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Mujeres que viven en las áreas afectadas por el terremoto en el Perú preocupadas por el cuidado de sus hijos

Lima, Perú, 31 de agosto 2007 - Un grupo de niños en Pisco, Perú, situado aproximadamente a  200 kilómetros al sur de Lima, juega en la tierra y patea piedras que fueron parte de una vivienda. Mientras tanto, muchas de las mujeres de estos barrios destruidos se han agrupado para darse apoyo y cuidar de los niños luego del terremoto del 15 de agosto que arrasó con sus hogares, su medio de ganarse la vida y, en algunos casos, sus familiares y amigos.

De acuerdo con las estadísticas de las autoridades peruanas de defensa civil, desde que ocurrió el terremoto se han distribuido 12,000 toneladas de ayuda humanitaria, incluyendo agua, carpas, alimentos, ropa y medicamentos. La ayuda humanitaria sigue llegando paulatinamente. Las mujeres han creado cocinas comunitarias informales y están organizando guarderías para permitir que algunos miembros de la familia participen de las brigadas de limpieza y así ganar algo de dinero. 

“Hemos dejado a nuestros niños al cuidado de vecinos para poder trabajar. Ganamos 14 soles diarios (cerca de $US 4) limpiando calles después del terremoto. No tenemos dónde vivir y la ayuda  llega de a pocos”, indica Galivan, quien lleva puesta una máscara sobre la nariz y boca.

En Pisco, muchos lugares como estadios deportivos o parques se han transformado en ciudades organizadas de carpas para proporcionar albergue, alimentos y atención médica a los heridos y a aquellos que perdieron sus viviendas.  Sólo en Pisco más de 16,000 casas quedaron destruidas. Sin embargo, a sólo unas cuantas cuadras de los albergues oficiales, muchas personas como Galivan han decidido permanecer cerca de sus viviendas derruidas para poder proteger lo poco que les queda.

La salud y seguridad de los niños y jóvenes sigue siendo una preocupación para los funcionarios de  UNICEF. Guido Cornale, Representante de UNICEF en el Perú, manifiesta que los esfuerzos coordinados de las Naciones Unidas deben concentrarse no sólo en la salud física de los niños, sino también en su bienestar mental. “El juego es una herramienta que ayuda a los niños a superar el dolor y el sufrimiento producido durante y después de un desastre. Es  parte importante del programa psicosocial que pronto se estará implementando en muchos de los albergues temporales donde viven las familias afectadas, y luego continuaremos con este programa dentro del ambiente escolar también”, indicó Cornale.

Mientras tanto, Rut Feuk, Oficial de Protección de Derechos de UNICEF Perú, declaró haber visto que los niños no tienen mucho que hacer en las áreas afectadas por el terremoto.  Las actividades escolares aún no se reanudan y los programas de atención infantil o guarderías que existían están dañados o destruidos. Las amistades y familiares que proporcionaban apoyo cuidando a los niños de las familias trabajadoras están luchando para enfrentar sus propias necesidades; muchas de ellas están sufriendo estrés y depresión. De acuerdo a Feuk, el reto inmediato de proteger a los niños vulnerables implica dos objetivos: iniciar el apoyo psicosocial para padres y niños, y proporcionarles lugares seguros y con cuidado: “Los padres están lidiando con lo que se necesita para reconstruir sus casas y para conseguir un trabajo que les permita ganar un sustento; paralelamente, necesitan recibir apoyo para su propia salud mental, además de un lugar seguro donde dejar a sus hijos”.

UNICEF, como parte del esfuerzo coordinado de las Naciones Unidas para llevar ayuda al área, está centrando su apoyo en cuatro áreas principales, incluyendo la tarea de proteger a los niños y adolescentes vulnerables de la zona afectada por el terremoto. UNICEF está trabajando con el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social del Perú, con municipalidades y con organizaciones no gubernamentales  (ONGs) especializadas, con el fin de establecer centros dedicados a los niños dentro de los albergues temporales para brindar servicios de guardería y organizar actividades recreativas para niños de 6 a 12 años de edad. Por ejemplo, UNICEF ha distribuido recientemente alrededor de 1000 pelotas de fútbol y voleibol y materiales para construir cometas con los niños.  

En un esfuerzo similar, UNICEF apoyará una red de ONGs, en coordinación con el Ministerio de Salud y las autoridades municipales, para iniciar el soporte psicosocial para niños, familias y miembros de la comunidad. Muy pronto los voluntarios recibirán capacitación que les permitirá conducir juegos y diálogos para ayudar a los niños y familiares a sobrellevar sus sentimientos de temor y ansiedad. 

Para mayor información
Marilú Wiegold,  mwiegold@unicef.org, UNICEF Perú
Elsa Ursula, e-mail:
eursula@unicef.org,  UNICEF Perú

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Acerca de UNICEF
UNICEF trabaja sobre el terreno en más de 150 países y territorios para ayudar a los niños y niñas a sobrevivir y avanzar en la vida desde la primera infancia hasta la adolescencia. UNICEF es el mayor proveedor de vacunas para los países en desarrollo, y apoya la salud y la nutrición de la infancia, el abastecimiento de agua y saneamiento de calidad, la educación básica de calidad para todos los niños y niñas, y la protección de los niños y las niñas contra la violencia, la explotación y el SIDA. UNICEF está financiado en su totalidad por las contribuciones voluntarias de individuos, empresas, fundaciones y gobiernos.

 

 
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