Educación y pobreza, la historia de Chusi

© UNICEF Mexico/MRamos
Chusi quiere ser doctora o licenciada en derecho cuando sea grande,“Quiero ayudar a los que menos tienen”, afirma.

Educación y pobreza, la historia de Chusi
Por Diana Goldberg

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México-Cada mañana, María de Jesús camina de 15 a 20 minutos para llegar a la escuela con su pesada mochila a la espalda, por las escarpadas calles sin pavimentar de las afueras de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, capital del estado de Chiapas.

“Me voy por donde mi mamá me ha dicho que es menos peligroso”, explica la niña de 10 años que cursa 4to. grado de primaria, “porque aunque hay una escuela más cercana, ni siquiera han terminado de construirla, los baños están muy sucios y los niños son muy groseros. Mi mamá quiere que estudie bien y por eso me inscribió más lejos.”

Chusi, como le dicen en su casa, es una niña vivaz y alegre que vive con su madre y su padre en un asentamiento irregular conocido como Zapata, contiguo a la colonia Granjas. Su vivienda consta de una sola habitación, con paredes de cartón comprimido, piso de tierra y techo de lámina, una letrina, y dos recipientes en donde almacenan el agua potable que compran de las pipas que abastecen las casas del lugar.

Ella es una de las niñas beneficiadas por la iniciativa de UNICEF “Todos los niños en la escuela” (link), la cual se ha dado a la tarea de identificar, como parte del programa, a los niños y niñas que no estudian y a superar los obstáculos que han impedido su escolaridad.

En el ciclo escolar 2005-2006, se logró la incorporación de 1,309 niños del municipio de Tuxtla Gutiérrez, que tenía en el 2004 un total de 4,553 niños y niñas fuera de la escuela. En el ciclo 2006-2007 se identificaron 918 niñas y niños, de los cuales más de 500 ya han sido incorporados (septiembre 2006).

“Mi mamá me inscribió en la iniciativa y gracias a eso estoy en la escuela y estoy estudiando, porque mi mamá no puede caminar bien, está enferma. También otros amiguitos del salón están en la iniciativa”, explica Chusi. “Nos ayudan con el uniforme, zapatos, tenis, útiles escolares, mochila, colores, borrador, sacapuntas”.

El Gobierno del estado de Chiapas se comprometió con la iniciativa en cooperación con UNICEF en el 2004, al lado de diversas instituciones y organizaciones de la sociedad. Se implementa hasta ahora en los seis municipios de los 118 que tiene Chiapas que concentran el mayor número de niños fuera de la escuela. Entre estos se encuentra Tuxtla Gutiérrez, cuyo ayuntamiento ha organizado a un equipo de trabajo y a 1,200 voluntarios para visitar, casa por casa, las colonias marginales del municipio e identificar, con nombre y apellido, a los niños excluidos o en riesgo de abandonar sus estudios.

“Además del Ayuntamiento, participan en la iniciativa de UNICEF la Secretaría de Educación, el Instituto de Desarrollo Humano (IDH) local, la iniciativa privada representada en la versión local de la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) y la Dirección del Registro Civil. “Se ha formado un Grupo Promotor de la iniciativa, integrado por representantes de sectores diversos y líderes de opinión,” explica Alejandro Gómez Palma, encargado de los programas de UNICEF en el estado de Chiapas.

Entre las actividades de la iniciativa en el estado hay campañas que promueven la inscripción escolar, así como la firma y compromiso con el Decálogo para la Educación en Chiapas, un documento que describe en cinco puntos la educación que se desea para los niños y niñas del estado y cinco puntos más sobre cómo lograrlo.

 

© UNICEF Mexico/MRamos
Chusi vive con su madre Carmen y su padre en un barrio marginado de Tuxtla Gutiérrez en Chiapas.

Desde la marginación

Carmen, madre de Chusi, contrajo poliomielitis al año y medio de edad y su pierna izquierda quedó paralizada, lo que le dificulta el movimiento y le impide salir a trabajar. No obstante, desde su casa realiza algunas actividades que le generan un ingreso, como limpiar verdura para una señora que tiene un puesto en el mercado o bordar. “Con eso y con la beca me ayudo para pagar la inscripción y algunos libros que le piden. También le doy para que coma algo en la escuela. Pero cuando no tengo, mejor le digo que no vaya porque me siento muy mal de que se quede con el estómago vacío.”

A pesar de su propio bajo nivel escolar, Carmen está convencida de la importancia de que su única hija estudie: “Yo la motivo porque yo no tengo estudios. Desgraciadamente quedé huérfana de madre a los once años. Iba en tercero de primaria y mis calificaciones bajaron mucho. Entonces dejé de estudiar”.
 
“No quiero que Chusi sufra lo que yo sufrí. Quiero que estudie. Yo soy pobre y no puedo comprarle un par de zapatos nuevos. Por eso quiero que ella sea alguien. Ser pobre es una cosa, que te humilles es otra. Eso le digo a ella, le digo que estudie, porque quiero que ella tenga un mejor futuro que el mio”, agrega.

De acuerdo con Alejandro Gómez Palma, las causas de la inasistencia escolar en Chiapas tienen que ver con una serie de problemas sociales: exclusión, pobreza, violencia en casa o en la institución escolar, marginación, trabajo infantil, y falta de recursos institucionales para atender a toda la población. Además, hay también una normatividad excesiva de las escuelas y los costos para que un niño ingrese y se mantenga en ellas son altos.

“En México no existe una institución designada ni un mecanismo definido para atender a los niños que no asisten a la escuela y buscar su reinserción. Actualmente, la iniciativa funciona gracias al acuerdo de cooperación y al trabajo de las instituciones participantes”, dice Gómez Palma.

El futuro de Chusi

Chusi quiere ser doctora cuando sea grande, o licenciada en derecho, “quiero ayudar a los que menos tienen”, afirma. Aunque es afortunada por tener todo el apoyo de su madre, su situación de pobreza extrema es una de las causas que generan la exclusión escolar.
 

 

 

 

Español Français