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Entrevista a Marijke Velzeboer-Salcedo, Directora Regional para América Latina y el Caribe del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM)

Por Jerome Seregni

¿Cuál es el enfoque de la Campaña de 16 Días de activismo contra la violencia hacia las mujeres, particularmente en América Latina y el Caribe? 

El enfoque de las agencias que participan en la campaña (7 agencias de las Naciones Unidas y 6 ONG) es de visualizar el problema de la violencia que afecta por lo menos a una de cada tres mujeres, y de compartir avances durante los 16 años desde cuando empezó la campaña. También se juntan para demandar acciones y respuestas a esta situación.

Los avances realizados incluyen el establecimiento de los derechos de la mujer como derechos humanos y la violencia de género se ubicó de manera importante en la agenda internacional. Estos fueron establecidos en las varias conferencias internacionales de los años 90: la Conferencia Mundial de Derechos Humanos (Viena, 1992), la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo (El Cairo, 1994), y la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer (Beijing, 1995). 

En América Latina y el Caribe, la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará, 1994), ratificada por 32 países de la región, establece un marco legal y político para la eliminación de la violencia de género. En el año 2002, la Organización de Estados Americanos (OEA) adoptó el Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belém do Pará (MESECVI), que establece dos elementos importantes en el monitoreo de implementación de la Convención, la Conferencia de los Estados Parte y el Comité de Expertas/os.

Actualmente, la mayoría de los países de América Latina y el Caribe ha aprobado leyes contra la violencia intrafamiliar o doméstica, o sexual.


¿Qué opina sobre el asesinato de género o femicidio/feminicidio, y cuáles son los datos en América Latina y el Caribe?

El femicidio/feminicidio es un problema muy grave que merece la atención inmediata de los gobiernos en América Latina. Desafortunadamente es un fenómeno en crecimiento y los Estados no dan garantías a las mujeres y no crean condiciones de seguridad para sus vidas en la comunidad o en la casa. Más aún, las autoridades no cumplen con eficiencia sus funciones.

Aunque los datos sobre feminicidios son escasos, tenemos alguna información alarmante: 
Ciudad Juárez, México, se ha convertido en un caso emblemático por el aumento de asesinatos de mujeres, y en el 2003 llegó a sumar cerca de 300. Pero este fenómeno no es exclusivo de esa ciudad. Según un estudio realizado por la Comisión Especial de Feminicidio, cada 6 horas es asesinada una niña o una mujer en México.

Desde el 2001, más de 2,500 casos de mujeres asesinadas han sido reportados a la policía en Guatemala. Sin embrago, hasta abril del 2006, de los casos investigados por las autoridades, sólo 14 han llegado a sentencia condenatoria.

Un estudio del Instituto de Medicina Legal de El Salvador reveló que entre enero y mayo de 2005 se produjeron 147 casos de femicidios/feminicidio a nivel nacional.

Las organizaciones de las mujeres y algunas parlamentarias y oficinas de mujeres del Estado están presionando a los gobiernos para que den una respuesta a esta situación. El gobierno de México ha formado una Comisión Especial de Femenicidio, planteada por la ex-congresista Mercela Lagarde, para investigar los casos de la Ciudad Juárez y de otros departamentos. 
 
¿Cree que la pasividad o tolerancia en algunas sociedades de la violencia contra la mujer es un factor cultural o es la causa de factores sociales?
 
Gracias por esta pregunta que busca a entender las razones detrás la violencia contra las mujeres. 

Estudios sobre la violencia contra las mujeres atribuyen varios factores culturales y sociales que contribuyen a este fenómeno. 

La socialización de los niños, por ejemplo, es un factor.  El trabajo en “masculinidades” ha encontrado que las presiones de ser hombre, el modelo estereotípico de un hombre que no permite de mostrar emociones, que anima a los hombres de ser diferentes de las mujeres, que aplaude el valor y las conquistas sexuales, son todos factores que contribuyen a la violencia contra la mujer. 

Además, existen los problemas socio-económico y político. Los hombres viven bajo la inmensa presión de ser los proveedores para sus familias. Los cambios económicos y sociales, la pobreza y la equidad de género que desafía los papeles tradicionales de los hombres y de las mujeres son otros factores que también contribuyen a la violencia.

La falta de compromiso político de abordar este flagelo resulta en la impunidad y en la no implementación de las leyes. Esto conlleva una respuesta inadecuada por parte de la policía y de los proveedores de justicia y servicios. 

En fin, aunque hemos visto aumento en la visibilidad del problema y en leyes que la condena, no hemos visto una bajada en la violencia que continúa afectando a una de cada tres mujeres en nuestra región.


Es creencia, en general, de creer que el enfoque de género no hace más que enfatizar, paradójicamente, un machismo al femenino. ¿Es posible que ésta sea una de las causas de la falta de voluntad política y social para la aplicación de las leyes sobre la violación de los derechos humanos de las mujeres?

Es realmente una lástima y un mal entendido cuando se traduce la perspectiva de género de ser “anti-hombre” o “femichista". 

Cuando hablamos de la igualdad de género hablamos de asegurar que los hombres y las mujeres tengan iguales oportunidades de gozar sus derechos y calidad de vida que están protegidos en las constituciones nacionales y en los Acuerdos Internaciones. También asegura igual oportunidad de contribuir al bienestar de sus familias, comunidades y la economía de sus paises. Los avances hacia la igualdad de género benefician a todos y a todas.

A la vez, la perspectiva de género nos permite analizar estas situaciones y oportunidades, e identificar cuándo y por qué son inferiores y discriminatorios. En casi todas las situaciones y niveles sociales y económicos, estos análisis muestran que las mujeres viven más pobreza; tienen menos acceso al mercado de trabajo formal; reciben pagos inferiores por iguales trabajos; toman mayor cargo en el cuidado de sus hijos, familiares y hogares; y que cada una de tres de ellas están sujetas a violencia física, emocional o sexual, principalmente perpetrado por sus cónyuges.

Las mujeres que han liderado la promoción de igualdad de género y los derechos humanos de las mujeres han identificado las construcciones de poder que privilegian a los hombres y que pasan de una generación a otra, como el obstáculo principal para gozar los derechos que les pertenecen. Afortunadamente, un creciente número de líderes políticos, educacionales, intelectuales, cuídanos hombres y mujeres, y las Naciones Unidas, se han sumado a estas pioneras para cambiar estas estructuras tradicionales y mejorar el bienestar de toda la población.  
 
 
Normalmente las organizaciones y agencias que hablan o tratan sobre violencia contra la mujer, o sobre la mujer en general, son casi siempre mujeres. ¿Qué opina al respecto? 

Con razón la mayoría de las organizaciones y agencias que hablan o tratan el tema de violencia son mujeres. Como ya mencioné, ellas han sido las pioneras en visualizar las discriminaciones y violencias de género. Muchas de ellas llegaron a sus posiciones en las Naciones Unidas y en sus países por sus trabajos en las comunidades, con mujeres abusadas, y como analistas sociales.

Ellas ahora están en posiciones de marcar una diferencia junto con sus colegas en las políticas de sus países y en la Naciones Unidas. Por ejemplo, el Secretario General de la ONU comisionó un estudio sobre la violencia contra la mujer. La Organización Mundial de la Salud también comisionó un estudio muy importante sobre la prevalecía de la violencia. Los gobiernos están reformando sus leyes con respecto a la violencia doméstica y sexual. La participación de hombres en asegurar los derechos de todos y todas es un tema de la Campaña, y la hoja de información ha sido una contribución de un grupo de hombres que trabajan en el tema de masculinidad.


¿Cuán importante es la participación de las niñas y adolescentes,  de las mujeres y de la sociedad civil en general para crear una conciencia sobre la realidad de la mujer?
 
Claro que es importante que las niñas, las adolescentes y las mujeres de nuestras sociedades participen en crear una conciencia sobre la realidad de la mujer. 

Pero también es la responsabilidad de los gobiernos, a través de sus ministerios de educación, salud, labor y justicia, para promover la equidad de género y prohibir la discriminación, la tolerancia y el maltrato de las niñas, adolescentes y mujeres. El problema de la violencia contra las mujeres es un problema complejo, con múltiples factores, pero con raíces en un desigual e injusto control de poder.

Para eliminar la violencia, los tomadores de decisiones en el gobierno, en la industria privada y en la sociedad civil, tendrán que trabajar con hombres, mujeres, niños y niñas para cambiar las actitudes y los comportamientos de los hombres hacia las mujeres, para empoderar a las niñas y mujeres para acertar sus derechos humanos y económicos. 

El mensaje de esta Campaña es que la violencia contra la mujer es un crimen, que la sociedad no debe rechazarla, y que tenemos las herramientas para eliminarla.
 
 
 

 

 

 
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