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Cornelia va a la escuela

© UNICEF México/ACarlomagno
Cornelia tiene 12 años y cursa el tercer año de primaria. Ella asiste a la escuela del campamento gracias a la beca escolar que le fue otorgada.

Por Blanca Robleda

Las Brisas, Baja California.  Cornelia sale de la escuela molesta. Su hermanito de siete años se había asomado a la ventana de su salón para decirle que el bebé de un año, el más pequenõ de la familia, se había salido del cuarto de lámina en el que viven. “Quédate allá… súbelo a la cama”, le decía, pero no lo convenció. Tuvo que interrumpir sus clases para regresar al bebé al cuarto, cerca de la escuela.

A sus 12 años, Cornelia cursa el tercer año de primaria. Desde muy niña, salió con su mamá y sus cuatro hermanos de Oaxaca. Su mamá buscaba un mejor ingreso para su familia y decidió migrar a Baja California al campo agrícola de Las Brisas. Su mamá no sabe leer ni escribir y su español no es muy bueno, habla mixteco. Con su papá no ha hablado desde que se fue a trabajar a Estados Unidos hace unos años.

Como tantas otras familias, que no encuentran una oportunidad de empleo en sus comunidades de origen, Cornelia y su familia migraron hacia el norte en búsqueda de mejores condiciones de vida.

Cornelia no trabaja pero se levanta muy temprano para ayudar a su mamá a preparar el desayuno antes de que el camión pase por ella y por los demás jornaleros para llevarlos a trabajar a las 5 am a los campos agrícolas. Se queda al cuidado de sus hermanitos pero no falta a clases pues podría perder la beca que recibe como parte del programa Monarca, un proyecto piloto apoyado por UNICEF que intenta poner fin al trabajo de los niños en los campos y estimular su permanencia en las aulas.

Cornelia es una de las niñas del campamento, que gracias a la beca que recibe, ha tenido la oportunidad de ir a la escuela y no tener que trabajar para ayudar al sustento de su familia.

“Por trabajar en los campos no sólo se viola el derecho de los niños a no laborar antes de cierta edad, los niños no asisten a la escuela y ponen en riesgo su salud al exponerse a sustancias nocivas que se emplean en los campos”, señala María Méndez, Asistente del Programa de Protección a la Infancia de UNICEF México.

© UNICEF México/ACarlomagno
Cornelia, al igual que otros niños y niñas de su escuela, forma parte del comité del Programa Monarca, mediante el cual se vigila que se cumplan los requistos para recibir y conservar las becas escolares.

No se sabe con exactitud cuántos niños, hijos de jornaleros agrícolas migrantes, existen dentro del país pero la Coordinadora General de Educación Intercultural y Bilingüe de la Secretaría de Educación Pública estima que son alrededor de 350,000 mil. Lo que sí se ha podido detectar es que estos niños registran el mayor rezago educativo en México pues en promedio estudian 3.3 años y sólo el 7% de ellos asiste a la escuela.

Coordinado por el Programa de Atención a Jornaleros Agrícolas (PAJA) de la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL), el Programa Monarca se implementa en Baja California, Baja California Sur e Hidalgo y consiste en otorgar becas a niños y niñas de seis a 14 años, de acuerdo con los ciclos agrícolas. Además, los niños reciben  apoyo alimenticio, útiles y uniforme, todo lo cual es entregado a los padres de familia o adultos responsables de cada uno de ellos.

“La idea es que los padres vean la importancia de la educación”, comenta Lourdes Brenes, coordinadora regional del PAJA en el valle de San Quintin, donde se ubica Las Brisas.

Antes de implementar el programa, UNICEF realizó un diagnóstico a fin de analizar la situación de los hijos de jornaleros agrícolas migrantes, ya que de acuerdo a cifras preliminares de PAJA de 2005, de los 117 niños, de seis a 14 años, que vivían  con sus familas en Las Brisas, sólo 32 asistían a la primaria.

En Baja California, el programa se lanzó en seis campamentos, explica Raúl Espinosa, coordinador estatal del PAJA en dicho estado. Después de seleccionar a los candidatos que recibirían las becas y de elaborar sus expedientes, se contactó a los productores agrícolas para explicarles acerca del programa.

La beca “también beneficia a los productores, ya que así no existe tanta movilidad de trabajadores”, comenta Espinosa. Así sucedió en los campos donde los jornaleros agrícolas normalmente comienzan a migrar en septiembre y, debido a que iban a recibir las becas, decidieron quedarse más tiempo. 

En Las Brisas, 13 niños y niñas reciben las becas, estos niños asisten a la escuela del Programa de Educación Primaria para Niños y Niñas Migrantes (Pronim) donde las clases coinciden con la temporada de cultivo del tomate, de mayo a octubre.

Esos niños y niñas integraron un comité mediante el cual vigilan que se cumplan los requistos establecidos en el Monarca. Vigilan la asistencia escolar de los niños y niñas que reciben becas y su participación en actividades que se organizan para promover su bienestar. Cornelia apoyó las campañas de vacunación de mascotas visitando cada uno de los cuartos en los que viven las 155 famlias del campamento para invitarlas a que llevaran a vacunar sus perros y gatos.

“Los niños que asisten a la escuela es porque los padres tienen clara la importancia de la educación”, comenta Abundio Santiago Hernández”, maestro de la escuela del campamento, quien ya observa los beneficios del programa Monarca: “Aunque sus padres los quieren mandar a los campos, ellos prefieren venir a la escuela”.

Las becas se financían con recursos federales, pero el próximo año el 20 por ciento será aportado por el estado, en Baja California, de acuerdo con Espinosa. En Las Brisas, el empresario accedió a invertir para incrementar el monto de las becas.

“Lo importante es sensibilizar a los padres de la importancia de que sus hijos vayan a la escuela, tengan o no tengan beca, pues la educación es el único medio de que sus hijos pudieran dejar de ser jornaleros”, dice Espinosa. 

“A través de UNICEF podremos sistematizar el impacto del programa Monarca que debe tener un balance positivo en la permanencia escolar”, explica, y que pueda servir como modelo para replicarse en otros estados en donde exista la misma problemática.

 


 

 

 
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