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Para los niños refugiados somalíes en Kenya, el nuevo año escolar ofrece un nuevo comienzo

© UNICEF video
Noor Dawud(15 años de edad) huyó de Somalia hace seis meses y tuvo que caminar con su primo hasta Dadaab (Kenya). Su padre murió en el conflicto en Somalia y no sabe dónde está su madre.

Por Manuel Moreno and Kyle O'Donoghue

Dadaab, Kenya, 9 de septiembre de 2011 - Para los niños de todo el mundo, el fin de las vacaciones escolares supone por lo general sentimientos encontrados. Eso fue sin duda lo que ocurrió en las escuelas que reabrieron sus puertas esta semana en los campamentos de refugiados de Dadaab, en el noreste de Kenya.

La diferencia es que muchos de los alumnos son recién llegados que han viajado desde Somalia con sus familias en busca de seguridad ante la hambruna y la violencia. La mayoría de ellos ni siquiera están familiarizados con la enseñanza escolar.

"Por lo general, recibimos a niños y niñas de Somalia que no saben qué es la educación. Sólo conocen la lucha y el conflicto", dice Ahmed Hassan Mohammed, director de la escuela Illeys en el campamento de Dagahaley. "Muchos de ellos no saben lo que es una escuela", agregó. "No saben lo que es un maestro".

Según las últimas estimaciones, de los 156,000 niños en edad escolar que viven en los campamentos de Dadaab, sólo una tercera parte va a la escuela.

Educación acelerada
Uno de los niños recién llegados, Noor Dawud tiene 15 años y llegó a Dadaab después de caminar con su primo durante varios días desde Somalia. El padre de Noor murió en la guerra en su país de origen y no sabe dónde está su madre. Hace dos meses llegó su hermano y fue a recogerlo del lugar donde vivía con su prima.

Ahora los dos hermanos viven juntos en una casita hecha con unas pocas ramas atadas, en las llanuras áridas donde sopla un fuerte viento.

Desde su llegada, Noor ha decidido que quiere recibir una educación. Para ello, se inscribió en un programa de aprendizaje acelerado en la escuela Illeys, que recibe apoyo de UNICEF. El programa está diseñado para integrar rápidamente a los recién llegados en las clases oficiales.

"Por ahora, todo lo que quiero hacer es aprender. Quizás en el futuro pueda convertirme en maestro", dice Noor.

"Una transición tranquila"
La Jefa de Educación y Juventud de UNICEF en Kenya, Suguru Mizunoya, subraya la importancia del programa de preparación.

"En Somalia, sólo un tercio de los niños y niñas asisten a la escuela", y añade que "el hecho de que los recién llegados hablen un idioma distinto es un problema. Así que la iniciativa de aprendizaje acelerado es realmente necesaria para una transición tranquila en el sistema educativo".

Illeys es una de las dos escuelas en Dagahaley donde se lleva a cabo el programa de aprendizaje acelerado por medio de una alianza entre UNICEF y CARE International. La escuela fue establecida en 1992, cuando la primera ola de refugiados llegó a Dadaab en su huida de la guerra civil en Somalia. Fue seleccionada para el programa de educación acelerada porque es la escuela más cercana al campamento, donde vive la gran mayoría de los recién llegados.

Sobrellevar la inscripción de matrículas
La escuela Illeys actualmente tiene capacidad para unos 4,036 alumnos y 58 profesores en 25 aulas. La relación entre alumno y profesor es de 168 a 1, y muchos niños tienen que aprender fuera del aula, entre el calor y el polvo. En preparación para el nuevo curso, UNICEF ha proporcionado materiales de educación básica y ha levantado tiendas de campaña para hacer frente al incremento de matriculaciones.

Uno de los maestros preferidos de Noor en la escuela es Hassad, que considera la educación un paso importante en la reconstrucción de un país fracturado como es Somalia.

"Algunos de [los niños y niñas] está estresados, otros están traumatizados, otros son objeto de discriminación, otros son niños y niñas extraviados. Así que todos ellos están confusos", explica Hassad. La educación les ayudará a comprender el importante papel que ellos y sus compañeros pueden desempeñar en el futuro de la sociedad somalí, añade.

Un nuevo comienzo
El Programa Mundial de Alimentos ofrece un programa de alimentación para después de clase destinado a contribuir al proceso de educación en Dadaab, y el organismo de las Naciones Unidas para los refugiados cubre el costo de los incentivos que Hassad y otros maestros reciben una vez por semana.

Las escuelas en los campamentos de refugiados también ofrecen oportunidades vitales para promover la salud y la higiene como parte de un esfuerzo por evitar los brotes de enfermedades en los campamentos. Además, ofrecen una protección importante para los niños en medio del hacinamiento que existe en Dadaab.

Ahora que el nuevo curso se ha iniciado, Noor ha podido unirse a las clases oficiales. Es un buen estudiante.

"Los niños han pasado por momentos muy difíciles para llegar aquí y hoy es su primer día de escuela", dice Mizunoya. "Para mí, hoy es un día muy bueno, casi como una celebración. Aquí es el lugar donde comienza para ellos una nueva vida".

Para mayor información:
Rita Wallace, rwallace@unicef.org, UNICEF New York
Tamar Hahn, thahn@unicef.org, UNICEF América Latina y el Caribe
www.unicef.org/lac

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Acerca de UNICEF
UNICEF trabaja sobre el terreno en más de 155 países y territorios para ayudar a garantizar a los niños y las niñas  el derecho a sobrevivir y a desarrollarse desde la primera infancia hasta la adolescencia. UNICEF es el mayor proveedor de vacunas para los países en desarrollo, trabaja para mejorar la salud y la nutrición de la infancia; el abastecimiento de agua y saneamiento de calidad; la educación básica de calidad para todos los niños y niñas y la protección de los niños y las niñas contra la violencia, la explotación y el VIH/SIDA. UNICEF está financiado en su totalidad por las contribuciones voluntarias de individuos, empresas, fundaciones y gobiernos.

 

 

 
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