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Conversando con Epsy Campbell

Por Jerome Seregni

Epsy Campbell, se involucra desde muy joven en la reivindicación de los derechos. De escasos recursos durante su infancia, a los 37 años tiene una hija de 18 y otra de 13. Economista y Diputada de la Asamblea Nacional desde 2002.  Militante activa de los derechos afrodescendientes y de las mujeres. Su deseo es lograr que las minorías tengan igualdad de oportunidades.

Fue directora del Centro de Mujeres Afrocostarricenses hasta el 2005, y desde entonces forma parte de su junta directiva. Coordinó además el Foro de Mujeres para la Integración Centroamericana. Ha ocupado distintos cargos en la sociedad civil, siempre sobre temas de inclusión social para afrocostarricenses, la promoción de los derechos humanos de las mujeres y la  igualdad de género, entre otros.

En el 2006 fue candidata a la vicepresidencia de Costa Rica. Su Partido Acción Ciudadana (PAC), rompió con el bipartidismo en Costa Rica y es la tercera fuerza del país con 14 diputados —la mitad son mujeres— cinco menos que el partido con mayoría parlamentaria.


¿Qué relación habría entre la igualdad de los géneros y la infancia?

Creo que UNICEF ha hecho un hallazgo muy importante. Muchas mujeres hemos realizado un esfuerzo para evidenciar que el rol femenino implica fundamentalmente mejorar la vida de los niños y las niñas, quienes son los que más requieren apoyo de la familia.

El bienestar de la niñez y adolescencia está relacionado con el bienestar de las mujeres. Madres sanas tienen como resultado hijos sanos y felices, y las madres bien nutridas, alimentan bien a sus hijos. UNICEF en este estudio hace énfasis en el hecho de que los niños y niñas no están solos en la sociedad y que dependen en gran medida de sus madres o de las mujeres de sus familias.

Usted forma parte del actual grupo consultivo de líderes afrodescendientes de UNICEF. En base a su experiencia ¿Cuál podría ser la participación de las niñas y de las adolescentes en el desarrollo de sus comunidades, particularmente en las afrodescendientes?

Las comunidades afrodescendientes son excluidas de vivir dignamente. Las mujeres que hemos asumido un liderazgo nos enfocamos en el desarrollo mismo, pensando particularmente en las niñas y en las adolescentes. La realidad no es la que quisiéramos para las mujeres afrodescendientes. Estas viven en un entorno de pobreza y de exclusión, y son víctimas de explotación sexual, de tráfico, de trabajo temprano, y la educación que reciben es deficiente y de mala calidad. La realidad está negando a las niñas y adolescentes una vida decente. Más del 80% de las comunidades afrodescendientes viven en pobreza, es decir, más de 100 millones de personas, entre las cuales existe un índice altísimo de niñas y mujeres.

Sin embargo, hay un liderazgo creciente. Yo tengo la idea y la certeza de que la realidad en América Latina y el Caribe va a cambiar cuando haya más mujeres afrodescendientes en el poder, no sólo para las comunidades negras, sino para todos. De hecho, los niveles de sensibilidad y las experticias que hemos tenido que desarrollar son el conjunto de las necesidades particulares. La visión que las mujeres tienen en la familia y dentro de la comunidad les permite mirar a la política como herramienta de bien común.

Siento que hay una nueva generación que piensa que no podemos seguir cruzados de brazos y que debemos seguir avanzando en los espacios de poder político, para apoyar las transformaciones que requieren nuestras niñas y niños como un todo.

¿Según los resultados del Estudio Secretario General de NNUU sobre la violencia contra los niños, qué podría hacer UNICEF para mejorar las condiciones de los niños en situaciones de violencia ?

Con respecto al tema de violencia, hay un número creciente de afrodescendientes que está en el sistema penitenciario. Muchos de estos jóvenes vivieron excluidos en las calles sin que nadie que se preocupara por ellos y ahora son castigados por ese sistema judicial que no justifica la pobreza o la exclusión.

La violencia ocurre principalmente en dos áreas: en la familia y en las comunidades. UNICEF tiene una gran responsabilidad para evidenciar estadísticamente lo que está pasando con nuestros niños y adolescentes. Dentro de su mandato debe trabajar para la infancia, y tiene la posibilidad de mirar los temas con propuestas específicas sin generar controversia. Existen muchas organizaciones de la sociedad civil con buenas propuestas pero pueden llegar a chocar con las políticas de gobierno.

Es necesario abordar el tema de violencia  a través de un nuevo enfoque de las relaciones humanas para detener la violencia en las familias y comunidades. Para ello, son fundamentales el empoderamiento de las mujeres y la contribución de los hombres.

La Campaña Mundial contra el VIH/ SIDA, “Únete por la Niñez, Únete con la juventud, Únete para vencer al SIDA” cumple un año. ¿Podría darnos su opinión al respecto?

Las campañas nacionales y mundiales suelen llegar a las comunidades afrodescendientes sin una verdadera consideración cultural. Muchas veces están basadas en estereotipos que se encuentran en el imaginario de quien construye la campaña pero no en la realidad. Por ejemplo, la idea general que se tiene sobre la excesiva promiscuidad de los afrodescendientes.

Tanto las políticas y programas para prevenir la violencia y el SIDA tienen que ver con la participación activa  de las comunidades. Los expertos desconocen a veces la realidad. La gente está dispuesta a contribuir para cambiar la realidad, aunque a veces no tiene recursos para activar las propuestas existentes. UNICEF debe mantener una coordinación interinstitucional y continuar con su mandato.

Usted fue nombrada como la mujer con mayores posibilidades presidenciables de Costa Rica. ¿Qué opina al respecto y qué sería lo primero que haría si esto se hiciera realidad?

Si bien recuerdo fue una encuesta del 2005, y por supuesto el resultado me produjo mucha alegría. Es una pregunta que me hecho a mí misma varias veces, y lo primero que haría sería tener cero tolerancia en el tema de la niñez en las calles, y en segundo lugar corregiría la equidad en la educación. Otra tarea importante sería la de equiparar las brechas entre las escuelas más pobres y las que tienen más posibilidades, adoptando mecanismos de inclusión, lo cual es posible con muchos menos recursos económicos de los que se cree.

¿Como mujer, cómo le afecta personalmente que otras mujeres sean discriminadas en el trabajo, en las escuelas y otros entornos?

Me afecta a veces hasta en la esperanza. Todavía en el 2007 a la gente se le califica por su condición racial o de género, y eso me parece terrible.
Pero también me afecta positivamente porque le da sentido a las luchas que llevo cotidianamente.

 

Para más información:

Jerome Seregni, jseregni@unicef.org, + 507 301 7481

Ana María Ortiz, aortiz@unicef.org, + 507 301 7482

Isabel Benlloch, ibenlloch@unicef.org, + 507 301 7483

Página Web UNICEF América Latina y el Caribe: www.unicef.org/lac/

 

 

 
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