La Violencia contra los Niños, Niñas y Adolescentes - Magnitud y Desafíos para América Latina
Conferencia Subregional Cultura de Paz y Prevención de la Violencia Juvenil, San José, Costa Rica 15 y 16 de noviembre, 2007
La violencia que se vive y aprende en el hogar y la violencia que existe en la sociedad están muy vinculadas: hay que terminar con la transmisión intergeneracional de la violencia que supone un grave obstáculo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y para crear sociedades donde predomine la cultura de paz y la justicia. En esta región, alrededor de 80,000 niños, niñas y adolescentes mueren cada año como resultado de la violencia en la familia[1]. Los altos niveles de violencia vulneran los derechos de los niños, niñas y adolescentes y, a la vez, obstaculizan el desarrollo democrático y económico de los países. América Latina es una de las regiones más desiguales del mundo y con mayores índices de violencia, que afectan principalmente a mujeres, niños y niñas. La desigualdad, la inequidad y la discriminación, son causas vinculadas, de manera estrecha, a las expresiones de violencia, lo que implica un enorme desafío para los Gobiernos de la Región. Darle prioridad a la infancia y a la adolescencia, en las Políticas Públicas y la inversión social, garantizándoles el goce efectivo de sus derechos económicos, sociales y culturales, constituye un componente fundamental para desarraigar las causas de la violencia. Existe una preocupante tolerancia social hacia la violencia contra la niñez. En particular es especialmente preocupante que la falta de estadísticas fiables sobre el número de menores de 18 años involucrados en actos delictivos y el mal manejo mediático y político que se hace del tema, en algunas ocasiones, ha llevado a crear un clima de opinión que responsabiliza a los jóvenes, y en particular a los pobres, del aumento de la inseguridad y violencia en la región. La transformación de actitudes y culturas, para reconocer en los niños, niñas y adolescentes, sujetos de derechos y de progresivas responsabilidades, de acuerdo con su edad, no ha avanzado con suficiencia, pese a que es un principio fundamental de la Convención sobre los Derechos del Niño. Sería deseable que la OEA reforzara el rol del Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para el Seguimiento del Informe Mundial sobre Violencia, que muy probablemente será una decisión de la Asamblea General en diciembre. ¿La Relatoría de Infancia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, podría ser elevada de rango para complementar y apoyar los esfuerzos del Representante Especial en la Región? Sin duda, ello contribuiría a sumar voces y esfuerzos para que la indignación por la violencia contra la infancia y adolescencia en la Región, se convierta en acciones que la combatan y prevengan, apostando a erradicar las causas profundas que la generan. Ver documento completo... Nils Kastberg Para mayor información Acerca de UNICEF
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