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Un camino para Loop-Xul

© UNICEF México/MRamos
Daniel fue instructor en una escuela de CONAFE. Ahora, sus dos hijas y el hijo van a la “escuela amiga” en Loop-Xul.

Por Diana Goldberg

Loop-Xul, Yucatán, México-Con un gran convencimiento y esperanza reflejados en su mirada, Lidia, una menuda niña de diez años dice: “Yo quiero ser maestra cuando sea grande”, y orgullosa agrega, “como mi papá”.
 
La pequeña escuela de la comunidad de Loop-Xul, en el municipio de Tinum, consiste de una sola aula con dos bancas grandes y una pequeña, además de la mesa para la maestra, suficientes para atender a los seis niños que cursan el preescolar y la primaria.

Las paredes del aula están decoradas con dibujos y recortes pegados en cartulinas con palabras en castellano y en maya, desde animales o cosas, como ek (estrella), muuch (rana), peek (perro) y uj (luna), hasta la numeración maya, caracterizada por su uso del cero desde sus orígenes prehispánicos.

La educación bilingüe e intercultural, la enseñanza de los derechos de las niñas y niños desde una perspectiva ciudadana, así como la provisión de material para la construcción de baños, pozos de agua y otros elementos de infraestructura son componentes del programa “Escuela Amiga”, desarrollado por UNICEF.

CONAFE Yucatán, con el apoyo técnico de UNICEF, ha integrado el programa en 40 de las 500 escuelas que atiende en el estado, como parte de su labor de brindar educación a las comunidades rurales y marginadas con una población infantil no mayor a 29 niños. Cuando hay 30 niños en una comunidad, la Secretaría de Educación retoma las tareas educativas.

© UNICEF México/MRamos
Lidia quiere ser maestra cuanda sea grande

La escuela, un espacio amigable

“Me gusta mucho la escuela; las matemáticas, pero más la geografía”, dice Lidia en castellano, aunque con sus compañeros de clase prefiere hablar el idioma maya. Sentada al lado de su hermana Nayeli, de nueve años, las dos sonríen y responden tímidamente a las preguntas que les hacemos, aún cuando Lidia es una gran oradora.

“Lidia participó en el ‘Primer Congreso de Proyectos Ciudadanos de las Niños y Niñas de CONAFE’, en donde presentó frente a los diputados lo que ella y los habitantes de su comunidad consideraron el problema más urgente: el camino de acceso. También presentaron soluciones al problema, al igual que niños y niñas provenientes de otras comunidades pequeñas”, nos explica María Asunción Cano, Secretaria Técnica de la Comisión Nacional de Fomento Educativo (CONAFE) en Yucatán. “Lidia habló muy bien”, agrega, mientras la niña sonríe antes de salir a jugar con sus compañeros de clase.

Además de carteles en maya y castellano, los muros del salón escolar de Loop-Xul muestran los derechos de los niños y otros elementos de la Escuela Amiga, como son higiene y nutrición, salud y alimentación, participación comunitaria, así como los contenidos educativos obligatorios de la educación primaria.

El programa se propone una enseñanza formativa, no basada en la memorización, a cargo de instructores jóvenes de entre 15 y 24 años de edad. Ellos reciben previamente una capacitación intensiva de dos meses y hacen su labor motivados por ofrecer un servicio y obtener una beca para continuar posteriormente sus estudios.

“Su tarea no es sencilla”, dice María Asunción, y explica que los instructores se trasladan a vivir a la comunidad, que se encarga de su alojamiento y alimentación. Los salones no rebasan los 12 niños y suelen incluir varios niveles educativos. “En CONAFE damos prioridad a apoyarlos por medio de un seguimiento cercano.”

Reconocimiento al esfuerzo

“Para avanzar en la aplicación del modelo Escuela Amiga, UNICEF inició un proceso de certificación de las escuelas que aplican este programa”, explica Guillermo Alonso, a cargo de los programas de UNICEF en el estado. “Hasta ahora, 25 escuelas han sido certificadas de un total de 40, y para ello se han evaluado aspectos como calidad del aprendizaje, participación comunitaria e infraestructura escolar”.

La pequeña escuela de Loop-Xul, limpia y ordenada, cuenta con letrinas impecables. “Son aspectos centrales para la certificación, pues significan condiciones adecuadas para la enseñanza y revelan que la comunidad participó en la limpieza y el mantenimiento de las instalaciones, es decir, que ha comprendido la importancia de la educación”, agrega.

El futuro de Lidia

En Loop-Xul, comunidad completamente indígena, del total de siete familias que integran el poblado, sólo cuatro tienen hijos en edad de cursar la primaria. Con excepción de Daniel, padre de Lidia, quien fue instructor y actualmente estudia la licenciatura en Administración, sus habitantes se dedican a la agricultura y a la elaboración de artesanías; ninguno de ellos concluyó los estudios de educación primaria.

“Desde pequeña, a Lidia le gustó mucho estudiar y quería ir a la escuela”, nos relata su madre con una sonrisa. “Yo no pude terminar el segundo año de primaria, pero ella veía a su papá estudiar y leer en la casa, y siempre quería ayudarlo”. 

Sin embargo, para llegar a ser instructora, Lidia tendrá que continuar sus estudios. Para ello, deberá caminar los 3 kilómetros del camino de acceso a su comunidad, que es de tierra y está en malas condiciones, en medio de la selva. “Ese camino la lleva al entronque con la carretera. De ahí, la secundaria está a 11 kilómetros”, explica su padre. “Ella podría ir y venir en bicicleta o bien tomar el transporte público”. Aunque su madre duda sobre si su hija asistirá a la secundaria por el riesgo que implica ese trayecto para una niña tan pequeña, Daniel está convencido de que resolverá el problema, aún cuando no sea fácil.

 

 
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