UNICEF manifiesta su preocupación por la infancia y los efectos de una de las peores temporadas de huracanes en los últimos 100 años
Panamá, Nueva York, 4 de septiembre 2007 - A pocas horas de recibir los azotes del Huracán Félix en la Región del Atlántico Norte de las costas de Nicaragua y Honduras, los diferentes organismos se movilizan para prestar apoyo a una población vulnerable cuyas viviendas en su mayoría y según evaluaciones previas, no tenían la posibilidad de resistir los embates de un huracán de categoría 5. La temporada de huracanes apenas inicia, y esta es la primera vez desde 1886 que dos huracanes de este tipo golpean en menos de un mes a los países del Caribe Atlántico. Los países amenazados por el huracán decretaron alertas roja y amarilla, para prevenir a la población sobre las distintas acciones que se realizarían de acuerdo a la peligrosidad del evento. UNICEF ha estado en permanente comunicación con los gobiernos centrales de los países y comunidades en el trayecto de Félix, ocupándose desde antes de su llegada de los preparativos para apoyar principalmente a los niños, niñas y adolescentes que habitan el litoral centroamericano los cuales representan aproximadamente un 40% del total de los habitantes de esta región. La población indígena Miskitos que vive en el área no esperaba la fuerza con la que llegó Félix a sus costas. De un huracán de categoría 4 que había sido pronosticado, Félix entró con la categoría máxima de 5 (escala Zaffir- Simpson) con vientos hasta 250 kilómetros por hora (155 mph), dejando las casas sin techo, arrancando árboles, cortando el servicio eléctrico y ocasionando inundaciones severas que dificultan la comunicación y las labores de rescate en esta zona pantanosa y de difícil acceso regularmente. "Dos huracanes con esta fuerza es algo casi sin precedentes, nos dicen los expertos. A nosotros nos preocupan las consecuencias que pueda tener para la niñez y sus familias. El Huracán Félix está afectando a las comunidades indígenas, que en tiempos normales viven en situaciones de gran vulnerabilidad y a quienes este huracán les obliga a vivir en condiciones aun más difíciles," dijo Nils Kastberg Director Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe.
Los niños indígenas Miskitos están habituados a una economía de subsistencia, viven con sus familias en casas de madera, se movilizan en canoas y se alimentan de pescado, arroz, fréjoles y plátanos. A finales del mes de agosto, el Huracán Dean golpeó las islas del Caribe con categoría 5, afectando por partida doble a la infancia que de por sí vive en condiciones precarias. Lamentablemente la furia de estas tormentas los arranca de su cotidianeidad, obligándolos a permanecer en hogares temporales, compartiendo hábitos de vida que no les son familiares por largo tiempo. Sus vidas se desestabilizan y toman un giro inesperado. Con un trayecto similar al del Huracán Félix, en octubre de 1998, el Huracán Mitch desató su furia sobre Tegucigalpa dejando un saldo de aproximadamente 7,000 muertos y un millón y medio de damnificados, los cuales permanecieron durante tres años entre hogares temporales y macro albergues, hasta que finalmente fueron ubicados en sus nuevas viviendas. UNICEF se mantuvo al pie de la infancia, apoyándoles en los cuidados de la salud y su educación, pero sobre todo en la parte psico emocional. Los niños perturbados por desastres naturales se ven seriamente afectados en su desarrollo y vida posterior. El Huracán Félix continúa su recorrido y para el día miércoles 5 del presente, amenaza a Guatemala y Belice, este último aun se recupera de los efectos del Huracán Dean, con fuertes lluvias y deslizamientos de tierra. Por otro lado, en la frontera norte de Nicaragua con El Salvador, se pronostican unos 8 a 12 pies de incesante lluvia con deslaves. México que también fuera golpeado por el Huracán Dean, el pasado mes de agosto, se prepara para recibir a Henrieta que ha cobrado la fuerza de un huracán, en la Península de Baja California. Para mayor información ------------------------------------ Acerca de UNICEF
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