Ana, Oficial de Protección a la Infancia
Por Francoise Vanni Tijuana, Baja California Norte, México - Ana* es Oficial de Protección a la Infancia (OPI), un cuerpo del Instituto Nacional de Migración (INM) creado en marzo de este año con el apoyo de UNICEF, para garantizar la protección integral de los derechos de la niñez migrante no acompañada en las fronteras norte y sur de México. Ana trabaja en el Módulo de atención a niños migrantes de Tijuana, por donde transitan miles de niños, niñas y adolescentes no acompañados que quieren pasar la frontera con Estados Unidos. Está muy orgullosa de mostrar su insignia de OPI en la manga de su camisa. Pero confiesa que su trabajo no es nada fácil. “Te voy a ser sincera – dice – al principio, me daba mucha tristeza ver como los papás dejaban a sus hijos en manos de gente que ni saben quienes son. Es triste, pero cuando conoces la historia del niño, ya empiezas a comprender”. “Cada niño trae su historia diferente. Algunos vienen del sur del país, otros son de acá, de Tijuana. Muchas veces intentan cruzar la frontera por razones económicas, otras veces porque tienen a su familia allá”. “Cuando son detectados en el territorio estadounidense, la autoridad migratoria de EEUU los canaliza al consulado de México en San Ysidro, donde se les entrevista para conocer su situación, y poder contactar a sus padres o familiares para que puedan venir por ellos lo más rápido posible. Luego el consulado los acompaña aquí, al Modulo de atención a niños, niñas y adolescentes no acompañados, donde yo los recibo”. Ana atiende un promedio de 335 niños cada mes. En total, se estima que 40.000 niños, niñas y adolescentes son repatriados de EEUU a México cada año.Conforme al Modelo para la protección de derechos de los niños, niñas y adolescentes migrantes y repatriados no acompañados, Ana, como todos los OPIs, deberá detectar y atender sus necesidades más urgentes; manejar las herramientas necesarias para la intervención en situaciones de crisis, de solicitud de refugio y casos de trata, así como informarles, en un lenguaje adecuado, cuales son sus derechos y responder a todas sus dudas sobre su procedimiento migratorio. Asimismo, deberá canalizar a los niños y jóvenes a los albergues del DIF, garantizando su protección en todo momento. “Los niños y niñas vienen desilusionados, decepcionados, con ganas de reunirse con su familia. Desgraciadamente, hay niños que pasan por situaciones muy difíciles porque no únicamente intentan pasar por la línea, sino también por el cerro. En estos casos, vienen cansados, deshidratados, a veces heridos”. “Pero igual muchos te dicen: “Claro que yo volveré a intentar, porque allá están mis papás; mañana me tienen otra vez aquí”. Esta mañana llegaron dos niños de 5 y 9 años. Ayer ingresaron, y hoy otra vez están aquí. Mientras los acompañaba, ellos decían “Ya estuve acá, ayer vine. ¡No nos dejan descansar!”. * El nombre ha sido cambiado
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