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La equidad empieza contigo

Mensaje del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki moon, con ocasión del Día Internacional contra la Homofobia y Transfobia

17 de mayo de 2014 - Piense en un día común en su vida. Quizás tenga prisa para ir al trabajo, asista a reuniones o se apresure en cumplir con plazos. Tal vez, si tiene suerte, almuerce con sus colegas, compartan alguna broma y hablen sobre sus planes para la noche.

Ahora piense en otro día, uno donde sienta una ansiedad constante – al escuchar bromas de sus colegas, cuando le pregunten acerca de sus planes para el fin de semana. No puede compartir detalles de su vida por miedo a las consecuencias. No puede compartir quién es o a quién ama.

Espero que se haya sentido identificado con el primer escenario. Lamentablemente, muchos se sentirán más familiarizados con el segundo.

Hoy, en todas partes del mundo, personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT) sufren de discriminación en cada aspecto de su vida diaria. En la niñez, muchos son hostigados por sus pares, rechazados por sus propias familias, llevados a abandonar la escuela. En la adultez, muchos experimentan estigmatización social, tratos injustos e incluso violencia. En 76 países, tener un compañero del mismo sexo es incluso penalizado. Existen personas arrestadas, encarceladas y, en algunos casos, ejecutadas solo por encontrarse en una relación amorosa.

Por desgracia, las personas LGBT también se enfrentan a hostilidades arraigadas en el lugar donde muchos de nosotros pasa la mayoría del tiempo, en el trabajo.

En muchos países, las leyes nacionales contra la discriminación todavía no ofrecen protección adecuada en términos de orientación sexual e identidad de género. Esto significa que los empleadores son libres de despedir o negarse a contratar personas basándose solo en el hecho de ser gays, lesbianas, bisexuales o transexuales.

Incluso en compañías donde se aceptan a colegas LGBT en el espacio laboral, existen políticas corporativas discriminatorias que, con frecuencia, dan lugar a tratos diferenciados – sea en relación con el reconocimiento de parejas del mismo sexo, beneficios laborales o prestaciones de pensiones.

Como Secretario General de la ONU, creo y me esfuerzo por cumplir la promesa mundial de la Declaración universal de los Derechos Humanos y por lograr un mundo de absoluta tolerancia, libertad e igualdad – un mundo donde TODOS seamos libres de tener una vida digna. Sin excepciones. Los derechos humanos les corresponden a todos, sin importar quién sea o a quién ame.

A pesar de que todos los países aún necesitan tomar acciones frente al tema, hemos visto algunos avances positivos en los últimos años. Actualmente, 62 países cuentan con leyes de protección contra la discriminación por motivos de orientación sexual, aunque solo algunas consideran la identidad de género.

Sin embargo, no son solo suficientes cambios en la legislación, estos necesitan ser complementados con esfuerzos para cambiar las actitudes sociales.

Las empresas juegan un rol vital en la creación de una cultura de diversidad en donde las personas sean tratadas justamente y con sensibilidad, independientemente de su orientación sexual e identidad de género.

He mencionado anteriormente cómo la igualdad – de mujeres y personas con habilidades diferentes – es positiva para las empresas, y la igualdad de personas LGBT no es la excepción. Un lugar de trabajo que promueve una atmósfera de sinceridad, respeto y dignidad es uno que también fomenta la lealtad, productividad y obtiene resultados. Genera un impacto positivo no solo en los empleados LGBT sino en todos los trabajadores, sin mencionar a los clientes y consumidores.

Observamos señales prometedoras en el sector privado. Varias grandes compañías han desarrollado políticas y prácticas internas con el fin de asegurar que no se discrimine a empleados LGBT y han dado inicio a capacitaciones de sensibilización para directores y otros miembros del personal.

Necesitamos que todos los líderes de empresa den ejemplo al comprometerse junto con sus compañías a inculcar la igualdad como un valor fundamental que se refleje en la forma de llevar sus negocios y de tratar a sus empleados.

La igualdad empieza en el hogar y soy consciente de que colegas LGBT de la ONU y sus familias continúan enfrentando desafíos. Escuché de primera mano sus preocupaciones cuando me reuní con el personal LGBT. Prometo abordar sus problemas. Todos los miembros del personal son parte de la familia de la ONU y merecen ser tratados con igualdad.

Nos queda un largo camino por recorrer. No será fácil. Pero debemos preguntarnos: ¿queremos vivir en un mundo donde el amor es atacado o donde es celebrado, un lugar donde las personas vivan con temor o en dignidad?

Millones de personas en el mundo celebran el Día internacional contra la homofobia y la transfobia el 17 de mayo. Este año, la oficina de derechos humanos de la ONU ha presentado un video corto como parte de su campaña «Libres e iguales» titulado «El poder de compartir». El video tiene como tema principal el impacto que cada uno de nosotras puede tener al compartir su propia historia y al mostrar apoyo a sus colegas, amigos y familiares LGBT. Los invito a ver el video y a compartirlo para difundirlo a más personas.

Para cambiar las actitudes de las personas se requiere de tiempo, esfuerzo y perseverancia. Se necesita que hagamos escuchar nuestra voz y denunciemos la homofobia, incluso si se presenta como diversión inocua o como un trato cultural aceptado. No es solo eso. Es discriminación. Y es nuestra responsabilidad luchar contra ella y esforzarnos por lograr un mundo verdaderamente libre e igualitario.

Traducción no oficial realizada por el Centro de Información de las Naciones Unidas para el Perú. Lima, 16 de mayo de 2014

Fuente: Naciones Unidas

 

 
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