Niñez migrante

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Niñez migrante

Niñez migrante
© UNICEF México / ACarlomagno

Los flujos migratorios se explican en buena medida por la existencia de brechas de desarrollo y condiciones de desigualdad entre dos regiones o países. México es un país de origen, tránsito y destino de migrantes. Con una frontera de 3,200 kilómetros con Estados Unidos, al norte, y otra al sur de más de mil kilómetros con Guatemala y Belice, en México tienen lugar numerosos y complejos flujos migratorios.

Una de las caras más invisibles de estos flujos son los niños, niñas y adolescentes que viajan solos, ya sea buscando reunirse con sus familias, procurando un futuro mejor o por la necesidad de escapar de la violencia intrafamiliar, la trata o la explotación. Migrar solos expone a los niños a una gran cantidad de riesgos para su salud, su integridad física, su dignidad e, incluso, sus propias vidas. Son vulnerables a la explotación, a la trata por razones sexuales o laborales, al abuso físico y sexual, así como la extorsión y el secuestro. Por lo general, experimentan situaciones humillantes y confusas que les dejan profundas huellas. Además, migrar supone suspender sus estudios regulares.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Migración, en el año 2008 más de 32,000 niños, niñas y adolescentes que migraron fueron repatriados desde Estados Unidos a México. De éstos, 18,192 viajaban solos. Al mismo tiempo, en ese mismo año 5,204 niños centroamericanos fueron repatriados desde México a sus países de origen; de ellos, 3,565 viajaban solos. Los principales países de procedencia eran Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua.

Como consecuencia del aumento de los controles en zonas fronterizas, los flujos migratorios se desvían a zonas cada vez más inseguras. De hecho, en los últimos siete años han muerto 2,839 personas en el intento de cruzar la frontera norte. De ellas, 101 fueron niños.

En cuanto a la atención a los niños, niñas y adolescentes que viajaban solos y fueron repatriados, la Red de Albergues de Tránsito a cargo del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, reporta un creciente número de niños, niñas y adolescentes atendidos en los últimos años, pasando de 7,620 en 2001 a 21,366 en 2007.
En los albergues, se recibe a los niños y se les proporciona alojamiento, alimentación, servicios de salud y vestido; se procede a localizar a sus familiares y se los canaliza a sus lugares de origen o se les entrega a la familia.

Para lograr que este modelo de atención funcionase, en 2008 se creó un cuerpo de oficiales del Instituto Nacional de Migración, especializado en la atención de niños, niñas y adolescentes migrantes no acompañados: los Oficiales de Protección a la Infancia (OPIs). Los OPIs trabajan para garantizar que durante todo el proceso de repatriación no se vulnere ninguno de derechos de los niños, las niñas y los adolescentes que viajan solos.  

Niñez migrante
© UNICEF México / RQuintos

¿Qué hace UNICEF?

En el último año se han realizado avances significativos en la protección de los niños, niñas y adolescentes migrantes. UNICEF apoyó la implementación del modelo para la protección de derechos para estos niños y adolescentes que migran sin compañía de adultos, a través de la colaboración activa en la Mesa Interinstitucional de Diálogo sobre niños, niñas y adolescentes migrantes.

Como parte del trabajo de la Mesa, se puso en marcha un manual operativo que define funciones y responsabilidades alrededor de los derechos de los niños migrantes, dirigido a funcionarios mexicanos en las fronteras, organizaciones que trabajan en la protección de la infancia y los oficiales de protección. 
 
En cuanto a los esfuerzos de capacitación de Oficiales de Protección a la Infancia (OPIs), en la que colabora UNICEF, estos tienen su continuación durante este año. En total, son ya más de trescientos OPIs mexicanos, que han recibido formación específica en derechos de la infancia, y el modelo se ha extendido ya por Guatemala y El Salvador.

En el caso de la frontera sur, UNICEF unió esfuerzos con la Organización internacional del Trabajo (OIT), y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para apoyar al Gobierno de Chiapas en el establecimiento de un centro de referencia para jóvenes en la ciudad fronteriza de Tapachula. UNICEF contribuyó técnicamente para la creación de un modelo para el centro, diseñado para atraer a niños y adolescentes reticentes a acudir a los servicios establecidos en México.

 

 
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