Explotación sexual infantil
No existen cifras sobre cuántos niños y niñas son víctimas de explotación sexual dentro de las fronteras mexicanas. Sin embargo es un problema que existe y para el que se deben emplear medidas de erradicación eficaces. La explotación sexual está considerada como una de las peores formas de trabajo infantil, y que afecta en el desarrollo del niño a nivel físico, social y emocional. Las consecuencias de la explotación sexual comercial pueden durar de por vida, y ser incluso mortales. Van desde la amenaza de embarazo precoz –y por lo tanto un aumento de la mortalidad materna- a las lesiones, pasando por un retraso en el desarrollo, discapacidades físicas y enfermedades de transmisión sexual, como el VIH/SIDA. Una violación fundamental de los derechos. Las leyes de todos los países deben castigar a quienes tienen relaciones sexuales con menores de edad a cambio de dinero; los niños y las niñas son las víctimas, y no deben ser tratados como delincuentes, sino recibir el apoyo necesario para su reinserción. La prevención es básica para erradicar la explotación sexual infantil. Las familias y la sociedad civil en general son actores clave, junto con los gobiernos, para erradicar este tipo de violencia contra niños, niñas y adolescentes. En esta materia, y a pesar de todos los significativos avances que se han logrado en los últimos años –como la creación de la Coordinación Nacional para Prevenir, Atender y Erradicar la Explotación Sexual Comercial Infantil-, aún no se ha creado una política pública integral para prevenir, sancionar, atender y erradicar todas las formas de violencia contra la infancia.
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