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Por el derecho a nacer y crecer en un ambiente sin violencia

Por: Marta Santos Pais
Representante Especial del Secretario General de Naciones Unidas sobre Violencia contra la Niñez

28 de agosto de 2012 - La violencia contra la primera infancia, tan condenable como lamentablemente practicada, es un tema que merece nuestra mayor atención. Así lo demuestra la Consulta de Expertos sobre la Prevención y Respuesta a la Violencia contra las Niñas y los Niños Pequeños, desarrollada los días 27 y 28 de agosto, y que tuvo como anfitrión al gobierno peruano.

La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) en su artículo 19 señala el derecho de todo niño o niña a una vida libre de violencia. Por su parte, el Comité de los Derechos del Niño reconoce la especial vulnerabilidad de las niñas y niños pequeños. Señala que ‘los bebés y los niños pequeños enfrentan mayor riesgo de ser víctimas de violencia debido a la inmadurez del desarrollo del cerebro y a su completa dependencia de los adultos’.

El Estudio sobre la Violencia contra los Niños, realizado por encargo del Secretario General de Naciones Unidas en el 2006, revelaba que el 80% de los niños que mueren por causa de la violencia tienen menos de seis años. Lamentablemente se trata de un fenómeno global que no discrimina a nadie. No tiene limitaciones de edad, ni está relacionada con la condición económica, social y educativa de las familias.

La exposición a la violencia a una edad temprana deja huellas muy profundas. Priva al niño o niña de su pleno potencial, lo inhibe de ser un miembro activo, seguro de si mismo  y productivo a  la sociedad. La violencia familiar, que tiene a los niños pequeños entre sus víctimas no es más un tema privado. Es un problema que nos involucra a todos. 

Que el Perú cuente con instrumentos de política que reconozcan la violencia como un gran obstáculo para el desarrollo pleno de su niñez y adolescencia, es -sin duda- un avance. El actual Plan Nacional de Acción por la Infancia y la Adolescencia propone la reducción de la violencia familiar, y enuncia la necesidad de que los niños y niñas de cero a dos años reciban cuidado, atención integral y aprendizaje oportuno.

Esto plantea la necesidad de una estrategia nacional sobre violencia contra los niños que cuente con los recursos suficientes para garantizar su implementación. Invertir en apoyo a las familias, el desarrollo de competencias en los profesionales, el establecimiento de mecanismos seguros y amigables para prevenir y responder a incidentes de violencia, son líneas de acción que deberían contemplarse. Asimismo se requiere producir información sistemática que muestre las diversas formas de violencia y permita abordar los factores de riesgo al que los niños están expuestos. Se exhorta también a una mayor coordinación intersectorial en el ámbito de las políticas públicas.

Desde el rol del Legislativo, el proyecto de ley del nuevo Código de los Niños, Niñas y Adolescentes tiene desafíos que enfrentar. Entre ellos, se espera una referencia expresa a la prohibición de la violencia sexual contra la niñez y la adolescencia. De la misma manera, es importante que enuncie la prohibición del castigo físico y humillante que se ejerce en todos los entornos, como es el caso de las escuelas, las instituciones de cuidado y protección, y en los propios hogares de los niños. Sería útil que el Congreso de la República promueva un amplio debate, de manera que el Código signifique un avance en la jurisprudencia del país y sea coherente con la CDN.

No puedo dejar de saludar la decisión del más alto nivel de gobierno de destinar una importante partida presupuestal anual para abordar los programas sociales y la reducción de la desnutrición crónica. La salud y la nutrición son –qué duda cabe- esenciales para proteger la vida de los niños más pequeños. La calidad de vida implica también proveerles de un ambiente con estimulación y afecto. Un ambiente que asegure que los niños y niñas peruanos tengan la oportunidad de nacer y crecer en un ambiente libre de violencia.

 

 
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