El
sitio de MAGIC en la Web
En todo el mundo, los niños, las niñas y los jóvenes
producen o participan en la realización de una excitante
gama de programas de televisión y de radio, de artículos
en periódicos y de otros proyectos periodísticos y
de difusión mediante los cuales expresan sus opiniones y
logran que se tengan en cuenta sus esperanzas y preocupaciones.
El proyecto MAGIC - Media Activities and Good Ideas by, with and
for children (Actividades de los medios de comunicación y
buenas ideas para, con y por los niños) - nació como
respuesta al Desafío de Oslo, de 1999. Mediante el Desafío,
se convocó a los profesionales de los medios de comunicación,
a los educadores, a los gobiernos, a las organizaciones y a los
propios niños y jóvenes a que desarrollaran al máximo
posible los vínculos entre la niñez y los medios de
comunicación. A continuación se ofrece más
información sobre el Desafío de Oslo, incluido el
texto completo del mismo.
En el sitio de MAGIC en la Web se ofrecen ejemplos de prácticas
adecuadas con respecto a los niños y los medios de difusión,
se presenta información completa sobre el tema, y se brindan
otras fuentes de inspiración e información a todos
aquellos que deseen aceptar el Desafío de Oslo.
Por ahora, la versión completa de este sitio sólo
está disponible en idioma inglés, pero le sugerimos
que marque esta página con vista a futuras modificaciones
y mejoras.
El Desafío de Oslo
Al cumplirse el décimo aniversario de la Convención
sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, jóvenes,
profesionales de los medios de comunicación y expertos en
cuestiones relacionadas con los derechos de la infancia participaron
en una reunión que organizaron en Oslo el Gobierno de Noruega
y el UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) a fin
de tratar la situación de los derechos de la niñez
y su relación con los medios de comunicación del mundo.
De esos debates surgió el Desafío de Oslo, que fue
dado a conocer el 20 de noviembre de 1999, y que enuncia que "la
relación de los niños y los medios de comunicación
es el punto de acceso al mundo amplio y polifacético de la
niñez y sus derechos a la educación, a la libertad
del expresión, al juego, a contar con una identidad, a la
salud, a la dignidad y al auto respeto, y a la protección;
y que la relación entre la infancia y los medios de comunicación
desempeña una función importante con respecto a todos
los aspectos de los derechos de los niños y a todos los componentes
de sus vidas".
A continuación, el texto del Desafío de Oslo,
y las maneras en que se relaciona con los individuos y las organizaciones:
El Desafío de Oslo es un llamamiento en pro de la acción.
Está dirigido a todos los que están comprometidos
con la investigación, el desarrollo, la vigilancia y la participación
en las complejas relaciones que existen entre la infancia y los
medios de comunicación. Entre ellos, los gobiernos, las organizaciones
y los individuos cuyo trabajo se refiere a la niñez; los
profesionales de los medios de difusión a todos los niveles;
el sector privado, incluidos los propietarios de esos medios; los
niños, las niñas y jóvenes; los padres y madres;
los docentes, y los investigadores.
El desafío a los gobiernos consiste en que:
acepten que los niños representan una inversión
y no un gasto, y un potencial y no una carga; y que hagan todos
los esfuerzos posibles para integrar esa convicción en sus
políticas, incluso en las que se refieren a los medios de
comunicación;
cumplan con las obligaciones nacionales establecidas por
la Convención sobre los Derechos del Niño y presenten
periódicamente al Comité de los Derechos del Niño
informes sobre sus políticas y medidas tendientes a garantizar
la vigencia de los artículos 12, 13 y 17;
garantizar que se asignen suficientes recursos para que
los niños y los jóvenes cuenten con acceso a la información;
traten de descubrir maneras en las que, sin amenazar la
independencia profesional de los medios de comunicación,
se brinde respaldo a las iniciativas de esos medios que otorguen
mayor acceso a los niños y las niñas, y que estén
orientadas a satisfacer sus necesidades y a fomentar sus derechos;
reconocer que la independencia de los medios de comunicación
resulta fundamental para la vigencia de la democracia y la libertad,
y que la censura y el control de los mismos se oponen al interés
superior de los niños y los adultos y, por lo tanto, a la
creación de un ambiente eficaz y seguro en el que los medios
de comunicación puedan tener un desempeño profesional
e independiente.
El desafío a las organizaciones y los individuos que
trabajan en pro de los niños consiste en:
respetar la independencia de los medios de comunicación
como componente imprescindible de las sociedades democráticas;
colaborar con los profesionales de los medios de difusión
a fin de fomentar y proteger los derechos de los niños y
satisfacer sus necesidades;
prestar servicios eficaces de enlace con los medios de comunicación
a fin de garantizar que éstos dispongan de acceso a fuentes
fidedignas de información sobre las cuestiones que atañen
a la niñez;
facilitar una cobertura periodística objetiva de
los temas de la infancia mediante el establecimiento de políticas
de enlace con los medios de comunicación que desalienten
la distorsión de la información con fines publicitarios
y con el propósito de recaudar fondos.
El desafío a los profesionales de los medios de comunicación
de todos los niveles y en todos los medios consiste en:
concienciar a los profesionales de los medios de comunicación
acerca de los derechos de los niños y las maneras en que
se les puede proteger y fomentar mediante las prácticas profesionales
correctas, o perjudicar como consecuencia de políticas y
acciones inapropiadas;
trabajar con criterios éticos y profesionales acordes
con las prácticas más razonables de los medios de
comunicación y elaborar y difundir códigos éticos
para esos medios, de manera que se eviten el sensacionalismo, las
imágenes estereotipadas (incluso las que se relacionan con
los géneros) y la desvalorización de los niños
y sus derechos;
resistir las presiones comerciales que tienden a que no
se dé suficiente prioridad a las cuestiones relacionadas
con los niños y las niñas, y al derecho de la niñez
a la libertad de expresión, a que se informe sobre la infancia
de manera objetiva, y a que se la proteja de la explotación,
incluso en lo que se refiere a los menores en su carácter
de consumidores;
Trabajar con el objetivo de estrechar y mejorar la relación
entre los niños y las niñas y los medios de comunicación,
de manera que los unos y los otros logren una comprensión
mayor y más profunda de los aspectos positivos y negativos
del poder y el potencial de la relación mutua.
El desafío para los niños, las niñas y
jóvenes consiste en:
conocer y comprender sus derechos según los establece
la Convención sobre los Derechos del Niño, y descubrir
y elaborar maneras de ayudar a que se respeten esos derechos; entre
ellos, el derecho al acceso a la información y los puntos
de vista diversos, y encontrar maneras de fomentar su propia participación
activa en los medios de comunicación y en el desarrollo de
los mismos.
aprender cuanto sea posible sobre los medios de comunicación,
de manera que, como consumidores de información, puedan escoger
con conocimiento de causa y lograr los mayores beneficios posibles
de la diversidad de opciones que ofrecen los medios de difusión;
aprovechar las oportunidades de participar en la producción
de los materiales que difunden los medios de comunicación
y dar respuestas, tanto positivas como negativas, a los productores
de esos medios;
compartir sus opiniones acerca de los medios de comunicación
con quienes puedan ayudar a que se establezcan relaciones positivas
entre la niñez y esos medios, como los padres, los docentes,
y otros jóvenes y adultos.
El desafío al sector privado, incluidos los propietarios
de los medios de comunicación, consiste en:
tener en cuenta, cuando se desarrollen nuevos productos
y tecnologías de comunicación, el derecho de la niños
al acceso y a la participación en los medios, a la educación
sobre dichos medios y a la protección contra los contenidos
perniciosos;
dar prioridad absoluta al interés superior de la
niñez en las actividades que se emprendan con fines comerciales
y financieros, de manera que los niños de hoy se conviertan
en los adultos de una sociedad mundial en la que todas las personas
disfruten de protección, respeto y libertad.
El desafío a los padres, docentes e investigadores consiste
en:
reconocer y respaldar el derecho de la infancia a disponer
de acceso a los medios de comunicación, a participar en ellos
y a emplearlos como herramientas para su progreso;
suministrar a los niños y niñas un ámbito
en el que se les proteja y dé apoyo, para que puedan, en
su carácter de consumidores de medios de comunicación,
escoger aquellos que fomenten su desarrollo pleno;
estar tan informados como les resulte posible acerca de
las tendencias y direcciones de los medios de comunicación
y, en la medida de lo posible, ayudar al establecimiento de esas
tendencias y direcciones mediante la participación en los
grupos de control y los mecanismos de comunicación de resultados,
y mediante el empleo de los procedimientos existentes para dar a
conocer comentarios o quejas acerca del contendido de los medios
de comunicación.

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