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Las chispitas nutricionales están cambiado la vida de miles de niños y niñas en Ventanilla

© UNICEF Perú/2012/Ric Francis
Marcelito consumiendo las chispitas nutricionales en un rico plato de lentejitas con tortilla de huevo que le preparó su mamá.

Lima, febrero de 2012 - Ventanilla, es un distrito urbano marginal ubicado al noroeste de Lima, la capital del Perú,  que alberga a cerca de 280,000 habitantes. En sus 73.52 Km2 se levantan 8 urbanizaciones y más de 300 asentamientos humanos.

Una de sus zonas más pobladas es Pachacútec. Ahí, entre el arenal e improvisadas viviendas, vive Marcelito Cárdenas, un niño de 3 años 7 meses que hoy puede hacer gala de alegría e inagotable energía gracias a que antes de que cumpliera los dos años se detectó  que padecía de anemia y accedió inmediatamente al tratamiento con las chispitas nutricionales.

El 10.5 de hemoglobina que confirmó la sospecha de su deficiente estado nutricional no sorprendió a los médicos del centro de salud Perú–Corea, donde se atiende Marcelito, pues en Ventanilla, 6 de cada 10 niños menores de 2 años tienen ese diagnóstico.

Celestina Timoteo, su mamá, nos cuenta que antes de que consumiera las chispitas lo veía pálido, decaído, dormía mucho y no quería comer. El niño, al que sigue con su amorosa mirada mientras espera en el centro de salud que pase por su control periódico de peso y talla, ahora es conversador, curioso e inquieto, nos dice.

Culminado el control médico, acompañamos a madre e hijo a casa, donde somos testigos de cuanto disfruta el pequeño Marcelito del rico plato de lentejitas con tortilla de huevo que ha preparado Celestina. “No olvides echar las chispitas nutricionales”, le dice a su madre, como asegurándose que la anemia no vuelva a su vida, y que el 12.6 de hemoglobina que se traduce en sus rojizas mejillas y en su vivaracha mirada no  sufra ni el más leve retroceso.

Mientras Marcelito sigue comiendo, su mamá nos habla  de todos los platos nutritivos que le prepara, como sangrecita, guiso de hígado, pescado frito y lentejitas y no oculta la alegría de verlo sanito. “Mi hijo come feliz sus alimentos con las chispitas porque no le cambia el sabor. Ahora todo el día salta, corre y conversa con todo el mundo”,dice Celestina con notable orgullo.

Ella, al igual que las otras madres que tienen a sus hijos en tratamiento con las chispitas nutricionales recibe charlas de salud y nutrición y es motivada por el personal y promotores de salud para cumplir con todo el tratamiento para asegurar el éxito de estos multimicronutrientes que entrega UNICEF.

Sin duda, Ventanilla constituye un claro ejemplo de que la pobreza y la desnutrición infantil se han ido instalando gradualmente en las zonas urbanas, y como el número de personas pobres y desnutridas aumenta con más rapidez en el medio urbano que en el rural.

Desde agosto del año 2009, UNICEF apoya esta iniciativa del Municipio de Ventanilla que está beneficiando a más de 18,000 niños menores de 3 años. Asimismo, junto a otros cooperantes apoya al Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables así como el Ministerio de Salud para llegar con las “chispitas nutricionales” a 100,000 niños menores de 3 años en las regiones de Apurímac, Ayacucho y Huancavelica y lograr reducir los casos de anemia.

Desde el último trimestre del 2011, la estrategia se está extendiendo a otras 13 regiones más del país, la cual beneficiará alrededor de 400,000 niños y niñas.

Los minutos pasan y seguimos atentos al entusiasmo con que Marcelito ingiere su almuerzo. Al ver la acertada combinación de alimentos que ha hecho su madre, nos convencemos que a pesar de las limitaciones que implica vivir en Pachacútec, él está libre de muerte, ceguera y retraso en el crecimiento por falta de micronutrientes o de que su coeficiente intelectual pueda verse afectado.

El plato ya está vacio y el niño satisfecho. Muy contento, toma su refresco. Descansa unos minutos y luego va en busca de su pelota. Celestina, comprende que como todas las tardes ha llegado la hora de jugar con su inquieto hijo.

Ha llegado el momento de que emprendamos el retorno de la periferia al centro de la ciudad. Mientras nos alejamos viendo una imagen maravillosa: Un niño que corre alegre a los brazos de su madre, un niño que le ganó la batalla a la anemia y que, como dirían los chicos de hoy, gracias a los súper poderes de los micronutrientes y el amor de su familia puede crecer sano, fuerte y feliz.

Para mayor información:
Marilú Wiegold, mwiegold@unicef.org, UNICEF Perú
Tamar Hahn,
thahn@unicef.org, UNICEF América Latina y el Caribe
www.unicef.org/peru
www.unicef.org/lac

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Acerca de UNICEF
UNICEF trabaja sobre el terreno en más de 190 países y territorios para ayudar a los niños a sobrevivir y a desarrollarse desde la primera infancia hasta la adolescencia. El mayor proveedor de vacunas para los países en desarrollo, UNICEF apoya la salud y la nutrición de la infancia, el abastecimiento de agua y saneamiento de calidad, la prestación de educación básica de calidad para todos los niños y niñas y la protección de los niños y niñas contra la violencia, la explotación y el SIDA. UNICEF está financiado en su totalidad por las contribuciones voluntarias de individuos, empresas, fundaciones y gobiernos.

 

 
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