Una autoridad mundial en suministro de vacunas

“Las vacunas son con mucho nuestros principales productos básicos. El UNICEF se hace cargo de casi el 40% de la demanda mundial de vacunas infantiles. En 2003, la organización proporcionó más de 2.500 millones de dosis de vacunas a casi 100 países en desarrollo”, según declaró Stephen Jarrett, director adjunto de la División de Suministros del UNICEF.

Conseguir la vacuna de un laboratorio para un niño que viva en una aldea remota requiere coordinación entre las organizaciones internacionales, los gobiernos, los fabricantes de vacunas y las comunidades locales. El UNICEF se involucra de muchas maneras: colaborando con los gobiernos, donantes y socios titulares que aseguren la financiación; coordinando con los fabricantes para prever las necesidades de las vacunas y la garantía de los equipos sanitarios; adquiriendo y transportando las vacunas; preparando a los trabajadores sanitarios y estimulando a las comunidades locales para que lleven a sus niños y niñas a los programas de vacunación.

Desde su fundación en 1946, el UNICEF ha propugnado el derecho del niño a la salud y a la protección de las enfermedades. Con esta finalidad, ha hecho un llamamiento a los gobiernos para que consideren de prioridad absoluta la vacunación, a la vez que ha ayudado a los países pobres a financiar la inmunización. El UNICEF ha estado suministrando vacunas desde finales de la década de los 50. El volumen de vacunas ha aumentado considerablemente en las últimas décadas hasta el punto de que, en la actualidad, el UNICEF proporciona alrededor del 40% del suministro mundial de vacunas para la infancia.

Dada la importancia de su papel como suministrador de vacunas, el UNICEF se implica cada día más en analizar las necesidades de las vacunas a nivel mundial para garantizar su abastecimiento a los países que más lo necesitan. Puesto que lleva casi un año producir vacunas, la organización colabora muy estrechamente con los fabricantes para seguir de cerca la producción y disponibilidad de las vacunas para evitar que lleguen a faltar.

“Como no siempre hay carreteras para acceder a los pueblos, muchas veces tenemos que caminar durante horas y escalar colinas y montañas hasta llegar a las mujeres y niños que son nuestro objetivo”, dice Khamsone Chantara, un trabajador sanitario del distrito de Luang Namtha en Laos.

El transporte de las vacunas a través del planeta requiere una coordinación logística muy precisa. Para evitar que se estropeen, muchas vacunas deben conservarse a una temperatura entre dos y ocho grados centígrados. Este proceso se conoce como “mantener la cadena de frío”. Con frecuencia el último tramo del viaje suele ser el más difícil. Las carreteras son muy malas o inexistentes y a veces las neveras portátiles tienen que ser acarreadas por caballos o transportados en camellos, utilizando placas solares como energía para mantener frías las vacunas. En algunos casos, el destino final puede ser una aldea sin refrigeración ni electricidad.

En países en donde no ha sido posible llegar hasta los niños por los conflictos civiles, el UNICEF, junto con la oficina del Secretario General de las Naciones Unidas y otros colaboradores del mismo organismo, ha negociado un alto el fuego temporal entre ambos bandos. En estos “Días de tranquilidad” los vacunadores pueden acceder a los niños y niñas con garantías de seguridad. Ante los desastres naturales, o los originados por el hombre, el UNICEF trabaja con sus asociados en la coordinación de campañas de vacunación de urgencia para prevenir las epidemias.


 

 

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