Día Mundial del Medio Ambiente

© UNICEF México/ DCamazón
Un jardín de niños en Villahermosa, Tabasco bajo el agua despues de las inundaciones de octubre de 2007.

Los niños y adolescentes entre los más vulnerables a los efectos del cambio climático: UNICEF

• Al mismo tiempo, este sector de la población tiene una mayor conciencia y posibilidades de actuar como protagonistas en pro del medio ambiente.

México, D.F. Junio 4, 2009.- En la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en México llama a unir esfuerzos para hacer frente al cambio climático y minimizar su impacto en los niños y adolescentes uno de los grupos más vulnerables ante los efectos de este fenómeno.

El cambio climático genera un mayor número de desastres naturales y tiene un impacto significativo en el riesgo de hambre a nivel mundial. En el Informe de Acción Humanitaria 2009 de UNICEF se citan estudios recientes que indican que debido al cambio climático, unos 50 millones de habitantes del planeta podrían sufrir mayor riesgo de hambre para 2010. Diversos expertos han calculado que en los próximos 10 años los niños, niñas y mujeres pasarán a constituir el 65% de las personas afectadas por los desastres climáticos.

Según la Organización Mundial de la Salud, se calcula que en el año 2000 el cambio climático fue responsable en todo el mundo de aproximadamente el 2,4 % de los casos de diarrea y, en algunos países de medianos ingresos, de un 6% de los casos de paludismo, enfermedades que afectan de un modo desproporcionado a los niños y niñas de los países en desarrollo.

En el estudio “El cambio climático y la infancia: un desafío para la seguridad humana” realizado en 2008 por el Centro de Investigación Innocenti de UNICEF, se indica que después de un desastre natural, los niños y niñas están más expuestos a sucumbir a la desnutrición, las heridas o las enfermedades e incluso a perder la vida durante el fenómeno meteorológico. También pueden verse forzados a abandonar sus hogares, quedar huérfanos o verse separados de sus familias.

Un ejemplo de cómo repercuten en los niños y adolescentes los fenómenos metereológicos, se observó durante las intensas lluvias e inundaciones de octubre de 2007 en Tabasco, donde aproximadamente el 70% de la población (1, 487,000 personas) fueron directamente afectadas por la contingencia y de este porcentaje, aproximadamente un 45% (520,000) eran menores de 15 años de edad.

Para garantizar respuestas efectivas, oportunas y fiables, ante este tipo de contingencias deben adoptarse medidas de preparación para las emergencias orientadas específicamente a niños y mujeres. Niños, familias, comunidades y prestadores de servicios básicos deben estar preparados para afrontar las necesidades sanitarias, nutricionales, educativas y de seguridad que se presenten cuando se produzca un desastre.

La complejidad del amplio alcance del cambio climático  es demasiado grande para que una sola organización trate de combatirla. Para reducir y mitigar los riesgos a todos los niveles se necesita de la cooperación y el trabajo conjunto entre los gobiernos, sociedad civil, organizaciones de la ONU, donantes, el sector privado y cada individuo (incluyendo y tomando en cuenta las generaciones y los géneros).

“Por otra parte, los niños y jóvenes pueden llegar a ser los principales agentes de cambio para el cuidado del medio ambiente pues están altamente informados y conscientes de la importancia que tiene su preservación,” destacó la Representante de UNICEF en México Susana Sottoli. “En este sentido, debemos de fomentar espacios para que los niños y jóvenes tengan más ámbitos para participar como protagonistas en la formulación de soluciones orientadas a prevenir las consecuencias del cambio climático”, añadió la Representante de UNICEF.

La Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada por la Asamblea General de la ONU en 1989 y ratificada hasta la fecha por 193 países, junto con la Declaración “Un Mundo Apropiado para los Niños” (WFFC por sus siglas en inglés), protegen y preservan el derecho de cada niño a un medio ambiente seguro y saludable en el cual desarrollarse y crecer.

La declaración del WFFC, que obtuvo un consenso  de la Sesión Especial de la Asamblea General sobre los Niños, realizada en 2002, expresa claramente el compromiso de los Estados a proporcionar toda la asistencia para proteger a los niños y minimizar el impacto de los desastres naturales y la degradación del medio ambiente. Junto con las Metas de Desarrollo del Milenio, estos compromisos internacionales son de gran importancia para enfrentar el sinnúmero de amenazas que representa el cambio climático para los niños del mundo.

En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, UNICEF participa conjuntamente con otras agencias del Sistema de las Naciones Unidas en México con una exposición sobre el cambio climático: la Exposición sobre México, las Naciones Unidas y el Medio Ambiente (MUNEEX) que será inaugurada el 5 de junio en Xcaret, Quintana Roo a las 12:30 PM.

© UNICEF México/ S.Ancira

En México viven aproximadamente 37 millones de niños, niñas y adolescentes. Entre ellos, más de un millón no van a la escuela y muchísimos otros la abandonan por no recibir una educación de calidad que reconozca sus necesidades y diversidad. Más de 3 millones de niños y niñas trabajan, muchos de ellos en condiciones de riesgo y explotación y así se ven privados de su derecho a la educación, al juego y a la recreación.

“A pesar de que México es una de las mayores economías del mundo, la desigualdad, la pobreza y la exclusión tienen un impacto considerable en la niñez del país”, explicó la Representante de UNICEF en México, Susana Sottoli, durante la VI Copa de Golf UNICEF. “Para lograr garantizar que todos los niños y niñas en México puedan ejercer todos sus derechos se requiere del compromiso decidido de todos los sectores de la sociedad mexicana. En este sentido, la Copa de Golf a beneficio de UNICEF es un espacio en donde empresas y jugadores demuestran su compromiso en favor de la infancia”, añadió Sottoli.

En 2007 UNICEF y sus aliados lograron:

· Inscribir a más de 1.400 niños y niñas que estaban fuera de la escuela en el estado de Guerrero;

· Desarrollar capacidades en niños y niñas en 350 escuelas de Yucatán para que ayuden a implementar los planes escolares de prevención de daños y manejo de riesgos en casos de desastres naturales;

· Lograr que 850 niños y niñas, la mayoría indígenas, en el Distrito Federal hayan recibido el acta de nacimiento;

· Apoyo para mantener en la escuela a decenas de millares de niños de familias de jornaleros agrícolas en Sinaloa durante el periodo de cosecha que inicia en octubre y que evita que se incorporen al trabajo infantil.

 

 

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