Desarrollo y participación adolescente

Desarrollo y participación adolescente

 

Desarrollo y participación adolescente

Participación adolescente
© UNICEF México / FHartz

La Convención sobre los Derechos del Niño establece que es niño todo aquel que no llega a los dieciocho años de edad. Por ello es el instrumento internacional que brinda protección legal a los adolescentes. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud define adolescente como toda persona de entre diez y diecinueve años de edad.

Esto significa que se les debe garantizar que sus derechos se cumplan y que puedan crecer y desarrollarse en un entorno favorable, para potenciar sus capacidades, tener una preparación adecuada y ser conscientes de la necesidad de tomar un rol constructivo en su entorno

En muchos países de América Latina, los adolescentes sufren las consecuencias de la estigmatización porque son percibidos como personas problemáticas, difíciles y responsables de conflictos en la sociedad. Por el contrario, los adolescentes deben ser vistos como agentes de cambio, partícipes del desarrollo de su país y personas con un enorme potencial que aportar a la sociedad porque son sujetos de derechos y fuente de riqueza vital para su entorno.

En el desarrollo, los adolescentes pueden incrementar sus habilidades para crecer y enfrentarse a los desafíos que se les presenten en la vida. La forma en que los adolescentes se conectan con su entorno es clave para establecer lazos positivos con los adultos, aumentar la seguridad en sí mismos y resolver sus problemas.
 
El desarrollo adolescente positivo se alcanza a través del acceso a una educación de calidad, a servicios de salud amigables, a información veraz, a la recreación, a una justicia apropiada al respeto de sus derechos y a un entorno seguro, protector y estimulante. Las claves para ello son el desenvolvimiento de sus capacidades y habilidades y las oportunidades de participación y expresión de sus  opiniones. Es decir, vivir el pleno ejercicio de sus derechos. 

La participación se hace clave para conseguir que los adolescentes vivan una ciudadanía activa. Cuando se sienten escuchados, cuando se les anima a expresar y defender sus opiniones e ideas, tienen mayores posibilidades de gozar de una buena autoestima, de tener más confianza en sí mismos, así como de desarrollar sus conocimientos y capacidades y de aprender a enfrentarse o a buscar herramientas para encarar situaciones de amenaza, de injusticia, o de abuso. 

Las políticas dirigidas a los adolescentes deben conocer la situación de los y las jóvenes y de los contextos donde viven así como también si sus derechos básicos como salud, educación y desarrollo integral se ven vulnerados.

 

 

 
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