capacitación a ser más tolerantes y comienzan a pensar en las posibles maneras de evitar la violencia. Actividades como el teatro, juegos, dibujo y diálogos, hacen olvidar “la ley del más fuerte” a los pequeños y favorece la creación de un espacio de reflexión encaminado a conseguir una escuela libre de violencia.

Este programa, que en su primer año (2001) se aplicó sólo en 9 escuelas, ha conseguido en cinco años consolidarse y crecer, y ahora cuenta con la participación de alrededor de 2000 escuelas en las 16 delegaciones políticas de Ciudad de México. Otro logro importante del proyecto es que las escuelas que participan se apropian de una manera voluntaria del mismo con lo que su colaboración es más fructífera y positiva.

UNICEF está apoyando el proyecto como parte de su programa “Todos los niños en la escuela” para combatir así la deserción de alumnos y alumnas por causa de la violencia. También ha apoyado la publicación de una carpeta didáctica (“Contra la violencia”)  que propone y describe actividades para la resolución pacífica de conflictos. Además, UNICEF apoya la organización de talleres de capacitación para docentes y personal administrativo.

Pequeños cambios consiguen grandes resultados
“No ha sido una tarea fácil, y todavía debemos mejorar muchos aspectos del programa para no desperdiciar esta oportunidad”, reconoce Julieta, una de las maestras encargada de los talleres con los pequeños. “Con las actividades del programa se gana mucho y mejora la actitud de los estudiantes” afirma, “pero también hemos detectado alumnos tristes, sin amor, con graves problemas y te preguntas ¿ahora qué hago?”.

La ayuda de terapeutas y psicólogos expertos en resolución de conflictos, así como más material didáctico son algunas de las necesidades que apremian al programa. De esta manera, “Contra la violencia. Eduquemos por la Paz” podría incluso ampliarse a otras ciudades del país y a las zonas rurales, teniendo en cuenta el enorme éxito que está teniendo hasta ahora.

“Enfrentarse a la violencia y al maltrato, tanto en la familia como en la escuela, a una escala limitada es el eje fundamental de este programa”, indica Julieta. “Sólo así seremos capaces de crear una sociedad más justa y más solidaria que exija la participación de todos, jóvenes y niños incluidos”.

“Nos tenemos que respetar, y tenemos que cuidar a nuestros familiares y amigos porque pelearse no es nada bueno. Aunque a veces se me hace muy difícil no pelearme”, concluye María resignada pero con una sonrisa, mientras se prepara para salir al recreo.

 

 

 
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